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Superilla, un nuevo concepto de ciudad

Superilla, un nuevo concepto de ciudad
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Publicado en:

194. Cuarto Trimestre (2020)
NÚMERO 194


ARCHIVADO EN:

Urbanismo

28/06/2019

TEMAS

Urbanismo

Barcelona

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El Ayuntamiento de Barcelona avanza hacia un modelo que favorezca las relaciones sociales, que fomente el comercio de proximidad y que ponga en el centro las necesidades de niños y niñas y personas mayores de la ciudad.

Con este objetivo, se empezó a desarrollar el programa Superilles, que prioriza una pacificación de calles donde el peatón y la movilidad sostenible tienen el peso principal, se incrementa el verde y se favorece la interacción ciudadana y el comercio. Las del Poblenou, Sant Antoni y Horta son experiencias consolidadas. Han mejorado indicadores como la contaminación -un 33% menos de NO2 en el cruce Borrell/Tamarit, en la de Sant Antoni- y la actividad comercial -20 establecimientos nuevos en planta baja en la del Poblenou, un 30,7% más-.

Para Xavi Matilla, el arquitecto jefe del Ayuntamiento de Barcelona, la crisis sanitaria “ha sido la constatación de la necesidad de cambiar el paradigma y el modelo de espacio público que tenemos en Barcelona y en general en todas las ciudades”. Según sus palabras, “ha sido una especie de lente de aumento a través de la cual hemos tomado conciencia de la importancia de ubicar la salud como un eje central de las políticas urbanas en general y específicamente en las políticas urbanísticas tomando conciencia también de la emergencia climática”.

 

El Gobierno de la Ciudad Condal da un salto sustancial en la implantación del programa Superillas para hacer la ciudad más próxima, saludable, sostenible, segura y humana.

 

Ahora, el Gobierno municipal tratará de extender la capacidad transformadora de las supermanzanas, implementando una red de ejes verdes y nuevas plazas que enlacen equipamientos y espacios verdes de forma segura para las personas, donde el peatón y el aire limpio sean protagonistas y se reduzca el tráfico de vehículos.

El objetivo de dar respuesta a los retos de la ciudad de una manera innovadora tiene un hilo histórico en Barcelona. En el pasado, la ciudad condal ante diferentes situaciones hizo del problema virtud y estamos en un momento similar. Explica Matilla que “el objetivo no es ser el que más o el primero, sino dar respuesta y algunas de estas propuestas tienen un valor sistémico y estructural”. Desde el departamento de arquitectura del Ayuntamiento de Barcelona se sienten confiados y satisfechos ya que “tanto el retorno local más cercano como el internacional ha sido altamente positivo reconociendo que Barcelona está al frente de la definición de un nuevo modelo de espacio público que dé respuesta a los retos ambientales y sociales que tenemos delante”.

 

 

 

El plan Cerdà del siglo XXI

La trama Cerdà será el ámbito de actuación prioritaria para abordar la transformación de ciudad. El plan urbanístico de Ildefons Cerdà incluyó todo el Eixample y algunas partes de los distritos de Gràcia, Sant Martí y Horta-Guinardó, y se diseñó para modernizar la Barcelona de finales del siglo XIX y alcanzar unas mejores condiciones de salud pública. En el contexto actual, esta extensa área de la ciudad vuelve a suponer una oportunidad excelente para recuperar este espíritu de transformación urbanística y actualizar el plan Cerdà al siglo XXI.

La idea es crear una nueva red de ejes verdes y nuevas plazas que consiga que las calles  sean más verdes y amables para los peatones. Un mapa de itinerarios preferentes para la movilidad de los que van a pie, donde los desplazamientos andando se hagan con comodidad, confort, seguridad y rapidez.

En este marco, se aborda toda la malla con el Eixample como punto de partida. Esta área tiene una densidad de población muy alta, unos niveles de tráfico y contaminación elevados y una falta de espacios verdes y confortables. 

 

En los próximos años se extenderá de manera gradual y participada el modelo superillas en este ámbito con la creación de una red de 21 ejes verdes y 21 plazas de barrio que permitirán ganar 33,4 Ha de espacio para peatones y 6,6 Ha de verde urbano.

 

El Gobierno municipal se fija el objetivo de que todos los ciudadanos del Eixample dispongan de una plaza o un eje verde a un máximo de 200 metros de su casa. Es en este tejido donde a partir de los cruces de los nuevos ejes verdes que se construyan también aparecerán nuevas plazas de barrio que aprovecharán los chaflanes característicos y permitirán ganar unos 2.000 m2 cada una, el equivalente a una plaza de Gràcia. De espacios asfaltados dedicados hoy casi únicamente al tráfico, se pasará a zonas amables donde el verde, el juego, los pavimentos permeables y otros usos tendrán un papel principal.

 

 

 La hoja de ruta para los próximo años prevé las siguientes transformaciones:

  • 21 nuevos ejes verdes, que supondrán 33 km pacificados (tres veces la avenida Diagonal).
  • 21 plazas nuevas, que son 3,9 Ha.
  • 1 de cada 3 calles del Eixample será un eje verde.
  • Incremento total de 33,4 Ha de espacio para peatones (un parque de la Ciutadella).
  • 6, 6 Ha de verde urbano (seis manzanas del Eixample).

Toda la población de este ámbito tendrá un eje verde y una plaza a un máximo de 200m.

Todo ello, manteniendo la accesibilidad en transporte público en todo el ámbito.

 

 

 

Primeras actuaciones

El pistoletazo de salida de la transformación es el lanzamiento de dos concursos públicos de ideas que afianzarán las actuaciones tácticas que se llevaron a cabo en Barcelona. Permitirán fijar las bases de este nuevo modelo y definir cómo serán los cambios urbanísticos que se aplicarán en todas las actuaciones que se irán llevando a cabo en el marco del proyecto.

Esas actuaciones tácticas hay que contextualizarlas, cuenta Xavi Matilla que “se llevaron a cabo justo desde y durante el desconfinamiento, por tanto en un momento inédito en las ciudades y con una necesidad de emergencia de disponer de nuevos espacios de movilidad tanto para la bicicleta como para los peatones en un desconfinamiento que sabíamos que había que generar mayor capacidad en algunos tipos de desplazamiento en el momento que se empezara a activar”. Se entendió como “un paso previo que provoca un cambio funcional en el espacio público”, previo a una transformación final de estos espacios.  

Un concurso será para la conversión de las primeras cuatro calles en ejes verdes, los de Consell de Cent, Girona, Rocafort y Comte Borrell; y para definir el modelo de calle del siglo XXI.  Las actuaciones que se deriven permitirán consolidar y hacer definitivas las actuaciones de urgencia que se han llevado a cabo a raíz de la pandemia en Consell de Cent, Girona y Rocafort, que ya respondían a este nuevo modelo de espacio público.

El otro concurso contemplará el diseño de las 4 primeras plazas, que se ubicarán en los cruces de Consell de Cent-Rocafort, Consell de Cent-Comte Borrell, Consell de Cent-Enric Granados y Consell de Cent-Girona.

 

 

 

Concurso para los cuatro primeros ejes y un nuevo modelo de calle

El primer concurso tendrá un doble objetivo. Por un lado, se escogerá los equipos  responsables de redactar los proyectos de urbanización estructurantes de los cuatro primeros ejes verdes, que en total suman 4,65 km y 11,12 Ha.

Por otra parte, se seleccionará a los redactores del Documento de Modelo de espacio público de los ejes verdes, que dibujará el patrón de la calle del siglo XXI. Es decir, las características que tendrán todas las intervenciones estructurantes en las calles consideradas ejes verdes, ya en estos primeros cuatro ejes y en los posteriores que se planifiquen a lo largo del tiempo.

El nuevo modelo de calle, y por tanto los cuatro primeros ejes verdes que se impulsarán, deberán cumplir una serie de criterios y parámetros que pondrán a las personas, el verde y los usos cívicos en el centro de las prioridades:

  • El derecho al espacio público y la proximidad. Habrá que generar espacios de paseo, espacios que faciliten el juego infantil espontáneo y espacios confortables. Y se deberá prever espacios flexibles que puedan acoger usos ocasionales diversos como ferias, conciertos y otros actos. Todo, con visión feminista, priorizando a los niños y las personas mayores y favoreciendo los servicios y el comercio de proximidad.
  • El verde, la energía y el agua: una nueva infraestructura ambiental. Se incrementará al máximo la presencia de verde, tanto en proporción como en calidad. Al menos el 20% de la superficie deberá ser permeable -no pavimentada-, y de ésta, la mitad deberá estar plantada con herbáceas. En verano se garantizará que al menos el 80% de la superficie estará en sombra mediante una canopia vegetal, y se contemplará la posibilidad de ubicar estructuras de sombra que, además, puedan generar energía. Se preverán nuevas fuentes para beber en puntos estratégicos, y el alumbrado se adecuará a los nuevos usos.
  • Nueva materialidad, accesibilidad y permanencias. Se impulsarán soluciones innovadoras tanto en el uso de nuevos materiales como las soluciones constructivas y elementos urbanos. Se utilizará mobiliario urbano inclusivo y soluciones y materiales de bajo impacto ambiental. En cuanto a la accesibilidad, se dará protagonismo al espacio peatonal, al verde y a los usos cívicos, siempre garantizando la accesibilidad de los servicios necesarios para el buen funcionamiento de la ciudad. Y los nuevos ejes serán respetuosos con el patrimonio y el estilo propio que conforma el paisaje urbano del tejido de la trama Cerdà, actualizando su interpretación y poniéndolo al servicio de las necesidades actuales. Por tanto, las soluciones que se propongan integrarán los elementos patrimoniales y arqueológicos y la edificación presente.

 

 

 

Concurso para cuatro nuevas plazas

El segundo concurso tiene por objeto seleccionar a los futuros redactores de los proyectos de urbanización de cada una de las cuatro primeras plazas previstas. Se quiere que las nuevas plazas sean los elementos centrales de la transformación de este ámbito de la ciudad.

 

Un proyecto de ciudad con diálogo y participación 

El Gobierno municipal quiere que este sea un proyecto de ciudad que se implante de manera gradual y se construya con diálogo y participación de todos los agentes y la ciudadanía.

Por ello, se creará una oficina central del proyecto y un consejo asesor para hacer el seguimiento y validación de los proyectos y de su posterior implementación. Los proyectos se trabajarán conjuntamente con el vecindario, las entidades, los actores económicos y los colegios profesionales, tanto a nivel de ciudad como de barrio.

El Ayuntamiento de Barcelona acompañará esta transformación con una campaña de información y comunicación a los ciudadanos sobre los nuevos proyectos que se ejecutarán en los próximos años. Y toda la información se podrá consultar en la web barcelona.cat/superilles.

 

 

 

Calendario y presupuesto

La previsión es ejecutar en este mandato las obras estructurantes de los cuatro ejes verdes y las cuatro plazas que se incluyen en los dos concursos. Para alcanzar este calendario, los dos concursos ya se han publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE), y se resolverán en marzo de 2021. En abril se iniciará el proceso participativo, que durará tres meses, y los proyectos se redactarán desde mayo -dos meses para el modelo de calle y ocho para los proyectos- para poder iniciar las obras el primer trimestre de 2022.

El Gobierno municipal invertirá 37,8 millones de euros en estas primeras transformaciones, de los cuales 32,8 serán para la ejecución de los ejes verdes y 5 para las plazas. Será el inicio del desarrollo del programa de ejes verdes, que debe marcar un nuevo paradigma en la manera de hacer ciudad y que se continuará desplegando y dotando de más recursos más adelante.


 

Entrevista. Xavi Matilla, arquitecto jefe del Ayuntamiento de Barcelona

 

¿Qué ha supuesto para este Proyecto la pandemia?

Ha sido una constatación de cambiar el paradigma y el modelo de espacio público que tenemos en Barcelona y en general en todas las ciudades. La crisis sanitaria ha sido una especie de lente de aumento en el que hemos tomado conciencia, desde los primeros días cuando vimos cómo se disipaba toda la contaminación atmosférica de la ciudad. 

Ha sido la lupa que nos ha hecho generar más conciencia de la importancia de ubicar la salud como un eje central de las políticas urbanas en general y como específicamente en las políticas urbanísticas. Y por ello también tomar mayor conciencia con otro de los retos que abordan las ciudades como una lucha de subsistencia, la emergencia climática.

El concepto y proyecto Superilles que no tiene otro objetivo que mejorar las condiciones ambientales, de salud y de valor social del espacio público, las ciudades no tienen más remedio que avanzar en este sentido.

 

 ¿Cómo ha sido la acogida del urbanismo táctico por parte de la ciudadanía?

Más que urbanismo táctico nos referimos a ello como acciones tácticas, en el sentido de que es un instrumento, que pretende producir cambios a corto plazo con visión a largo plazo.

Las actuaciones tácticas que se llevaron a cabo en Barcelona, hay que contextualizarlas. Se llevaron a cabo justo desde y durante el desconfinamiento, en un momento inédito en las ciudades y con una necesidad imperiosa de disponer de nuevos espacios de movilidad tanto para la bicicleta como para los peatones. Sabíamos que había que generar mayor capacidad en algunos tipos de desplazamiento en el momento que se empezara a activarse la movilidad. Por ello, las entendemos como un paso previo que provoca un cambio funcional en el espacio público, un paso intermedio a una transformación final de estos espacios.

 

El urbanismo de Barcelona ya fue pionero en los 80, ¿buscáis de nuevo poneros a la vanguardia de ciudad?

El objetivo es dar respuesta a los retos de la ciudad, algo que tiene un hilo histórico. Barcelona ante diferentes situaciones hizo del problema virtud y estamos en un momento similar, pero en cualquier caso, el objetivo no es ser “el que más” o “el primero”, sino dar respuesta y algunas de esas propuestas tienen un valor sistémico y estructural. 

Destacaría que es una propuesta que no se trata de una transformación puntual, sino que tiene un valor estructural y que el objetivo es la transformación sistémica y estructural del conjunto de la ciudad. También hay que valorar que el retorno internacional ha sido altamente positivo reconociendo que Barcelona está al frente de la definición de un nuevo modelo de espacio público que dé respuesta a los retos ambientales y sociales que tenemos delante.

 

¿En qué ejemplos os inspiráis?

Hay buenos ejemplos. París es un referente por la cantidad de actuaciones y la definición del objetivo general, similar pero con otros valores y diferencias porque cada ciudad debe adaptar sus soluciones a sus circunstancias. Cada ciudad tiene sus características propias necesita respuestas diversas.

 

¿Esperáis una cadena de cambios a raíz de estas obras?

Sí, se espera esa dimensión catalizadora de procesos. Explicamos que la propuesta tiene que entenderse como proceso, una propuesta progresiva y como una propuesta palanca y activadora de otras acciones que son absolutamente necesarias en la ciudad.

En Barcelona estamos pendientes de culminar inversiones en infraestructuras de movilidad que están pendientes desde hace muchos años y son fundamentales para provocar este cambio.

La propuesta de transformación del espacio público, también pretende ser palanca y ayudar a las transformaciones que tienen que ver con que otras infraestructuras empiecen a funcionar. 

Y en la dimensión más doméstica y cercana, que no es menos importante que la anterior, también se espera que la transformación del espacio público genere nuevos hábitos. Que se prioricen las relaciones de proximidad gracias a un espacio pacificado, que se active el comercio y los servicios de proximidad así como nuevos mecanismos de gestión de residuos. En este aspecto, por ejemplo, implementando el puesta a puerta y nuevas lógicas de gestión social vinculados a servicios a la gente mayor o de equipamientos determinados. 

Hay una expectativa doble de catalización hacia operaciones de ciudad que son  necesarias en el cambio y también de favorecer nuevos hábitos de proximidad en la ciudad que creemos que son los que ponen en práctica un modelo de ciudad más sostenible y más saludable.

 

¿Existen ya esos modelos de gestión y mobiliario urbano o se abre un nuevo mercado?

En cuanto a los servicios urbanos, la ciudad tiene procesos de reflexión y regulación y nuevas lógicas, en la recogida de residuos se está trabajando en cómo avanzar en la recogida puerta a puerta, una lógica que también se trabaja desde las áreas específicas de servicio y que hay que ver de qué manera estos procesos favorecen estos nuevos mecanismos que pretenden ser más eficientes tanto desde el punto de vista del propio servicio como desde el punto de vista del objetivo ambiental.

También ocurre lo mismo con la distribución urbana de mercaderías, la ciudad está trabajando en una nueva estrategia sobre cómo gestionar un servicio que sabemos que cada vez va a ser más intenso por el comercio electrónico y que desde el punto de vista de mercancías de actividades comerciales es absolutamente fundamental.

Sobre los elementos urbanos, que es un aspecto fundamental, se abre un nuevo escenario. Si nos fijamos en los catálogos municipales de elementos urbanos que hasta ahora se implementan en la ciudad, muchos de ellos tienen que ver con la presencia del coche en el espacio público y por tanto con unos requerimientos de resistencia, de materialidad, grosor, peso vinculados a la convivencia con un elemento que es agresivo o peligroso en el espacio público. En el momento que aparece un nuevo tipo de calle, un nuevo eje verde en el que el vehículo reduce su presencia únicamente al acceso, baja su velocidad a 10Km/h, aparece toda una nueva dimensión de usuarios a los que también hay que dar respuesta, como gente mayor u otros. 

Creemos que es una gran oportunidad, de ahí que en el concurso una de las premisas que se traslada a los equipos que quieran concursar es cuál tiene que ser esta nueva materialidad de espacio público y por tanto cuales tienen que ser los nuevos materiales y las nuevas soluciones constructivas. En definitiva, los nuevos planos que den respuesta a una nueva situación del espacio público y a unas nuevas demandas sociales derivadas de una nueva visión de lo que tiene que ser el espacio público, que se entiende como una extensión de la casa con lógica de habitabilidad y no como un espacio agresivo en el que hay que protegerse más que disfrutar.

 

Sobre Xavi Matilla

Xavier Matilla (Terrassa, 1975) es arquitecto por la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) Barcelona-Tech, licenciado en 2002. Actualmente es profesor asociado del Departamento de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la UPC, y del Master Metrópoli de I'ERMB-UAB. También ha impartido clases en la Universidad Abierta de Cataluña y la Escuela Sert COAC.


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