El municipio pone en marcha un nuevo modelo que incrementa un 62% la inversión anual, amplía la plantilla, renueva por completo la flota e incorpora herramientas de digitalización
Mantener limpia una ciudad de casi 100.000 habitantes ya no depende únicamente de barrer las calles o recoger los residuos con mayor frecuencia. El crecimiento urbano, la evolución de los hábitos de consumo, las nuevas exigencias ambientales y la incorporación de tecnologías digitales están transformando la manera en que los municipios diseñan y gestionan unos servicios que resultan esenciales para la calidad de vida de la ciudadanía.
Los contratos de limpieza viaria y recogida de residuos han dejado de centrarse exclusivamente en la prestación del servicio para convertirse en herramientas capaces de combinar eficiencia operativa, sostenibilidad, digitalización y capacidad de adaptación. La planificación basada en datos, la monitorización en tiempo real, la electrificación de las flotas o la mejora de la recogida selectiva forman ya parte de una nueva generación de modelos de gestión que buscan ofrecer respuestas más ágiles y ajustadas a la realidad de cada municipio.
Sant Cugat del Vallès se suma a esta evolución con la puesta en marcha de un nuevo servicio que supone una renovación integral de los recursos humanos, la maquinaria, los sistemas de recogida y las herramientas de gestión. La actuación incorpora una inversión anual de 13 millones de euros, un 62% superior a la del contrato anterior, con el objetivo de adaptar el servicio al crecimiento experimentado por la ciudad durante los últimos años y responder así a unas necesidades más amplias del municipio.

La transformación del servicio parte de una realidad evidente: Sant Cugat del Vallès ha cambiado de forma significativa desde la puesta en marcha del anterior contrato en 2010. En ese momento, el municipio contaba con unos 82.000 habitantes y destinaba alrededor de 8 millones de euros anuales a la limpieza viaria y la recogida de residuos. Quince años después, la población se aproxima a los 98.500 vecinos, el crecimiento urbano ha ampliado las necesidades de mantenimiento y la ciudadanía demanda unos estándares de calidad mucho más elevados.
Lejos de limitarse a reforzar los medios existentes, el Ayuntamiento ha optado por rediseñar por completo el servicio para adecuarlo a esta nueva realidad. El nuevo contrato incrementa la inversión hasta los 13 millones de euros anuales, lo que representa un aumento del 62% respecto al modelo anterior. Ese esfuerzo económico se traduce en una reorganización integral del servicio, con más personal, nueva maquinaria, una renovación completa del parque de contenedores, mejoras en la recogida selectiva y la incorporación de soluciones digitales que permitirán optimizar la planificación y el seguimiento de todas las operaciones.
El nuevo contrato incrementa la inversión anual de 8 a 13 millones de euros para adaptar el servicio al crecimiento experimentado por Sant Cugat durante los últimos quince años
Más allá del incremento presupuestario, el cambio responde a una evolución del propio concepto de limpieza urbana. Hoy, garantizar un espacio público de calidad implica actuar sobre múltiples frentes de forma coordinada: mantener las calles en mejores condiciones, facilitar la separación de residuos, responder con rapidez a las incidencias, reducir el impacto ambiental de las operaciones y aprovechar la información generada por el servicio para mejorar continuamente su funcionamiento. Bajo esa premisa se articula el nuevo modelo implantado en Sant Cugat, concebido para ofrecer una gestión más flexible, eficiente y adaptada a las necesidades de cada barrio.
Uno de los pilares del nuevo servicio pasa por ampliar la capacidad operativa sobre el terreno. Para ello, el contrato contempla un incremento del 30% de la plantilla, una medida que permitirá reforzar tanto la limpieza viaria como la recogida de residuos y adaptar los recursos a una ciudad que ha ganado población, actividad económica y complejidad urbana durante los últimos años.
Este refuerzo se traduce en un aumento generalizado de las frecuencias de limpieza en todas sus modalidades, con una mayor presencia de equipos durante los fines de semana y los días festivos. La planificación también incorpora actuaciones específicas sobre aquellos espacios que requieren una atención diferenciada, como las zonas de montaña, los entornos de centros educativos, los mercados y mercadillos, los espacios donde se celebran actos festivos o las áreas afectadas por concentraciones de ocio nocturno. A ello se suma un incremento de las labores de limpieza de sumideros y un servicio de emergencias diseñado para responder con rapidez ante incidencias puntuales.
La plantilla aumenta un 30% y el nuevo contrato incorpora equipos específicos para atender desde zonas de montaña y centros educativos hasta mercados, eventos o áreas de ocio nocturno
Por otro lado, la eliminación de pintadas constituye otra de las líneas reforzadas dentro del nuevo contrato. El Ayuntamiento duplicará los recursos destinados a la retirada de grafitis en la vía pública con el objetivo de reducir los tiempos de actuación y mejorar la conservación del espacio urbano. Paralelamente, el servicio de recogida de residuos mantendrá su actividad durante todos los días del año, incluidos los festivos, garantizando así la continuidad de una prestación esencial para el funcionamiento cotidiano de la ciudad.
Al mismo tiempo, el ámbito comercial también experimenta una transformación relevante. Si hasta ahora la recogida puerta a puerta se limitaba fundamentalmente al papel y cartón, el nuevo modelo amplía este sistema a las cinco fracciones —resto, orgánica, envases, papel-cartón y vidrio— para los establecimientos comerciales y de restauración. La medida pretende facilitar la separación en origen, mejorar la calidad de los materiales recuperados y adaptar el servicio a la elevada generación de residuos que caracteriza a este tipo de actividades.
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La transformación del contrato no se limita al despliegue de más medios materiales y humanos. Buena parte de la mejora prevista descansa sobre la incorporación de herramientas digitales que permitirán conocer con mayor precisión cómo se presta el servicio, detectar incidencias de forma inmediata y planificar las actuaciones con criterios objetivos.
Para ello, Sant Cugat ha reforzado su plataforma de seguimiento y control en tiempo real, una infraestructura tecnológica capaz de monitorizar de manera continua la actividad de los equipos, el estado de los recursos y el grado de cumplimiento de los niveles de servicio establecidos. La información generada permite supervisar tanto indicadores cuantitativos como cualitativos y facilita una respuesta más ágil ante cualquier incidencia que pueda producirse durante la prestación del servicio.
La recopilación y el análisis de los datos operativos constituyen otro de los ejes del nuevo modelo. Gracias a estas herramientas, el Ayuntamiento dispondrá de información para optimizar rutas, ajustar recursos, anticipar necesidades y evaluar el funcionamiento del contrato sobre la base de datos reales. El sistema incorpora tecnologías de monitorización, analítica avanzada e inteligencia artificial con el objetivo de apoyar la toma de decisiones y avanzar hacia una gestión cada vez más eficiente de los servicios urbanos.
La monitorización en tiempo real, la analítica avanzada y la inteligencia artificial permitirán planificar el servicio a partir de datos operativos y mejorar la capacidad de respuesta ante incidencias
Esta apuesta por la digitalización también tendrá reflejo en la relación con la ciudadanía. El nuevo servicio contará con una aplicación móvil desde la que los vecinos podrán consultar toda la información relacionada con la recogida de residuos y la limpieza viaria, comunicar incidencias, realizar solicitudes, trasladar sugerencias o resolver dudas. La plataforma permitirá, además, consultar las aportaciones realizadas por cada usuario, seguir la evolución de la tasa de residuos y conocer las bonificaciones asociadas, incorporando un nuevo canal de comunicación bidireccional entre la administración y la ciudadanía.
La renovación del servicio también supone una profunda transformación del sistema de recogida de residuos. El Ayuntamiento ha desplegado más de 3.000 nuevos contenedores distribuidos en más de 600 áreas de aportación, todas ellas equipadas, como mínimo, con las cinco fracciones básicas: resto, orgánica, envases, papel y cartón y vidrio. La renovación no solo incrementa la capacidad del sistema, sino que también busca facilitar la separación en origen y hacer más accesible el reciclaje para la ciudadanía.
La reorganización de estas áreas permite aumentar en 2,64 millones de litros la capacidad destinada a la recogida selectiva de papel y cartón, envases y vidrio. Al mismo tiempo, los contenedores de la fracción resto reducen su capacidad, una decisión alineada con el objetivo de incentivar la correcta separación de los residuos y disminuir la cantidad de materiales reciclables que terminan depositándose en la fracción no reciclable. Todos los nuevos contenedores incorporan pedal y maneta para facilitar su uso y están fabricados con un 80% de material reciclado, reforzando así el componente ambiental del proyecto.
Más de 3.000 nuevos contenedores, 600 áreas de aportación y un incremento de 2,64 millones de litros en la capacidad destinada a la recogida selectiva redefinen el modelo de recogida del municipio
La evolución del modelo continuará en los próximos años con la implantación de un sistema de apertura inteligente en los contenedores de resto y orgánica. Esta tecnología permitirá que únicamente los residentes autorizados puedan utilizar los recipientes asignados a su zona, una medida orientada a mejorar el control del servicio, reducir la presencia de impropios y avanzar hacia sistemas de recogida más eficientes y personalizados.
Uno de los cambios más visibles se concentra en el casco histórico, donde desaparecen tanto los contenedores convencionales como los soterrados. El espacio que ocupaban pasa a integrarse en la vía pública, favoreciendo la continuidad peatonal y mejorando la imagen urbana. Para garantizar el servicio se implanta un sistema de plataformas móviles, instaladas diariamente mediante vehículos eléctricos durante la tarde y retiradas a partir de las once de la noche, una solución que permite compatibilizar la recogida de residuos con la conservación del carácter peatonal y patrimonial del centro urbano.
La renovación de los equipos constituye otro de los ejes del nuevo contrato. El servicio incorpora 100 vehículos de última generación, diseñados para mejorar la eficiencia de las operaciones, reducir el impacto ambiental y adaptarse a la diversidad de escenarios presentes en el municipio. La nueva flota combina tecnologías de bajas emisiones con soluciones específicas para responder a necesidades que van mucho más allá de la limpieza convencional.
La nueva flota incorpora 100 vehículos de última generación y apuesta por tecnologías como el hidrógeno y la electrificación para reducir el impacto ambiental del servicio
Entre las principales novedades destaca la incorporación de una barredora propulsada por hidrógeno —a la que se sumará un camión con esta misma tecnología el próximo año—, así como maquinaria de limpieza capaz de trabajar con agua caliente a alta presión y sistemas de recirculación que reducen el consumo de agua. Estos equipos incorporan, además, sistemas automáticos de cloración para prevenir la proliferación de legionela y reforzar la seguridad durante las operaciones de limpieza.
La nueva maquinaria también amplía la capacidad de actuación en aquellos barrios con características específicas. El contrato incorpora equipos destinados a intervenir en zonas de montaña, donde la acumulación de tierras o pequeños desprendimientos requieren medios diferentes a los utilizados en el entorno urbano. Del mismo modo, se suman vehículos y maquinaria preparados para responder a episodios meteorológicos adversos, como esparcidores de sal para el invierno, nuevas desbrozadoras y otros equipos de intervención rápida que aportan mayor versatilidad al servicio.
La sostenibilidad constituye otro de los criterios que han guiado la renovación de la flota. De hecho, todos los trabajos de limpieza desarrollados dentro de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) se realizarán mediante vehículos eléctricos o impulsados por hidrógeno, alineando la prestación del servicio con los objetivos municipales de reducción de emisiones y mejora de la calidad del aire.
El nuevo modelo de gestión no limita su alcance a la limpieza viaria y la recogida de residuos. Buena parte de las actuaciones previstas persiguen reducir la generación de desechos, incrementar la recuperación de materiales y facilitar la participación de la ciudadanía en prácticas de economía circular. La prevención y la reutilización adquieren así un papel protagonista dentro de una estrategia que busca aprovechar al máximo los recursos antes de que se conviertan en residuos.
Entre las medidas previstas destaca la ampliación de la red de minipuntos limpios, que alcanza las 70 instalaciones distribuidas por el municipio para facilitar el depósito de pequeños residuos como pilas, bombillas, baterías o cargadores. A ello se suma el despliegue progresivo de nuevos puntos de recogida de aceite doméstico usado. Tras repartir más de 20.000 recipientes entre la población, el Ayuntamiento prevé aumentar las máquinas de recogida desde las ocho actuales hasta 68 unidades, con el objetivo de facilitar la correcta gestión de este residuo y evitar que termine vertido en la red de saneamiento.
La valorización de la materia orgánica constituye otro de los ejes del proyecto. El consistorio impulsará el compostaje doméstico mediante el reparto de más de 3.000 compostadores, acompañado de acciones formativas y visitas de seguimiento para favorecer su correcta utilización. Paralelamente, algunos barrios contarán con compostadores comunitarios dotados de control de acceso, un sistema que permitirá transformar los restos orgánicos generados por el propio vecindario en compost para su aprovechamiento local, consolidando un modelo de economía circular de proximidad.
La Ambiteca trasciende el concepto tradicional de punto limpio para convertirse en un espacio dedicado a la reutilización, la reparación y el intercambio de objetos y conocimientos entre la ciudadanía
En esta misma línea se enmarca la Ambiteca, un espacio pionero desarrollado por Sant Cugat hace más de una década -y replicado por otros municipios- que amplía el concepto tradicional de punto limpio. Además de permitir el depósito de residuos, estas instalaciones incorporan un área de intercambio de objetos de segunda mano de más de 100 metros cuadrados, un aula ambiental y actividades orientadas a fomentar la reparación, la reutilización y el intercambio de conocimientos entre la ciudadanía. El municipio completa esta red con el Punto Verde de Can Calopa y varios puntos verdes móviles, reforzando así las alternativas disponibles para promover una gestión más sostenible de los residuos.
En conjunto, el nuevo contrato refleja la evolución que están experimentando los servicios urbanos en numerosas ciudades. La limpieza viaria y la recogida de residuos dejan de entenderse como prestaciones aisladas para convertirse en servicios integrados, donde la tecnología, la planificación, la sostenibilidad y la participación ciudadana forman parte de una misma estrategia. Sant Cugat afronta esta nueva etapa con un modelo concebido para responder a las necesidades actuales del municipio, pero también para adaptarse a los retos que marcarán la gestión urbana durante los próximos años.
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