La recogida separada de biorresiduos ya es una realidad en la mayor parte de los municipios españoles, pero los resultados siguen siendo muy desiguales
La recogida separada de biorresiduos está ya implantada en buena parte de los municipios españoles, impulsada por la normativa europea y por la Ley 7/2022. Superada la fase inicial de despliegue, la pregunta ha cambiado: ya no se trata únicamente de disponer de un quinto contenedor o de un sistema puerta a puerta, sino de comprobar si realmente funciona.
Los resultados continúan siendo muy desiguales. Mientras algunos municipios mantienen elevados niveles de impropios, otros superan el 80 % de recogida selectiva y consiguen una fracción orgánica de elevada calidad. La experiencia acumulada demuestra que no existe una solución universal, pero sí factores comunes que permiten explicar por qué determinados modelos funcionan mejor.
La Mancomunidad de Sasieta fue una de las pioneras en introducir contenedores inteligentes con identificación de usuario. Actualmente dispone de unos 650 equipos y registra en los municipios que utilizan este sistema una recogida de 80,4 kg de materia orgánica por habitante y año, con porcentajes de impropios de entre el 1,3 % y el 2,1 %.
La tecnología, sin embargo, es solo una parte del modelo. Campañas continuas de sensibilización, suministro de bolsas compostables, seguimiento de la participación y adaptación del sistema a las características de cada municipio han sido determinantes para consolidar los resultados.
El caso de Manlleu muestra el potencial de combinar recogida puerta a puerta, identificación del usuario y pago por generación. Tras implantar el nuevo modelo en 2022, la recogida selectiva pasó del 71,3 % a un promedio del 82,94 % entre 2023 y 2025, mientras los impropios de la materia orgánica descendieron desde más del 10 % hasta el 1,22 %.
La atención permanente a la ciudadanía también desempeña un papel central. Una oficina específica canaliza consultas e incidencias, mientras la información generada por el sistema permite ajustar el servicio y aplicar incentivos económicos vinculados al comportamiento de los hogares.
Usurbil representa uno de los ejemplos más consolidados de recogida puerta a puerta en España. En 2025 alcanzó una recogida selectiva global del 84,71 % y una captación de 132,58 kg de materia orgánica por habitante, con una pureza del biorresiduo del 98,65 %.
Su experiencia demuestra que el éxito no termina con la implantación del sistema. La sensibilización continua, el contacto directo con los vecinos, el compostaje doméstico y comunitario y el seguimiento técnico permiten detectar incidencias y adaptar el servicio a nuevas necesidades. La capacidad de mejorar permanentemente diferencia una actuación puntual de una política pública consolidada.
Este artículo resume algunas de las principales claves que explican por qué determinados municipios consiguen mejores resultados en la recogida separada de materia orgánica. Para profundizar en los modelos implantados, sus resultados y las lecciones acumuladas durante los últimos años, consulta el reportaje completo publicado en Equipamiento y Servicios Municipales, con las experiencias de la Mancomunidad de Sasieta, Manlleu y Usurbil.
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