Cómo una estrategia para reducir desigualdades de género ha reforzado un servicio municipal esencial
Por Estel Crusellas, del Departamento de Transversalidad de Género y Políticas del Tiempo y Marta Fabra, de la Dirección de Servicios de Limpieza y Gestión de Residuos. Ayuntamiento de Barcelona.
La limpieza y la recogida de residuos son de los servicios más visibles, exigentes y complejos de una ciudad como Barcelona. Con miles de trabajadores y trabajadoras operando las 24 horas del día, maquinaria pesada, rutas cambiantes, atención constante a incidencias y una relación directa con el vecindario, la calidad del servicio depende tanto de los recursos técnicos como, sobre todo, de los equipos humanos que lo hacen posible. En este contexto, el Ayuntamiento de Barcelona ha impulsado en los últimos años una iniciativa innovadora: incorporar criterios de igualdad en la gestión del servicio de limpieza y recogida, como objetivo ideológico y también como palanca de mejora operativa.
El Ayuntamiento de Barcelona ha impulsado en los últimos años una iniciativa innovadora: incorporar criterios de igualdad en la gestión del servicio de limpieza y recogida, como objetivo ideológico y también como palanca de mejora operativa
El punto de partida era claro. A pesar de ser el contrato municipal más relevante en términos económicos, con gestión pública y ejecución adjudicada a cuatro empresas, el servicio presentaba una realidad muy masculinizada —alrededor del 75% de la plantilla— y una presencia mucho menor de mujeres en los turnos más valorados o en puestos de mando y coordinación. Esta composición, combinada con una estructura laboral de larga duración que mantiene los puestos de trabajo independientemente de los cambios de empresa adjudicataria, generaba rigideces internas y dificultades para incorporar mujeres y ampliar la bolsa de talento. Además, éste es un servicio que, en ocasiones, debe afrontar situaciones de conflictividad y acoso en el espacio público. Todo ello podía afectar al clima laboral y, indirectamente, a la calidad de los trabajos realizados.
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Para revertir esta situación, el Ayuntamiento ha impulsado un plan de acción, consensuado con las empresas adjudicatarias, con 19 medidas orientadas a ampliar las oportunidades profesionales de las mujeres dentro del servicio y a mejorar la gestión cotidiana de los equipos. Una de las líneas más destacadas ha sido el apoyo para que 16 trabajadoras puedan obtener el permiso de conducción de vehículos pesados, una habilitación que abre el acceso a puestos más estables y mejor remunerados.
Esta formación se ha llevado a cabo dentro de la jornada laboral de las trabajadoras, asumiendo el Ayuntamiento el coste del tiempo de formación. Ha consistido en clases teóricas y 25 clases prácticas por trabajadora. La formación se acompaña de un módulo de coaching a medida, impartido por Barcelona Activa. Éste tiene como objetivo trabajar cuestiones clave como, por ejemplo, el compromiso con el reto, la motivación y la gestión del miedo, la autoconfianza y autoimagen, el manejo del estrés, la gestión del fracaso y el aprendizaje de los errores, la concentración y el autocontrol, la comunicación y la asertividad, el miedo escénico y la proyección de futuro, etc.
El Ayuntamiento ha impulsado un plan de acción con 19 medidas orientadas a ampliar las oportunidades profesionales de las mujeres dentro del servicio y a mejorar la gestión cotidiana de los equipos
Esta apuesta tiene un impacto doble: por un lado, promueve la igualdad de oportunidades, y por otro, incrementa la polivalencia y disponibilidad de personal cualificado, un factor clave en la planificación de un servicio tan sensible a bajas, incidencias o reorganizaciones diarias.
Paralelamente, se han activado programas de desarrollo profesional y liderazgo para 35 mujeres trabajadoras del servicio interesadas en asumir responsabilidades intermedias dentro de los servicios de limpieza y recogida. Esta formación, también a cargo de Barcelona Activa, ha consistido en un curso de liderazgo y gestión de equipos específico para mujeres profesionales, un desayuno de “networking” sobre liderazgo femenino en sectores masculinizados y un itinerario de coaching a medida.
Por último, empresas y Ayuntamiento han revisado protocolos internos para prevenir situaciones de acoso sexual y/o por razón de sexo y así mejorar los circuitos de atención, consolidando un entorno de trabajo más seguro y respetuoso. El mensaje es claro: un clima laboral saludable reduce la conflictividad, disminuye las bajas laborales y refuerza el compromiso con el servicio.
Los resultados de un trabajo conjunto
El despliegue de estas medidas ha requerido la implicación directa de las empresas adjudicatarias y las organizaciones sindicales. En lugar de forzar cambios unilaterales, el Ayuntamiento ha utilizado la contratación del servicio como un espacio de corresponsabilidad y alineación de objetivos. Esta vía de colaboración ha sido especialmente relevante en un sector donde la rotación no puede ser la herramienta del cambio y donde la evolución solo es posible si todos los actores trabajan conjuntamente.
En lugar de forzar cambios unilaterales, el Ayuntamiento ha utilizado la contratación del servicio como un espacio de corresponsabilidad y alineación de objetivos
Los primeros resultados apuntan hacia un servicio más sólido, con más talento disponible, equipos más cohesionados y una presencia creciente de mujeres en roles clave. El impacto es tangible: mejora la capacidad operativa, mejora la calidad de la respuesta ante incidencias y mejora la imagen del servicio, que se sostiene sobre una plantilla más equilibrada, más preparada y comprometida.
La igualdad de género en los equipos y la mejora de las condiciones laborales no es un anexo social, sino una estrategia de gestión que refuerza la eficiencia y la calidad de los servicios
A la vista de los resultados, esta experiencia se está extendiendo a otros ámbitos de contratación municipal, como el alumbrado o el mantenimiento del alcantarillado. El principio es replicable y fácil de entender para el conjunto del sector: la igualdad en los equipos y la mejora de las condiciones laborales no es un anexo social, sino una estrategia de gestión que refuerza la eficiencia y la calidad de los servicios.
Barcelona ha demostrado que la igualdad puede ser una política de servicio. Cuando se aborda desde la profesionalización, la planificación y la corresponsabilidad, los beneficios llegan a toda la cadena: a las mujeres, a los equipos, a las empresas y, sobre todo, a la ciudad.
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