La regeneración del río Huerva, con más de 31,9 millones de euros de inversión financiados con fondos NextGenerationEU, combina restauración del cauce, creación de parques fluviales y reordenación del espacio público para integrar el río en la estructura de la ciudad
Zaragoza impulsa la regeneración del río Huerva como una de las actuaciones urbanas más relevantes de su agenda reciente, enmarcada en una estrategia que combina infraestructura verde, recuperación del espacio público y modernización de infraestructuras urbanas. Este proyecto actúa sobre un tramo de 2,5 kilómetros de cauce y más de 80.000 m² de superficie asociada, con el objetivo de transformar un entorno históricamente degradado en un nuevo eje estructural dentro de la ciudad.
Para todo ello, la intervención se apoya en una inversión superior a los 31,9 millones de euros, financiada en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) con fondos NextGenerationEU, y desarrollada mediante la colaboración entre el Ayuntamiento de Zaragoza, el Gobierno de Aragón y la Fundación Biodiversidad. Esta escala económica y técnica sitúa la actuación como una de las principales operaciones de transformación urbana vinculadas a la recuperación de riberas en el contexto nacional.
El proyecto aborda de forma simultánea la recuperación del cauce, la mejora ambiental, la creación de nuevos espacios públicos y la reordenación del viario adyacente, configurando un sistema continuo que integra río y ciudad. La intervención no solo actúa así sobre un ámbito concreto, sino que redefine el papel del Huerva dentro de la estructura urbana, incorporándolo como soporte de nuevos usos, conexiones y dinámicas urbanas.
La intervención supera los 31,9 millones de euros y actúa sobre más de 80.000 m² de superficie urbana vinculada al río
El tramo urbano del río Huerva ha estado marcado durante décadas por procesos de transformación vinculados al crecimiento de la ciudad que han condicionado su funcionamiento y su integración en el entorno urbano. El encajonamiento del cauce, la ocupación de sus márgenes y el cubrimiento parcial de algunos tramos durante el siglo XX redujeron su visibilidad y su papel como elemento articulador del espacio urbano.
Esta evolución derivó en una progresiva degradación ambiental, con pérdida de vegetación de ribera, presencia de especies invasoras y alteraciones en la morfología del cauce. En paralelo, el río fue perdiendo su capacidad de conexión entre barrios, funcionando en muchos casos como una barrera física dentro del tejido urbano y quedando relegado a un espacio residual con escaso uso ciudadano.
A esta situación se suma la incidencia de problemas asociados a la gestión del agua en entornos urbanos, como la llegada de vertidos en episodios de lluvia o la limitada capacidad hidráulica del cauce en determinados tramos, lo que ha incrementado su vulnerabilidad frente a episodios de crecida.
Esta situación ha puesto de manifiesto la necesidad de una intervención de carácter integral capaz de recuperar el valor ambiental y urbano del río, revirtiendo su degradación y devolviéndole un papel activo dentro del sistema de espacios públicos de la ciudad.
La regeneración del Huerva se plantea así como una operación urbana de carácter estructural que actúa de forma simultánea sobre el cauce, los espacios libres y el viario urbano. El proyecto configura un corredor continuo en el que el río deja de ser un elemento aislado para integrarse en un sistema que combina infraestructura verde, movilidad y espacio público.
A lo largo de los 2,5 kilómetros por los que se extiende la actuación, se articulan un conjunto de espacios conectados que incluyen parques fluviales, sendas peatonales y ciclistas y áreas de estancia. Este planteamiento permite mejorar la accesibilidad al río y reforzar la continuidad entre distintos ámbitos urbanos, superando la fragmentación previa.
Desde el punto de vista urbanístico, la intervención introduce criterios orientados a la mejora de la calidad del espacio público, la integración paisajística y la priorización de modos de movilidad sostenibles. El río pasa a desempeñar un papel activo en la configuración de la ciudad, no solo como elemento ambiental, sino como soporte de nuevas dinámicas urbanas y sociales. Además, el proyecto se alinea con modelos de planificación urbana que integran soluciones basadas en la naturaleza como parte de la estructura de la ciudad, combinando funciones ecológicas, hidráulicas y de uso ciudadano en un mismo espacio.
La intervención se ha estructurado en dos fases diferenciadas, tanto en su contenido técnico como en su alcance territorial, lo que permite ordenar la ejecución y asegurar que las actuaciones de base sobre el cauce y las infraestructuras precedan a la configuración del nuevo espacio urbano.
La suma de ambas fases sitúa la inversión total del proyecto en más de 31,9 millones de euros, una cifra que habla de la dimensión de la operación y de su alcance transversal. Se trata de una intervención que combina obra hidráulica, restauración paisajística, urbanización y creación de nuevos espacios públicos bajo una misma lógica de transformación.
El proyecto se desarrolla en dos fases que combinan actuaciones hidráulicas, ambientales y urbanas a lo largo de todo el corredor
Además de lo anterior, se incorporan una serie de actuaciones orientadas a recuperar su funcionalidad hidráulica y mejorar su comportamiento dentro del entorno urbano. De este modo, se plantea una reconfiguración del cauce que incluye su ensanchamiento y la retirada de elementos que limitaban su dinámica, como escolleras y estructuras rígidas, con el objetivo de devolverle parte de su espacio y favorecer un flujo más natural.
Esta actuación permite aumentar la capacidad de evacuación del río en episodios de crecida y reducir su vulnerabilidad frente a fenómenos meteorológicos intensos. La recuperación de la movilidad del cauce contribuye, además, a mejorar la estabilidad del sistema fluvial y a reforzar la conectividad del ecosistema de ribera.
En paralelo, el proyecto incorpora soluciones específicas para mejorar la gestión del agua en el ámbito urbano. Entre ellas destaca la construcción de un tanque de tormentas anticontaminación, diseñado para retener las primeras escorrentías durante episodios de lluvia y evitar vertidos directos al río. Esta infraestructura actúa sobre uno de los principales problemas asociados a los sistemas de saneamiento en entornos urbanos, como es la descarga de aguas contaminadas en momentos de alta intensidad pluviométrica.
El tanque de tormentas permitirá evitar vertidos al río durante episodios de lluvia intensa, uno de los principales problemas del sistema
A esta actuación se suma la renovación de las redes de saneamiento y abastecimiento, que permite mejorar el funcionamiento del sistema hidráulico y reducir las cargas contaminantes que llegan al cauce. La intervención incluye también sistemas de retención de sólidos asociados a la red, orientados a minimizar el arrastre de residuos hacia el río.

El proyecto contempla la creación de una red de parques fluviales que estructura el corredor a lo largo de todo su trazado urbano. En total son ocho espacios, de los cuales cinco son de nueva creación y tres corresponden a la renovación de áreas ya existentes, configurando un sistema continuo vinculado al cauce.
El proyecto mantiene el arbolado existente de mayor porte y lo refuerza con nuevas plantaciones, integrando la vegetación en la configuración del espacio público. Entre las soluciones adoptadas destaca la incorporación de un parque de carácter inundable, diseñado para adaptarse a las variaciones del nivel del agua y permitir su funcionamiento en episodios de crecida sin afectar a la funcionalidad general del espacio.
La actuación sobre el corredor del Huerva se extiende al viario adyacente, donde se plantea una transformación significativa de ocho calles con el objetivo de mejorar la calidad urbana y adaptar su sección a un uso más equilibrado del espacio público. La intervención actúa sobre la configuración de la calzada, las aceras y los elementos de urbanización, incorporando soluciones orientadas a priorizar al peatón y reducir la presencia del tráfico rodado.
La intervención transforma ocho calles para priorizar el uso peatonal y ampliar el espacio público en el entorno del Huerva
En este sentido, se introducen plataformas únicas en varios tramos, eliminando la diferenciación entre calzada y acera y favoreciendo una circulación más calmada. Esta solución se aplica, entre otros, en la calle Río Huerva, donde la unificación del plano permite ampliar de forma significativa la superficie peatonal y generar un espacio continuo para usos diversos.
En paralelo, el proyecto contempla el ensanchamiento de aceras mediante la eliminación de bandas de aparcamiento, como en los casos de Manuel Lasala o Marina Española, donde las secciones pasan de configuraciones estrechas a espacios que superan los tres y hasta cuatro metros de anchura. Estas modificaciones permiten mejorar la accesibilidad, incorporar arbolado y facilitar el tránsito peatonal en condiciones más seguras.
Otras actuaciones incluyen la peatonalización completa de determinados tramos, como en Genoveva Torres Morales, así como la conexión entre calles mediante soluciones en plataforma única que garantizan la continuidad del recorrido. La intervención se completa con la renovación de pavimentos, la mejora del alumbrado y la adecuación de sistemas de drenaje, integrando estas calles dentro del nuevo eje urbano vinculado al río.
El Proyecto (REPAPAH) cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del MITECO en la convocatoria de ayudas para el fomento de actuaciones dirigidas a la restauración de ecosistemas fluviales y a la reducción del riesgo de inundación en los entornos urbanos españoles a través de soluciones basadas en la naturaleza correspondientes al año 2021, en el marco del PRTR- Financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU
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