La implantación de la tecnología LED ha transformado el alumbrado público durante la última década. Sin embargo, la mayoría de los estudios publicados se centran en los ahorros obtenidos inmediatamente después de la renovación
La implantación de la tecnología LED ha transformado el alumbrado público durante la última década. Sin embargo, la mayoría de los estudios publicados se centran en los ahorros obtenidos inmediatamente después de la renovación, siendo escasas las investigaciones que evalúan el comportamiento real de estas instalaciones tras varios años de explotación.
Este trabajo presenta la experiencia del Ayuntamiento de Badajoz durante el periodo 2016–2026, basada en la sustitución progresiva de más de 21.000 luminarias convencionales por tecnología LED con telegestión punto a punto. La actuación se desarrolló en dos fases: una primera, iniciada en 2016 mediante el proyecto JESSICA-FIDAE, que permitió renovar más de 18.000 luminarias, y una segunda, ejecutada en 2020 con financiación del IDAE, que incorporó cerca de 3.000 nuevos puntos de luz en las pedanías.
El alumbrado público es un servicio esencial por su contribución a la seguridad vial, la accesibilidad y la calidad del espacio urbano y representa uno de los mayores consumos energéticos municipales, caracterizadas por elevados consumos y frecuentes necesidades de mantenimiento.
La incorporación de la tecnología LED supuso un cambio de paradigma al reducir la potencia instalada, mejorar la calidad fotométrica, aumentar la vida útil de las luminarias e incorporar sistemas avanzados de regulación y telegestión. Entre 2015 y 2025 la mayoría de los municipios españoles impulsaron programas de renovación apoyados por fondos nacionales y europeos.
No obstante, la explotación de estas instalaciones ha puesto de manifiesto que el éxito de una renovación no puede evaluarse únicamente mediante el ahorro energético. Resulta imprescindible considerar la disponibilidad del servicio, la evolución de las incidencias, la fiabilidad de los componentes electrónicos, los costes de mantenimiento y el comportamiento de las luminarias durante todo su ciclo de vida.
La literatura científica sobre alumbrado LED se centra principalmente en la reducción del consumo energético, con ahorros habituales entre el 40 % y el 70 %. Sin embargo, son todavía escasos los estudios que analizan el comportamiento de las instalaciones tras largos periodos de explotación.
En los últimos años ha adquirido especial relevancia el concepto de Coste del Ciclo de Vida (Life Cycle Cost, LCC), que incorpora el consumo energético, el mantenimiento, la reposición de componentes y la vida útil efectiva como criterios de evaluación. Paralelamente, la evolución hacia las Smart Cities ha convertido el alumbrado público en una infraestructura estratégica para la integración de sistemas de control, comunicaciones y gestión inteligente.
El Ayuntamiento de Badajoz inició en 2016 un proceso continuo de modernización del alumbrado público basado en la sustitución progresiva de luminarias por tecnología LED y la implantación de un sistema de telegestión punto a punto. La renovación se desarrolló de forma gradual, incorporando sucesivas generaciones de luminarias y diferentes fabricantes, lo que ha permitido comparar su comportamiento en condiciones reales de explotación.
El estudio se basa en los registros históricos del Servicio Municipal de Alumbrado correspondientes al periodo 2016–2026, incluyendo consumos energéticos, incidencias de mantenimiento, sustituciones de equipos y evolución del parque de luminarias. Esta información convierte el caso de Badajoz en una referencia para evaluar el rendimiento de la tecnología LED tras una década de funcionamiento.
Los objetivos del trabajo son:
En la figura 1 vemos como ha sido la evolución de la implantación de nuevos puntos de luz con tecnología led+telegestión durante esta última década.
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En 2016 el parque de alumbrado de Badajoz presentaba una elevada heterogeneidad tecnológica, predominando las luminarias de vapor de sodio de alta presión y halogenuros metálicos. Desde 2011 se habían realizado las primeras experiencias con tecnología LED y, en 2014, se ejecutó la renovación de la carretera BA-20 mediante luminarias LED con telegestión punto a punto, que sirvió como referencia para actuaciones posteriores.
Las tecnologías convencionales presentaban importantes limitaciones: elevados consumos energéticos, degradación del flujo luminoso, frecuentes sustituciones de lámparas y equipos auxiliares, así como escasas posibilidades de regulación. La evolución normativa y el incremento del coste de la energía impulsaron la renovación progresiva del alumbrado municipal.
El Ayuntamiento de Badajoz adoptó una estrategia de mejora continua. Este planteamiento permitió incorporar sucesivas generaciones de luminarias, adaptar las inversiones a la evolución tecnológica y utilizar la experiencia adquirida en cada fase para optimizar las actuaciones posteriores.
Los objetivos fueron reducir el consumo energético y la potencia instalada, mejorar la calidad de la iluminación, disminuir las incidencias de mantenimiento, incrementar la fiabilidad del servicio y normalizar progresivamente los equipos instalados. La disponibilidad de datos reales de explotación permitió que la selección de nuevas luminarias se basara no solo en las especificaciones de los fabricantes, sino también en su comportamiento durante el servicio.
La selección de luminarias se realizó considerando tanto parámetros energéticos como criterios relacionados con la explotación futura. Entre ellos destacaron la eficacia energética, la calidad fotométrica, el índice de reproducción cromática, la temperatura de color y la protección frente a sobretensiones.
La coexistencia de luminarias de distintos fabricantes permitió comparar su comportamiento en condiciones reales de explotación. Durante diez años se evaluaron indicadores como la fiabilidad, la tasa de averías, la durabilidad de los drivers, la disponibilidad de repuestos, la facilidad de reparación, las garantías y los tiempos de respuesta del servicio posventa.
Además, la integración de diferentes fabricantes en una misma plataforma de telegestión proporcionó una base objetiva para la evaluación técnica de los equipos y para la definición de futuros criterios de adquisición.
Uno de los principales valores del estudio es la disponibilidad de una base histórica de datos obtenida mediante el sistema de telegestión implantado en la red de alumbrado. Durante el periodo 2016–2026 se registraron de forma sistemática indicadores como el consumo energético, la potencia instalada, la evolución del parque de luminarias, las incidencias de mantenimiento, las averías por fabricante, las sustituciones de componentes y los costes de explotación.
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La Figura 3 muestra la evolución del parque de luminarias durante el periodo analizado, mientras que la Figura 4 recoge los principales fabricantes y modelos instalados. La coexistencia de distintas tecnologías y fabricantes permitió comparar su comportamiento en condiciones reales de explotación y extraer criterios objetivos para futuras renovaciones. La Tabla 1 resume los principales criterios técnicos utilizados en la selección de las luminarias, priorizando la calidad fotométrica, la protección frente a sobretensiones, la fiabilidad de los drivers y la disponibilidad de repuestos como elementos determinantes del coste del ciclo de vida.
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La reducción del consumo eléctrico constituye el indicador más representativo de la eficacia de la renovación. La disminución progresiva de la potencia instalada, reflejada en la Figura 5, permitió mantener o mejorar los niveles de iluminación con menores potencias instaladas.
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La reducción del consumo se tradujo en un importante ahorro económico para el Ayuntamiento. La Figura 6 muestra la evolución del ahorro acumulado durante el periodo de estudio, alcanzando una reducción del 72,5 %, valor muy próximo al estimado inicialmente. Este resultado confirma, con datos reales de explotación, la elevada capacidad de la tecnología LED para disminuir el coste energético del alumbrado público.
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La disminución del consumo eléctrico permitió reducir de forma significativa las emisiones de CO₂ asociadas al alumbrado público, contribuyendo a los objetivos municipales de sostenibilidad y descarbonización. La evolución de estas emisiones evitadas se recoge en la Figura 7.
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La experiencia del Ayuntamiento de Badajoz, basada en diez años de seguimiento (2016–2026), permite analizar estos aspectos a partir de datos reales de explotación y constituye uno de los principales valores del presente estudio.
Las Figuras 8 y 9 muestran la evolución de las incidencias registradas durante el periodo de estudio. Tras una fase inicial de adaptación tecnológica, el número de incidencias disminuyó progresivamente como consecuencia de la consolidación del parque LED y de la mejora de los procedimientos de mantenimiento.
En 2025 se observa un ligero incremento de averías, asociado al envejecimiento de las primeras luminarias instaladas y al final de la vida útil de algunos componentes electrónicos, especialmente los drivers.
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El análisis del sistema de telegestión muestra que las incidencias más frecuentes corresponden a fallos de comunicación con la plataforma (49 %), seguidas por discrepancias entre los consumos registrados y los valores del inventario (36 %). Ambos tipos de incidencias no implican necesariamente el apagado de la luminaria.
Las averías que provocan la pérdida del punto de luz se deben, en la mayoría de los casos, al fallo del driver electrónico, confirmando que este componente constituye el elemento más crítico de la luminaria LED.
La experiencia acumulada confirma que la vida útil del driver depende de factores como la calidad de los componentes electrónicos, el diseño térmico de la luminaria, la temperatura de funcionamiento, la estabilidad de la red eléctrica y la protección frente a sobretensiones. Estas diferencias explican el comportamiento desigual observado entre luminarias aparentemente similares.
La incorporación progresiva de sistemas de protección frente a sobretensiones redujo significativamente las averías asociadas a fenómenos atmosféricos y maniobras en la red eléctrica.
La coexistencia de luminarias de distintos fabricantes permitió evaluar su comportamiento en condiciones reales de explotación. Las Figuras 10 y 11 muestran la distribución de fabricantes y modelos instalados. El estudio demuestra que la selección de luminarias debe basarse en el coste del ciclo de vida y no únicamente en el precio inicial, considerando aspectos como la disponibilidad de repuestos, la reparabilidad, las garantías y el servicio posventa.
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Uno de los principales aprendizajes obtenidos es la necesidad de evaluar las inversiones mediante el Coste Total de Propiedad (Total Cost of Ownership, TCO), incorporando la inversión inicial, el consumo energético, el mantenimiento, la sustitución de componentes, la disponibilidad de repuestos y la vida útil efectiva de las luminarias. Este enfoque permite optimizar la gestión de instalaciones de larga duración.
La renovación adoptó inicialmente temperaturas de color de 4.000 K para alumbrado vial y 3.000 K para zonas peatonales y entornos monumentales. La evolución tecnológica y los nuevos criterios de calidad lumínica condujeron posteriormente a priorizar los 3.000 K, como refleja la Figura 12.
La Tabla 3 resume las principales causas de incidencia observadas durante el periodo de estudio.
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La experiencia del Ayuntamiento de Badajoz demuestra que la evaluación de una renovación del alumbrado público debe ir más allá del ahorro energético. El seguimiento continuo durante el periodo 2016–2026 ha permitido analizar el comportamiento real de más de 21.000 luminarias LED, identificando los factores que condicionan su fiabilidad y su coste del ciclo de vida.
La Figura 13 muestra la distribución de la vida útil del parque de alumbrado, evidenciando que más de 1.500 luminarias se encuentran próximas al final de su vida útil y que la totalidad del parque ha superado el 50 % de su vida prevista. Esta información constituye la base para la planificación del programa de renovación 2026–2030 mediante el sistema de telegestión, priorizando las luminarias con mayor grado de envejecimiento.
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La recopilación sistemática de datos de explotación ha permitido evolucionar desde un mantenimiento correctivo hacia una gestión basada en indicadores objetivos, facilitando la identificación de tendencias de fallo, la planificación de reposiciones y la optimización de las inversiones. Asimismo, la experiencia demuestra que la selección de luminarias debe basarse en el coste del ciclo de vida, considerando la calidad del driver, la disponibilidad de repuestos, las garantías, la mantenibilidad y el servicio posventa, además del precio inicial.
La digitalización del alumbrado y la telegestión permiten avanzar hacia modelos de mantenimiento predictivo, optimizando recursos y aumentando la disponibilidad del servicio.
Las principales lecciones aprendidas se resumen en diez recomendaciones: priorizar el coste del ciclo de vida, seleccionar luminarias con drivers de alta calidad, incorporar protección frente a sobretensiones, priorizar la calidad fotométrica, diseñar pensando en el mantenimiento, normalizar equipos, registrar sistemáticamente las incidencias, utilizar indicadores para la toma de decisiones, preparar las instalaciones para su integración en plataformas Smart City y considerar la renovación como un proceso continuo.
La transformación del alumbrado público de Badajoz entre 2016 y 2026 constituye un caso de estudio representativo sobre la implantación de tecnología LED y su comportamiento tras una década de explotación. A diferencia de la mayoría de los trabajos publicados, este estudio incorpora datos históricos de consumo, mantenimiento e incidencias obtenidos mediante un sistema de telegestión, permitiendo evaluar el rendimiento real de la instalación durante todo su ciclo de vida.
Los resultados confirman una reducción sostenida del consumo energético, de la potencia instalada y de los costes de explotación, alcanzando un ahorro económico próximo al 72,5 %. Sin embargo, la principal aportación del estudio es demostrar que el éxito de una renovación depende también de la fiabilidad de los equipos, las protecciones empleadas, la calidad del mantenimiento, la adecuada selección de fabricantes y la gestión basada en datos.
La experiencia adquirida pone de manifiesto que la digitalización y la telegestión permiten evolucionar hacia modelos de mantenimiento predictivo y optimizar la planificación de futuras inversiones. En este contexto, el alumbrado público deja de ser únicamente una infraestructura de iluminación para convertirse en un activo estratégico dentro de las políticas de ciudad inteligente y gestión sostenible de infraestructuras.
Y para finalizar, entendemos que un factor muy determinante a muy corto plazo será la incorporación de la IA en el alumbrado público.
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