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De recoger más a recoger mejor: cómo está cambiando el papel de las empresas municipales de residuos

Las empresas municipales de residuos afrontan exigencias que van más allá de garantizar la recogida y el tratamiento. La recogida separada, la calidad de los materiales recuperados, los datos, la relación con los sistemas de responsabilidad ampliada del productor o la participación ciudadana incorporan nuevos criterios a la gestión del servicio

De recoger más a recoger mejor: cómo está cambiando el papel de las empresas municipales de residuos
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Publicado en:

217. Tercer Trimestre (2026)
NÚMERO 217


ARCHIVADO EN:

Medio Ambiente

29/10/2026

TEMAS

Servicios Municipales

Recogida de residuos

Empresas

La gestión municipal de residuos se ha articulado tradicionalmente alrededor de funciones muy concretas: recoger los residuos, garantizar la cobertura del servicio, organizar rutas y frecuencias y asegurar su posterior tratamiento. Estas tareas siguen constituyendo la base del sistema, pero hoy conviven con nuevas exigencias relacionadas con la calidad de los materiales, la información disponible, la coordinación entre agentes o el destino de los recursos recuperados.

Sobre esta evolución pone el foco "Las empresas municipales de residuos como artífices de la circularidad urbana y regional: guía para la implementación de políticas dirigida a empresas municipales de residuos", publicada en marzo de 2026 en el marco de la Circular Cities and Regions Initiative (CCRI). Elaborada dentro del proyecto CCRI Communities of Practice, financiado por Horizon Europe, y con aportaciones de las ciudades participantes en la comunidad de práctica sobre empresas municipales de residuos, la guía busca trasladar los objetivos de economía circular a la operativa de estas empresas.

Es en la escala municipal donde buena parte de esas obligaciones se convierten en decisiones concretas sobre rutas y sistemas de recogida, configuración de contenedores, contratos de tratamiento, tarifas, comunicación con la ciudadanía o inversiones en infraestructuras. En ese proceso, las empresas municipales pasan a ocupar un papel más amplio como integradoras del sistema, conectando los requisitos regulatorios con la prestación cotidiana del servicio y con la calidad de los materiales que deben continuar su recorrido por las siguientes etapas de la cadena.

 

Brechas por resolver

Convertir ese nuevo papel en servicios viables y estables no es automático. La guía identifica cinco grandes brechas: financiación, regulación, gobernanza, comportamiento ciudadano y capacidades organizativas.

Las inversiones iniciales y la dificultad de convertir proyectos piloto en servicios permanentes conviven con obligaciones regulatorias que no siempre encuentran correspondencia en las infraestructuras disponibles. A ello se suman la fragmentación de responsabilidades, las dificultades para conseguir una separación adecuada y la necesidad de reforzar las capacidades técnicas y humanas de las empresas municipales.

 

Condiciones para pasar a la práctica

Superar estas barreras exige combinar infraestructura, datos y legitimidad social. La capacidad de las instalaciones debe acompañarse de criterios de calidad, mientras que la información sobre composición de residuos, niveles de impropios o utilización de los servicios debe servir para orientar decisiones operativas y priorizar mejoras.

La participación ciudadana, apoyada en reglas claras y una comunicación transparente, constituye otro elemento esencial. A estas condiciones se añaden la cooperación intermunicipal, que puede facilitar soluciones compartidas, y la continuidad necesaria para integrar las iniciativas en los servicios ordinarios.

 

Recoger más ya no basta

El volumen recogido sigue siendo un indicador necesario, pero no permite evaluar por sí solo el funcionamiento del sistema.

Una elevada tasa de recogida separada puede ofrecer resultados limitados si los materiales presentan niveles elevados de impropios o una calidad insuficiente para su posterior aprovechamiento.

Incorporar esta variable implica revisar las instrucciones de separación, los controles de calidad, las caracterizaciones y los acuerdos entre recogida y tratamiento. También exige conectar los resultados obtenidos en las instalaciones con las decisiones adoptadas en las primeras etapas del servicio.

 

Cuando los datos orientan la participación ciudadana

La calidad de los materiales comienza a determinarse en hogares y establecimientos. Por ello, la educación ciudadana debe evolucionar desde las campañas puntuales hacia actuaciones continuadas basadas en la información que genera el propio servicio.

Los datos sobre composición e impropios permiten identificar problemas recurrentes, adaptar las acciones de comunicación a determinados ámbitos y comprobar posteriormente sus resultados.

Devolver esa información a la ciudadanía también ayuda a hacer visible el efecto de su participación y a reforzar la confianza en el sistema.

 

Lee el reportaje completo en Equipamiento y Servicios Municipales

A partir de la guía elaborada en el marco de la Circular Cities and Regions Initiative (CCRI), el reportaje profundiza en los desafíos que afrontan las empresas municipales de residuos y en las herramientas para avanzar hacia una gestión más orientada a la calidad de los materiales recuperados. El análisis examina los mecanismos de control de impropios, el uso de datos para mejorar los servicios y la participación ciudadana, los sistemas de pago por generación (PAYT) y los cambios necesarios en contratos, incentivos y capacidades organizativas.

 

Consulta el reportaje completo en el número 217 - Tercer Trimestre, de Equipamiento y Servicios Municipales

 


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