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¿Cuánto cuesta hacer más verdes nuestras ciudades?

La expansión de la infraestructura verde obliga a los municipios a afrontar unas necesidades crecientes de conservación, mientras el clima y los costes laborales elevan la presión sobre unos presupuestos que deben mirar cada vez más al ciclo de vida completo

¿Cuánto cuesta hacer más verdes nuestras ciudades?
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Publicado en:

217. Tercer Trimestre (2026)
NÚMERO 217


ARCHIVADO EN:

Medio Ambiente

06/11/2026

TEMAS

Infraestructura verde

Sostenibilidad

Ciudades

Las ciudades quieren más árboles, más sombra y más espacios verdes. La infraestructura verde ha pasado de ocupar un papel fundamentalmente ornamental a convertirse en una pieza de la adaptación urbana al cambio climático, con funciones que van desde la regulación térmica y la gestión del agua hasta la mejora de la biodiversidad y la salud.

El reto, sin embargo, continúa después de inaugurar un parque o plantar un árbol. Cada nueva superficie verde incorpora necesidades de conservación durante años o décadas: personal, riego, poda, reposiciones, inspecciones o sanidad vegetal. A medida que crece el patrimonio verde, los municipios deben preguntarse qué recursos exige mantenerlo y cómo incorporar esos costes a su planificación.

Esta cuestión adquiere mayor relevancia ante el Reglamento europeo de Restauración de la Naturaleza, que establece objetivos para preservar la superficie verde urbana y la cobertura arbórea.

 
Crear es solo el principio: la factura empieza después

Para Pedro Calaza, presidente de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos (AEPJP), todavía existe un desequilibrio entre la inversión destinada a crear espacios verdes y los recursos previstos para conservarlos.

Una infraestructura verde continúa evolucionando después de su ejecución y requiere atención durante toda su vida útil. Además, la mano de obra representa, según Calaza, entre el 70 % y el 85 % de los costes de mantenimiento, lo que hace especialmente relevante la evolución de los costes laborales.

Calcular las necesidades económicas exige considerar las características de cada espacio, su utilización y el nivel de conservación requerido.

 

El crecimiento del verde se traslada a los presupuestos

La ampliación del patrimonio verde ya está teniendo reflejo en los contratos municipales.

Madrid destinará 150,4 millones de euros anuales a su nuevo servicio de conservación, mantenimiento y limpieza de zonas verdes y arbolado viario, un 26,7 % más que en el contrato anterior. Zaragoza también ha ampliado sus necesidades de conservación ante la incorporación de nuevas superficies y árboles.

Estos ejemplos muestran que el gasto depende tanto de la extensión de las zonas verdes como de las actuaciones que requiere su mantenimiento.

 

Un clima más exigente cambia las necesidades de mantenimiento

El aumento de las temperaturas y los periodos prolongados de sequía están modificando las condiciones en las que debe conservarse la vegetación urbana.

Estas presiones pueden incrementar las necesidades de riego, reposición y control fitosanitario. Sin embargo, adaptarse no puede consistir únicamente en destinar cada vez más recursos a mantener los mismos modelos de jardinería.

La selección de especies mejor adaptadas y la revisión de los criterios de diseño y conservación permiten anticipar problemas y reducir futuras necesidades de intervención.

 

Del coste de ejecución al coste de toda una vida

Una parte importante del coste futuro de la infraestructura verde queda determinada durante su diseño. Las condiciones de plantación, el espacio disponible para el desarrollo del arbolado y las necesidades hídricas condicionan los recursos que deberán destinarse posteriormente a su conservación.

Por ello, Calaza plantea incorporar el coste del ciclo de vida completo, considerando tanto la inversión inicial como los gastos de mantenimiento durante las décadas siguientes.

Esta perspectiva también exige valorar los beneficios que proporciona la infraestructura verde. La regulación térmica, la mejora ambiental y los servicios ecosistémicos forman parte del retorno que debe ponerse en relación con los recursos invertidos.

El desafío para las ciudades consiste, en definitiva, en planificar espacios verdes que puedan mantenerse funcionales y seguir prestando servicios a largo plazo.

 

Lee el reportaje completo en Equipamiento y Servicios Municipales

Con el análisis de Pedro Calaza, presidente de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos (AEPJP), el reportaje completo profundiza en los costes reales de conservación de la infraestructura verde, la evolución de los presupuestos municipales, los efectos del cambio climático sobre el mantenimiento y la importancia de incorporar el ciclo de vida a la planificación. Incluye, además, datos de los contratos de Madrid y Zaragoza y estudios que permiten relacionar los costes de mantenimiento con los beneficios económicos y ambientales de los espacios verdes.

 


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