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13/03/2019 | Movilidad | Nacional

Vehículos eléctricos: una elección inteligente para el medio ambiente

¿Son los vehículos eléctricos mejores para el clima y la calidad del aire que los vehículos diésel o de gasolina? Andreas Unterstaller, el experto en transporte y medio ambiente de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), habla sobre las ventajas e inconvenientes de los vehículos eléctricos, tema de un nuevo informe de la AEMA.

 

 

¿Puede contarnos cuáles son las principales conclusiones del reciente informe de la AEMA?

 

La AEMA ha publicado hace poco un nuevo informe sobre el mecanismo de información sobre transporte y medio ambiente («TERM», por sus siglas en inglés). La conclusión fundamental es que, en lo que se refiere al cambio climático y a la calidad del aire, los vehículos eléctricos son claramente preferibles a los vehículos diésel o de gasolina. A pesar de las dudas e incertidumbres que despiertan entre la opinión pública, las ventajas medioambientales de los vehículos eléctricos cada vez son más evidentes para los científicos. Incluso con la actual mezcla de fuentes de generación de electricidad que hay en Europa, donde mucha todavía proviene del carbón, las ventajas están claras. Estas ventajas serán cada vez mayores a medida que Europa vaya utilizando más energías renovables en el futuro.

 

Además, este es uno de los primeros informes que afronta el debate sobre los vehículos eléctricos desde la perspectiva de la economía circular, prestando especial atención a la reutilización, la refabricación y el reciclaje. Se han hecho muchos estudios científicos sobre los efectos del ciclo de vida de los vehículos eléctricos. La AEMA ha recopilado todos estos conocimientos y los ha puesto a disposición de un público más amplio. Debemos mejorar la reutilización y el reciclaje de los vehículos eléctricos y sus componentes para minimizar el impacto de su fabricación sobre el medio ambiente. El final de la vida útil de los vehículos eléctricos es especialmente importante. Contienen muchos metales y otras materias primas fundamentales en cuyo procesado se pueden consumir grandes cantidades de energía, y a veces se utilizan sustancias tóxicas en su fabricación. Así que una gran ventaja sería poder recuperarlas de los vehículos ya existentes y reutilizarlas. Si podemos tomar un componente entero, como por ejemplo una batería, y usarla de manera distinta, el impacto medioambiental global disminuiría de manera significativa.

 

 

¿Qué se puede hacer para que los vehículos eléctricos sean más sostenibles y podamos aprovechar al máximo las ventajas que tienen para el medio ambiente y la salud?

 

En el informe destacamos algunas lecciones importantes. Primero, tenemos que asegurarnos de que la energía que utilizamos para la fabricación y el funcionamiento de los vehículos eléctricos provenga de fuentes renovables. Nuestro informe demuestra que este es el factor que más influye en cuanto a su impacto en el medio ambiente y la salud. En segundo lugar, tenemos que hacer que estos vehículos duren. Es vital que se aproveche al máximo el kilometraje de cada vehículo eléctrico fabricado. Así que si los usamos solo 70 000 kilómetros (km) y los desguazamos, su rendimiento medioambiental global no es tan bueno comparado con el de los vehículos convencionales, porque en su fabricación se usa más energía que para un vehículo convencional. Pero si hacemos 150 000 km o más, los vehículos eléctricos salen mucho mejor parados en la comparación. Por último, al desguazar un vehículo eléctrico, tenemos que aprovechar sus materiales al máximo.

 

 

¿Cuáles son las diferencias entre los vehículos eléctricos y los vehículos diésel o de gasolina? ¿Son 100 % limpios en cuanto a las emisiones de efecto invernadero? 

 

Es muy importante mencionar que ningún vehículo va a ser nunca 100 % limpio. La llegada del vehículo eléctrico no va a cambiar eso. Lo que decimos es que si de verdad se necesita un vehículo, los eléctricos son la mejor opción para el medio ambiente. Sin embargo, para el medio ambiente siempre será muchísimo mejor el transporte público o caminar o ir en bicicleta al trabajo. Un vehículo siempre va a ser un vehículo, sustituirlo por otro de otro tipo no va a resolver problemas de transporte como la congestión del tráfico.

 

Los motores eléctricos sencillamente son más eficientes que los de combustión, de modo que una mayor cantidad de la energía de la batería termina usándose para mover el vehículo. Los vehículos eléctricos malgastan menos energía, sobre todo en conducción urbana. Además, no emiten contaminantes, como óxidos de nitrógeno o partículas en suspensión, a través del tubo de escape. Los frenos y el desgaste de los neumáticos seguirán emitiendo partículas, pero en general menos que las de los vehículos diésel o de gasolina. Los vehículos eléctricos también pueden reducir el ruido, sobre todo a velocidades bajas son menos ruidosos que los vehículos convencionales.

 

En lo que respecta a la salud, la ventaja principal tiene que ver con la calidad del aire. El aire seguirá contaminado por la electricidad que alimenta los vehículos eléctricos, pero normalmente vendrá de centrales eléctricas, en las que se pueden llevar a cabo mejores controles de la contaminación que sobre los vehículos convencionales, y que además suelen estar ubicadas en zonas alejadas de las áreas con mayor densidad de población.

 

 

¿Qué países están a la cabeza en promoción y uso de vehículos eléctricos?

 

En realidad hay muchos países europeos que están promoviendo su utilización de manera activa, sobre todo Noruega, que ha puesto en práctica políticas muy ambiciosas para lograr una mayor proporción de vehículos eléctricos y también una buena infraestructura de puntos de recarga. Los Países Bajos, y también el Reino Unido y Francia, han avanzado bastante. Tomada en su conjunto, la Unión Europea es uno de los principales protagonistas a nivel mundial, junto con Estados Unidos y China. Todos ellos están realizando grandes inversiones en movilidad eléctrica.

 

 

¿Qué puede decir sobre las cuestiones que preocupan a los consumidores, como los puntos de recarga y el coste de las facturas de electricidad? 

 

Existe una gran preocupación por parte de los consumidores acerca de si hay suficientes puntos de recarga en las autopistas y los aparcamientos, así como la carga que suponen para nuestras redes eléctricas y los costes de la electricidad. En la actualidad hay muy pocos vehículos eléctricos circulando. En algunas ciudades hay más que en otras, pero en total, alrededor del 1,5 % del nuevo parque de vehículos vendidos en Europa el año pasado fueron vehículos eléctricos (con batería y también híbridos que se pueden recargar en la red eléctrica). De modo que la infraestructura debe aumentar a medida que circulen más vehículos eléctricos. En algunas de las ciudades más grandes, la infraestructura ya es buena y el número de estaciones de recarga de acceso público ha ido creciendo con rapidez en los últimos años.

 

Y sí, la factura de la electricidad aumentará, pero conducir un vehículo eléctrico será más barato que conducir uno de gasolina o diésel. Esto ayuda a compensar con el tiempo el elevado precio de compra de los vehículos eléctricos.

 

El informe de 2016 de la AEMA «Los vehículos eléctricos y el sector energético — repercusiones en las futuras emisiones europeasen» analizaba su efecto en nuestras redes eléctricas. Si el 80 % de todos los vehículos fueran eléctricos en 2050, el consumo de electricidad de la UE probablemente aumentaría un 10 %. La mayor parte de la demanda de electricidad seguiría viniendo de la industria y los hogares particulares. Al igual que la infraestructura de puntos de recarga, las redes eléctricas también tendrán que evolucionar a medida que lleguen más vehículos eléctricos a las carreteras. Esto supone un reto, pero la UE ya está haciendo lo mismo para integrar las fuentes de energías renovables en la red eléctrica.

 

 

¿Qué están haciendo la UE y la Comisión Europea para fomentar su uso?

 

La UE en su conjunto ha canalizado miles de millones de euros en investigación durante la última década y está presionando para que la infraestructura de puntos de recarga se expanda rápidamente. También está realizando fuertes inversiones y promoviendo infraestructuras de combustibles alternativos, incluidos puntos de recarga de vehículos eléctricos, sobre todo en los principales corredores de transporte europeos.

 

La UE también está presionando para que se desarrolle la producción de baterías en Europa, porque las baterías de los vehículos eléctricos actualmente se fabrican sobre todo en Japón, China y Corea del Sur. Por último, la UE está fijando reglas y normas comunes para los vehículos eléctricos y la infraestructura de recarga, para que podamos movernos por Europa con libertad.

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