El proyecto Basoa, diseñado mediante un proceso de participación vecinal, renovará este espacio del Casco Antiguo incorporando vegetación, drenaje sostenible, nuevos usos y la recuperación de elementos patrimoniales
La Junta de Gobierno Local de Pamplona ha aprobado la licitación de las obras de reurbanización de la plaza de Santa Ana, uno de los espacios del Casco Antiguo que afrontará una transformación integral para convertirse en un entorno más verde, accesible y adaptado a las altas temperaturas.
Las obras cuentan con un presupuesto de 1.531.667,73 euros y un plazo de ejecución de nueve meses, con un inicio previsto en torno al próximo mes de diciembre. La actuación desarrollará el proyecto Basoa, seleccionado entre las seis propuestas presentadas al concurso y elaborado a partir de las necesidades y aportaciones recogidas durante el proceso de participación vecinal.
La intervención contempla la renaturalización y mejora integral del espacio público, incluyendo nueva pavimentación, redes de servicios urbanos, alumbrado, mobiliario, señalización y jardinería. También se incorporarán sistemas de drenaje sostenible y nuevas zonas verdes, además de realizarse un seguimiento arqueológico durante los trabajos.
La transformación busca convertir una plaza eminentemente dura en un nuevo oasis urbano capaz de ofrecer sombra, vegetación y espacios de encuentro en pleno Casco Antiguo
La vegetación tendrá un papel central en la transformación. De los aproximadamente 3.430 m² de superficie de la plaza de Santa Ana, 1.410 m² se destinarán a praderas y zonas arbustivas, lo que supone cerca del 50 % del espacio total.
El proyecto plantea la plaza como un bosque urbano interior, con una franja vegetal perimetral que envolverá las diferentes áreas de actividad. La diversidad de especies busca reforzar la percepción de un espacio naturalizado y, al mismo tiempo, aumentar la privacidad de viviendas y locales frente a los usos desarrollados en el interior de la plaza.
A esta infraestructura verde se sumará la plantación de más de 75 árboles. La elección y distribución de la vegetación responde además a criterios de adaptación estacional: parte conservará sus hojas durante el invierno para proteger frente a los vientos fríos del norte, mientras que las especies caducifolias se ubicarán de forma que permitan el soleamiento durante los meses más fríos.
La selección del arbolado tendrá en cuenta el comportamiento estacional de las especies para aportar sombra en los meses cálidos y favorecer el soleamiento durante el invierno
La configuración de la futura plaza parte de un proceso de codiseño con los vecinos, cuyas aportaciones han servido para determinar tanto los usos como diferentes elementos del proyecto.
Entre las demandas recogidas se encuentran la creación de un anfiteatro, un espacio cubierto, un aseo, fuentes y diferentes tipos de mobiliario, con el objetivo de favorecer distintas formas de utilización de la plaza. Durante el proceso se prestó también especial atención al mantenimiento, la limpieza y la accesibilidad.
La propuesta Basoa se articula en torno a cuatro objetivos: mantener los elementos que funcionan, mejorar las preexistencias, crear un refugio climático y fomentar la inclusividad. Las zonas centrales adoptarán geometrías circulares para ordenar los diferentes usos vecinales, culturales, estanciales y comunitarios.
Otro de los elementos relevantes será la implantación de un sistema de drenaje sostenible, complementado con una red para recoger el agua de lluvia y posibilitar su reutilización.
La solución toma como referencia la configuración histórica de este ámbito, donde antiguamente existían parcelas con huertas abastecidas mediante drenaje natural y numerosos pozos. De esta manera, la gestión del agua se incorpora al diseño de la plaza tanto desde una perspectiva ambiental como vinculada a la memoria del lugar.
La solución recupera como referencia la antigua configuración de las huertas, donde el agua se gestionaba mediante drenaje natural y numerosos pozos
La reurbanización conservará e integrará también diferentes elementos patrimoniales preexistentes, entre ellos los pozos medievales y la denominada noria de sangre, que serán parcialmente recuperados como parte del nuevo espacio.
El proyecto cuenta con informes favorables de las áreas competentes en patrimonio arquitectónico, bienes muebles y arqueología de la Institución Príncipe de Viana. Debido al valor histórico del entorno, las obras incluirán un seguimiento arqueológico intensivo durante su ejecución.
La información más relevante del sector directamente en tu correo.
Suscribirme1