Ayuntamiento y Junta de Andalucía financiarán con 2 millones de euros la primera fase de una actuación que combinará seguridad hidráulica, renaturalización y nuevos espacios públicos
El Ayuntamiento de Málaga continúa avanzando en su proyecto de integración urbana del río Guadalmedina, una de las principales transformaciones urbanísticas previstas para la ciudad en los próximos años. La Junta de Gobierno Local ha aprobado un convenio con la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía para financiar la redacción del proyecto constructivo de esta actuación, actualmente en licitación por un importe de 2 millones de euros y con un plazo máximo de ejecución de 11 meses.
El acuerdo establece una financiación compartida entre ambas administraciones, que aportarán un millón de euros cada una para desarrollar esta primera fase del proyecto. La iniciativa llega después de que la Junta de Andalucía declarase de interés autonómico las actuaciones destinadas a minimizar el riesgo de inundaciones en este tramo del río.
La intervención se centrará en el tramo comprendido entre el puente de Armiñán y la pasarela peatonal de El Perchel, junto al MUCAC-Mayoristas, con el objetivo de integrar el cauce en la trama urbana, mejorar la conexión entre ambas márgenes y reforzar la seguridad hidráulica del entorno.
La redacción del proyecto tomará como referencia las propuestas recogidas en el anteproyecto aprobado previamente y se centrará en las actuaciones previstas sobre el cauce del río.
La solución planteada se basa en los estudios de modelización hidráulica promovidos por Emasa y la Gerencia Municipal de Urbanismo, que cuentan con informe favorable de la Dirección General de Recursos Hídricos de la Junta de Andalucía.
Entre las actuaciones previstas destaca el rebaje del perfil longitudinal del lecho del río a lo largo de aproximadamente 1,7 kilómetros, así como la incorporación de dos saltos hidráulicos destinados a mejorar la capacidad de evacuación de caudales y optimizar el comportamiento hidráulico del cauce.
El proyecto actuará sobre 1,7 kilómetros del cauce e incorporará dos saltos hidráulicos para mejorar la capacidad de evacuación ante episodios de lluvia intensa
Además de reforzar la protección frente a inundaciones, la actuación permitirá transformar este espacio en un corredor verde urbano, compatible con su función hidráulica y alineado con las estrategias de adaptación al cambio climático y renaturalización de espacios fluviales.
La propuesta contempla también la creación de cinco nuevos espacios públicos a modo de plazas-puente que permitirán mejorar la conectividad transversal entre los barrios situados a ambos lados del río.
Estas actuaciones forman parte de una estrategia más amplia de integración urbana que, en fases posteriores, prevé además el soterramiento de las vías laterales del cauce y la transformación de las avenidas de Fátima y del eje Pasillo de Santa Isabel-Avenida de la Rosaleda en nuevos bulevares urbanos.
El contrato actualmente en licitación se limita a las actuaciones sobre el cauce y su integración urbana inmediata.
En concreto, incluye el rebaje del perfil longitudinal del río, la creación del parque fluvial, las cinco plazas-puente, la instalación de un sistema de riego, el refuerzo de estructuras existentes y diversas actuaciones de conexión con el viario urbano.
Por el contrario, no contempla todavía las obras relacionadas con el soterramiento del tráfico ni la urbanización integral de las calles laterales, aunque sí deberá coordinarse el diseño de las futuras plazas con el planteamiento de los próximos bulevares urbanos.
La actuación incluirá cinco plazas-puente, un parque fluvial y nuevas conexiones urbanas entre ambas márgenes del Guadalmedina
Asimismo, la empresa adjudicataria deberá elaborar una propuesta básica para el diseño de estos futuros espacios urbanos y realizar un estudio específico sobre las afecciones al tráfico durante el desarrollo de las obras.
El pliego incorpora además la elaboración de un plan de participación ciudadana destinado a fomentar la implicación de vecinos y colectivos en el diseño y uso futuro de las infraestructuras.
Para ello se prevén diferentes herramientas participativas, como talleres, encuestas, jornadas informativas, una página web específica y acciones en redes sociales que permitan recoger aportaciones ciudadanas durante el proceso de redacción.
La empresa adjudicataria deberá desarrollar esta campaña de participación de forma paralela al diseño técnico del proyecto, facilitando materiales gráficos y propuestas que permitan a la ciudadanía conocer la evolución de la actuación y realizar aportaciones en sus distintas fases.
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