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Medio Ambiente


Los ejes verdes reducen en 3,1 dB el ruido urbano tras la peatonalización de calles en Barcelona

Una investigación publicada en Cities & Health constata que la pacificación del tráfico y la creación de ejes verdes han reducido el ruido ambiental en el Eixample.

Los ejes verdes reducen en 3,1 dB el ruido urbano tras la peatonalización de calles en Barcelona
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La implantación de ejes verdes y la reducción del tráfico motorizado en las ciudades se consolida como una estrategia eficaz para disminuir los niveles de ruido ambiental. Un estudio realizado en Barcelona muestra que, un año después de la peatonalización de diversas calles, el nivel sonoro diario se ha reducido una media de 3,1 decibelios (dB).

La investigación ha sido liderada por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) y publicada recientemente en la revista científica Cities & Health.

 

Evaluación acústica de los ejes verdes del Eixample

El trabajo analiza los datos registrados por siete estaciones acústicas permanentes antes (2022) y después (2023) de la peatonalización de los nuevos ejes verdes del barrio del Eixample, en el centro de la ciudad.

Estas intervenciones se enmarcan en el programa municipal de supermanzanas, una estrategia urbana orientada a reducir el tráfico, ampliar el espacio público y mejorar la calidad ambiental.

 

Un año después de la peatonalización de diversas calles, el nivel sonoro diario ha descendido una media de 3,1 decibelios.

 

Los resultados muestran que la reducción del ruido es más pronunciada durante el día que durante la noche, y mayor en días laborables que en fines de semana. Las mayores disminuciones se registran en las nuevas plazas situadas en la intersección de dos ejes verdes, áreas especialmente alejadas del tráfico de paso.

 

El ruido del ocio sustituye parcialmente al tráfico

A pesar de la reducción generalizada del ruido, el estudio identifica algunas excepciones. En las tardes y noches de fin de semana, los niveles sonoros son similares a los registrados antes de la peatonalización.

Este comportamiento sugiere que el ruido asociado a la actividad recreativa y al ocio al aire libre está ocupando parte del espacio acústico que anteriormente dominaba el tráfico motorizado, especialmente en momentos de mayor afluencia peatonal.

Según Samuel Nel·lo Deakin, investigador del ICTA-UAB y autor principal del estudio, los datos “sugieren que la preocupación de que el ruido generado por la actividad peatonal y el ocio pueda llegar a ser mayor que el del tráfico no parece estar justificada”, al menos en las ubicaciones analizadas.

 

Impacto en la calidad de vida y uso de la vivienda

El estudio también analiza cómo el ruido influye en la vida cotidiana de los residentes. Para ello combina los datos de sensores acústicos con una encuesta realizada a 1.211 vecinos del Eixample.

Los resultados indican que el 59 % de las personas que viven en calles con tráfico intenso afirma que el ruido afecta al uso de las habitaciones que dan a la calle, frente al 47 % de quienes residen en los nuevos ejes verdes.

 

El 59 % de los residentes en calles con tráfico intenso afirma que el ruido afecta al uso de las habitaciones que dan a la calle.

 

Además, la reducción del ruido se refleja en un mayor uso de los espacios exteriores privados. Los vecinos de calles pacificadas utilizan con más frecuencia sus balcones que quienes viven en vías con tráfico elevado, lo que sugiere una mejora en el confort acústico de las viviendas.

 

Un reto aún pendiente para las ciudades densas

A pesar de la mejora registrada, los niveles de ruido posteriores a la intervención siguen superando los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea, que sitúan los umbrales aconsejables entre 53 y 55 dB.

Investigaciones previas estiman que el 94,7 % de la población de Barcelona está expuesta a niveles superiores a estas directrices, lo que evidencia la dificultad de alcanzar estos estándares en ciudades mediterráneas densamente pobladas.

En conjunto, el estudio concluye que la pacificación del tráfico puede reducir el ruido urbano sin generar un aumento equivalente del ruido peatonal, un resultado relevante para otras ciudades que buscan mejorar la calidad de vida mediante estrategias de peatonalización y reducción del tráfico.


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