Entrevista a Santiago Caravantes, Subdirector de Arbolado y Zonas Verdes en el Ayuntamiento de Madrid
La aplicación de la inteligencia artificial (IA), sensores y tecnologías digitales en la gestión urbana se ha consolidado en los últimos años como una herramienta clave para afrontar algunos de los principales retos de las ciudades, desde la eficiencia en el uso de los recursos hasta la adaptación al cambio climático. En este contexto, la infraestructura verde urbana -parques, jardines y arbolado- adquiere un papel estratégico como elemento de salud pública, mitigación del efecto isla de calor y mejora del confort climático, especialmente en grandes áreas metropolitanas.
Madrid, que gestiona más de 6.500 hectáreas de zonas verdes y alrededor de 1,7 millones de árboles, ha dado recientemente un paso significativo en esta dirección con la puesta en marcha de un nuevo contrato para incorporar inteligencia artificial y tecnologías avanzadas en la conservación de parques, jardines y viveros municipales. A esta iniciativa se suma el proyecto piloto de riego inteligente en la Cuña Verde de Latina, orientado a optimizar el uso del agua mediante sistemas de telegestión, sensores y monitorización en tiempo real, en un escenario marcado por la escasez hídrica y el aumento de las temperaturas.
En esta entrevista, Santiago Caravantes, Subdirector de Arbolado y Zonas Verdes del Ayuntamiento de Madrid, explica cómo estas tecnologías permitirán evolucionar desde un modelo de mantenimiento tradicional y reactivo hacia una gestión predictiva, basada en datos, más eficiente, segura y sostenible. Una transformación que aspira no solo a mejorar la calidad del servicio público, sino también a reforzar el papel de la infraestructura verde como herramienta clave de resiliencia urbana.

Las zonas verdes tienen enormes beneficios para los ciudadanos, tanto en la salud física y mental como en la mejora de las condiciones ambientales y de habitabilidad de la ciudad, reduciendo el efecto isla de calor. Por ello, año a año, esta materia tiene un mayor peso en la agenda política de las ciudades.
El Ayuntamiento de Madrid gestiona un patrimonio verde enorme: más de 6.500 hectáreas de parques y zonas verdes y alrededor de 1,7 millones de árboles. No en vano, es una de las ciudades con mayor número de árboles del mundo.
Pero la gestión de las zonas verdes, por su propia naturaleza y la enorme dispersión de estos espacios, es aún hoy en día, excesivamente manual y reactiva. En muchas ocasiones, actuamos cuando el ciudadano nos pone de manifiesto la existencia de una incidencia. Esto genera enormes costes de gestión y dificultades para anticiparse a los problemas. Nos encontramos ante un reto que no es solo de Madrid, sino de todas las ciudades que gestionan espacios verdes.
"La enorme dispersión de las zonas verdes hace que su gestión siga siendo, en muchos casos, excesivamente manual, lo que dificulta anticiparse a los problemas y eleva los costes"
Este contrato constituye una parte de la estrategia de transformación del modelo actual de gestión de las zonas verdes que estamos persiguiendo, con dos objetivos claros: avanzar en la transformación de los servicios mediante la implementación de tecnología en los procesos y dar asistencia técnica para la implantación de un nuevo modelo de calidad en los contratos vigentes.
Tradicionalmente, el mantenimiento de las zonas verdes ha dependido de inspecciones presenciales y respuestas a incidencias ya manifestadas, lo que incrementa el riesgo y los costes. Con el apoyo de tecnologías avanzadas -drones, mobile mapping, sensores y modelos de inteligencia artificial- será posible anticipar problemas como incidencias de ramas en señalización o fachadas, estrés hídrico o deterioro estructural de los árboles y actuar antes de que se conviertan en situaciones críticas. Este cambio no solo aportará agilidad, sino también mayor seguridad y una gestión más racional de los recursos.
La modernización tecnológica también persigue un ahorro significativo de costes. Automatizar la toma de datos sobre el estado del arbolado, por ejemplo, o tareas repetitivas de carácter administrativo u optimizar rutas de inspección permitirá al Ayuntamiento de Madrid utilizar de forma más eficiente sus recursos humanos y materiales, favoreciendo una gestión pública más sostenible. Del mismo modo, otro de los objetivos del contrato es demostrar el potencial de la tecnología en distintos casos de uso para que posteriormente adoptada por las propias empresas de conservación.
El impacto de esta estrategia repercutirá directamente en la ciudadanía. Una gestión más ágil y precisa permitirá mejorar la calidad del servicio público, garantizar parques más saludables y seguros, incrementar la disponibilidad de sombra y reducir el número de incidencias, contribuyendo a un entorno urbano más agradable, accesible y confortable.
La mejora del bienestar ciudadano está estrechamente vinculada con otro de los grandes objetivos: fortalecer la infraestructura verde como herramienta de salud pública y adaptación climática. La vegetación urbana desempeña, como he expuesto, un papel esencial en la reducción del efecto isla de calor, la mejora de la calidad del aire, la regulación del microclima y la promoción de la biodiversidad. Gestionarla con mayor precisión permitirá maximizar estos beneficios y garantizar que la ciudad sea más resiliente frente a olas de calor, sequías y eventos climáticos extremos.
"El uso de drones, sistemas de mobile mapping y modelos de inteligencia artificial permitirá identificar riesgos en el arbolado y actuar antes de que se conviertan en situaciones críticas"
El proyecto piloto de riego inteligente en la Cuña Verde de Latina nace con una doble vocación: demostrar de forma rigurosa el valor de estas tecnologías y, al mismo tiempo, establecer un modelo técnico y operativo que pueda extenderse al conjunto de las zonas verdes de Madrid.
La telegestión del riego conlleva importantes beneficios medioambientales, económicos y operativos. Al incorporar sistemas de control remoto, sensores y monitorización en tiempo real, es posible optimizar un recurso tan crítico como el agua, ajustando los riegos según la humedad del suelo, las condiciones climáticas o la previsión meteorológica. Esto se traduce en un ahorro significativo de consumo, especialmente valioso en contextos de sequía y creciente presión sobre los recursos hídricos.
Además del ahorro, la telegestión aporta una importante eficiencia operativa al permitir gestionar miles de sectores de riego, dispersos por toda la ciudad, desde un centro de control único, lo que permite programaciones masivas, ajustes inmediatos y una supervisión constante del funcionamiento de la red. Gracias a esta capacidad de vigilancia continua, las averías y los consumos anómalos se detectan de forma temprana, evitando roturas mayores, pérdidas de agua y daños en la vegetación. Se reduce así la necesidad de intervenciones correctivas y se facilita que el personal técnico se concentre en tareas de mayor valor añadido.
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Existen dos desafíos importantes para un despliegue masivo de estas instalaciones: el elevado coste de inversión que suponen y la dificultad de integración de distintas instalaciones y equipos en un único sistema.
El proyecto piloto pretende demostrar la implantación de soluciones interoperables, con sistemas de comunicaciones, reduciendo además la dependencia de unos pocos fabricantes, lo que redundará en un incremento de la competencia y una reducción de costes.
Este enfoque se integra en una estrategia transversal de ciudad inteligente, en la que todos los dispositivos desplegados en el espacio público —sensores, contadores, estaciones ambientales, sistemas de riego, alumbrado o mobiliario conectado— formen parte de un ecosistema IoT unificado, capaz de comunicarse entre sí y de alimentar plataformas comunes de datos.
El piloto de riego inteligente, por tanto, no es un proyecto aislado, sino un paso más hacia una infraestructura tecnológica urbana coherente y compartida.
El plan del contrato es desarrollar e implementar un amplio abanico de aplicaciones tecnológicas que impliquen un salto tecnológico en la gestión, en varias categorías tecnológicas tales como:
Inteligencia Artificial (IA). Uso de IA, machine-learning, deep-learning o IA-generativa. Se aplica para la comprobación de la correcta ejecución de labores, la actualización de inventarios, y el análisis predictivo para la mejora de la conservación.
Automatización y procesamiento. RPA (Robotic Process Automation) para la automatización de trabajos repetitivos administrativos y de supervisión.
Recolección de datos masivos. Sistemas de Mobile Mapping con el uso de drones, cámaras RGB 360º, y cámaras multiespectrales, con una filosofía de toma de datos preferentemente automatizada.
Analítica y Business Intelligence. Modelado de datos, diseño, creación y mantenimiento de cuadros de mando e informes que permitan tener una visión estratégica de la gestión de la infraestructura verde municipal.
Información geográfica y GIS. Análisis espacial de datos 2D y 3D y geoprocesamiento para actualización y mantenimiento de inventarios y obtención de datos para las tareas de procesamiento de datos descritas anteriormente.
Muchas de estas tecnologías apenas se utilizan en el ámbito de gestión del Bosque Urbano. El objetivo del Ayuntamiento de Madrid es desarrollar su implantación progresiva.
La integración y compatibilidad con los sistemas municipales existentes es un requisito crucial, y se concreta en la integración en la Plataforma de IA MAIA (Madrid Inteligencia Artificial), la Plataforma del Dato y los Sistemas de Información (MiNT, SIMUN, Avisos-SIC). A su vez, los nuevos aplicativos deben seguir las directrices y arquitectura de IAM (Organismo Autónomo de Informática del Ayuntamiento de Madrid), y se integrarán con servicios corporativos transversales, como la futura Plataforma de Gestión Integral e Inteligente de Procesos, Procedimientos y Expedientes.
“La integración y compatibilidad con los sistemas municipales existentes es un requisito crucial, y se concreta en la integración en la Plataforma de IA MAIA y la Plataforma del Dato”
La digitalización transformará la gestión de un enfoque reactivo a un modelo predictivo e inteligente, con múltiples beneficios esperados.
En primer lugar, la detección temprana de incidencias y la reorientación continua de procesos con un enfoque predictivo, permitiendo a los Servicios Técnicos Municipales actuar dónde y cuándo se necesite, planificando y optimizando las labores de conservación.
El segundo gran objetivo es la mejora de la eficiencia y calidad, que permitirá ofrecer servicios de mayor valor añadido, a menor coste y con un aumento de la sostenibilidad ambiental. En esta línea se buscará también optimizar las rutas de inspección usando inteligencia de negocio e IA. Esto aumentará el impacto de las inspecciones, consiguiendo un alineamiento de las empresas de mantenimiento con las directrices de los servicios técnicos municipales.
Finalmente, el tercer objetivo perseguido es el de avanzar en el modelo de decisión basada en datos, lo que facilitará la integración y toma de decisiones precisas y efectivas cada vez más rápido.
Ejemplos concretos de beneficios de este sistema inteligente, serían la optimización del riego y la eficiencia hídrica, la detección automática de aspectos de riesgo de arbolado, el seguimiento del estado fitosanitario de los elementos vegetales, posibles medidas para el fomento de la biodiversidad, la planificación de nuevas plantaciones o la optimización de la obra civil para maximizar los beneficios ambientales (como la sombra o el drenaje) con la mínima inversión.
En cuanto a los indicadores o métricas de los beneficios y el éxito del nuevo modelo se utilizarán indicadores de valor añadido, y en concreto, de ahorro de tiempo/costes que permitan priorizar labores y optimizar aquellas que tienen más impacto (como por ejemplo la optimización del riego); KPIs de eficiencia generados por el modelo informático de apoyo a la gestión; indicadores de detección y mitigación de riesgos asociados a la gestión de infraestructura verde (y en particular, de arbolado); y métricas del sistema de calidad, mediante modelos de conocimiento en tiempo real, incluyendo indicadores de seguimiento contractual y de estado de las zonas verdes, y que incluso permitan extraer conclusiones y recomendaciones para el diseño de los nuevos pliegos.

La implementación de estas soluciones tecnológicas presenta varios retos fundamentales en la gestión de la infraestructura verde de Madrid:
Automatización de la toma de datos: Mejorar los procesos de toma de datos mediante la utilización de herramientas de digitalización y automatización, limitando la toma de datos manual en campo.
Gestión de la información masiva: Uno de los aspectos cruciales es el uso intensivo de herramientas para el procesamiento de grandes cantidades de datos y visualización.
Integración con los sistemas existentes: La IA y las herramientas deben integrarse o ser compatibles con los sistemas de información municipales existentes y adaptarse a la arquitectura tecnológica del Ayuntamiento de Madrid.
Protección de datos y privacidad: La toma de datos mediante mobile mapping se considera una operación con riesgo de tratamiento de datos personales de forma colateral, que debe mitigarse adecuadamente.
Coste: Algunas de estas tecnologías, como la telegestión de riego, conllevan costes de inversión importantes, y en un escenario de contención presupuestaria habrá que hacer un esfuerzo para priorizar estas actuaciones frente a otras igualmente relevantes.
La visión del Ayuntamiento, impulsada por este contrato, es transformar la gestión de la infraestructura verde hacia un modelo inteligente, proactivo y totalmente integrado. La gestión dejará de ser reactiva (actuar por quejas o problemas) para basarse en la anticipación de necesidades. La IA permitirá la detección temprana de incidencias y la reorientación continua de procesos con un enfoque predictivo. Se prevé la extensión de la inteligencia a prácticamente todos los aspectos del mantenimiento, incluyendo la gestión de riesgo de arbolado, el riego, los procesos administrativos, etc.
Se trata de un desafío enorme y muy complejo, pero todo el equipo de la subdirección general de Conservación de Zonas Verdes y Arbolado Urbano afrontamos con ilusión.
Estamos convencidos de que la gestión de las zonas verdes sufrirá una enorme transformación en los próximos años con la incorporación de estas tecnologías, igual que ha ocurrido en otros ámbitos como la industria o la agricultura.
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