Distromel integra visión artificial e inteligencia artificial conversacional con datos de RFID, GPS, pesaje y sensores para automatizar tareas y facilitar el control de los servicios de recogida
La inteligencia artificial comienza a trasladarse de los proyectos experimentales a la operativa diaria de los servicios urbanos de limpieza y recogida de residuos. Entre sus aplicaciones se encuentran ya la detección automática de residuos abandonados, la generación de incidencias, la identificación preliminar de voluminosos o la consulta de información operativa mediante lenguaje natural.
Algunos de estos desarrollos están siendo utilizados por municipios y contratas que trabajan con tecnología de Distromel, donde la IA se integra con una infraestructura tecnológica que lleva años recopilando información sobre los servicios urbanos. Esta combinación permite contextualizar los datos obtenidos durante las rutas y transformarlos en información útil para la gestión.
Una de las aplicaciones que ya se encuentra operativa consiste en incorporar sistemas de visión artificial en vehículos de recogida de carga lateral y bilateral. Las cámaras instaladas en los laterales trabajan conjuntamente con la electrónica embarcada y analizan lo que sucede en cada parada.
El sistema puede reconocer automáticamente los contenedores, identificar el punto de recogida y analizar su entorno antes y durante la maniobra de vaciado. A partir de esta información, la tecnología detecta la presencia de residuos depositados fuera de los recipientes.
Cuando identifica uno de estos casos, puede generar automáticamente una incidencia acompañada de una evidencia fotográfica, que se envía directamente a la plataforma de control. De esta manera, los responsables del servicio disponen de información objetiva y georreferenciada sin necesidad de realizar inspecciones específicas ni depender de la comunicación manual de los operarios.
El sistema puede reconocer automáticamente los contenedores, identificar el punto de recogida y analizar su entorno antes y durante la maniobra de vaciado
La información obtenida durante las rutas permite además conocer con mayor precisión dónde y cuándo se producen los abandonos, facilitando la planificación de medidas correctoras y de actuaciones complementarias de limpieza.
La aplicación de la IA puede ir un paso más allá de detectar la presencia de residuos. Los sistemas de visión artificial están comenzando también a realizar una clasificación preliminar de los residuos abandonados.
La tecnología es capaz de reconocer tipologías habituales de residuos voluminosos, entre ellas colchones, electrodomésticos o muebles, permitiendo caracterizar automáticamente las incidencias registradas.
Esta información puede ayudar a determinar qué medios son necesarios para retirar los residuos y mejorar la planificación de los recursos. Además, el análisis se lleva a cabo durante la prestación habitual del servicio, sin añadir nuevas tareas a los equipos operativos.
El análisis se lleva a cabo durante la prestación habitual del servicio, sin añadir nuevas tareas a los equipos operativos
Las aplicaciones de inteligencia artificial no se limitan a los vehículos. Distromel ha integrado en su plataforma siGEUS Web el módulo de inteligencia artificial conversacional Optiwaste, diseñado para consultar mediante preguntas en lenguaje natural tanto información operativa como cuestiones relacionadas con el funcionamiento de la propia plataforma.
Los usuarios pueden realizar consultas sobre recogidas, incidencias, vehículos, indicadores de servicio o utilización de la plataforma y obtener respuestas sin tener que navegar por diferentes pantallas, filtros o informes.
El objetivo es simplificar el acceso a la información y reducir el tiempo necesario para localizar datos, eliminando parte de las barreras técnicas que pueden dificultar su explotación por los responsables de los servicios.
La capacidad de estos sistemas depende también de la calidad y trazabilidad de los datos sobre los que trabaja la inteligencia artificial. En el caso de Distromel, la infraestructura desplegada lleva años recopilando automáticamente información procedente de RFID, GPS, sistemas de pesaje embarcado, sensores volumétricos, incidencias, inventarios y otros dispositivos distribuidos por las ciudades.
Estos datos convergen en la plataforma siGEUS, generando un ecosistema digital que permite relacionar la información obtenida por la IA con la operativa real del servicio. Así, el sistema no se limita a interpretar una imagen o responder una consulta, sino que puede utilizar el contexto generado durante la prestación de los servicios.
La Inteligencia Artificial aporta valor porque existe previamente una base sólida de información fiable y trazable sobre la que construir
La experiencia de los proyectos ya desplegados apunta así a una incorporación progresiva de la IA dentro de estrategias más amplias de digitalización de los servicios urbanos. La generación automática de incidencias, la detección y clasificación de residuos abandonados o el acceso conversacional a la información son algunas de las aplicaciones que ya están permitiendo simplificar tareas, mejorar el control de los servicios y facilitar la toma de decisiones.
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