Entrevista a Alfonso Baragaño, presidente de ANEPMA
La gestión de residuos y la limpieza viaria atraviesan un momento de profunda transformación, marcado por la presión normativa europea, el incremento de los costes operativos y la necesidad de avanzar hacia modelos más sostenibles y eficientes. La implantación de nuevas obligaciones, como la recogida separada de biorresiduos o los sistemas de pago por generación, está obligando a los municipios a replantear sus sistemas de gestión, al tiempo que la digitalización y el uso de datos abren nuevas oportunidades para optimizar los servicios urbanos.
En paralelo, las empresas públicas de medio ambiente refuerzan su papel como herramientas clave al servicio de los ayuntamientos para garantizar la prestación de servicios esenciales. Su capacidad de adaptación, su conocimiento del territorio y su orientación al interés general las sitúan en una posición estratégica para liderar la transición hacia una economía circular real, en la que los residuos dejen de ser un problema para convertirse en recursos.
Al frente de este proceso se sitúa ANEPMA (Asociación Nacional de Empresas Públicas de Medio Ambiente), que agrupa a entidades responsables de la recogida de residuos, la limpieza viaria y otros servicios urbanos en cientos de municipios. En esta entrevista, su nuevo presidente, Alfonso Baragaño, analiza los principales retos del sector, el impacto de la normativa vigente, el avance de la digitalización y el papel que jugarán la analítica de datos y la inteligencia artificial en la evolución hacia servicios más eficientes, sostenibles y adaptados a las necesidades de la ciudadanía, así como las líneas de trabajo que marcarán la hoja de ruta de la asociación en los próximos años.
Acaba de asumir la presidencia de ANEPMA en un momento de grandes transformaciones para el sector. ¿Cuáles considera que serán los principales retos para las empresas públicas de servicios ambientales en los próximos años?
El sector vive una transformación sin precedentes. El principal reto es pasar de ser “gestores de residuos” a ser “gestores de recursos” dentro de una economía circular real, lo que implica no solo un cambio conceptual, sino también operativo y estratégico en la forma en que se prestan los servicios. En este contexto, debemos afrontar una creciente escalada de costes operativos, derivada tanto del encarecimiento de la energía como de la necesidad de incorporar nuevas tecnologías y procesos más eficientes. A ello se suman las exigentes metas de reciclaje y separación marcadas por la Unión Europea y España, que obligan a las entidades públicas a adaptar sus modelos de gestión con rapidez y eficacia.
Todo ello debe abordarse, además, en paralelo a un proceso de transformación digital que resulta clave para mejorar la eficiencia del servicio. El objetivo es avanzar hacia un modelo en el que el servicio sea prácticamente “invisible” para el ciudadano, pero al mismo tiempo impecable en su ejecución, garantizando altos estándares de calidad y sostenibilidad.
“Debemos afrontar la escalada de costes operativos y las exigentes metas de reciclaje marcadas por Europa y España”
ANEPMA representa a empresas públicas que gestionan servicios esenciales como la recogida de residuos, la limpieza viaria o los puntos limpios en cientos de municipios. ¿Cómo valora hoy el papel de la gestión pública en estos servicios frente a otros modelos?
La gestión pública ofrece una garantía de resiliencia y compromiso social que es difícil de igualar, especialmente en la prestación de servicios esenciales que deben mantenerse en cualquier circunstancia y con independencia de su rentabilidad económica.
A diferencia de otros modelos, no buscamos el beneficio industrial, sino la eficiencia en el uso del dinero público para ofrecer un servicio de calidad, ajustado a las necesidades reales de cada municipio. Este enfoque permite priorizar criterios sociales, ambientales y de servicio público por encima de otros intereses, lo que refuerza el vínculo directo con la ciudadanía.
Además, nuestra capacidad de reinvertir el conocimiento adquirido y los recursos generados en el propio municipio nos convierte en una herramienta especialmente ágil y eficaz para que los ayuntamientos puedan cumplir con sus políticas ambientales. Esto facilita la adaptación a nuevos marcos normativos, la implantación de mejoras en los servicios y una mayor coherencia entre la planificación municipal y la gestión operativa.
“No buscamos el beneficio industrial, sino la eficiencia en el uso del dinero público para ofrecer un servicio de calidad”
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La Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular está obligando a muchos municipios a acelerar cambios en la gestión de biorresiduos, recogida selectiva o sistemas de pago por generación. ¿Están preparados los ayuntamientos para afrontar esta transición?
Estamos en un momento de adaptación crítica para el conjunto de las administraciones locales. Si bien es cierto que hay municipios muy avanzados, con experiencias consolidadas en recogida selectiva y gestión de biorresiduos, la transición generalizada hacia estos modelos, junto con la implantación de sistemas de pago por generación, supone un esfuerzo técnico y financiero de gran envergadura.
No se trata únicamente de introducir nuevos sistemas de recogida, sino de rediseñar servicios completos, adaptar infraestructuras, incorporar tecnología y, al mismo tiempo, acompañar a la ciudadanía en un cambio de hábitos que no siempre resulta sencillo. En este sentido, los ayuntamientos están realizando un esfuerzo titánico para cumplir con los objetivos marcados por la normativa.
Sin embargo, para que esta transición sea realmente efectiva, es fundamental contar con certidumbre jurídica que permita planificar a medio y largo plazo, así como con mecanismos de apoyo que faciliten su implantación. Sobre todo, es clave evitar que estas nuevas tasas se perciban de forma negativa por parte de la ciudadanía, ya que la aceptación social será determinante para el éxito de estos modelos de gestión.
“La transición hacia la recogida de biorresiduos y el pago por generación supone un esfuerzo técnico y financiero enorme”
La digitalización de los servicios urbanos es uno de los grandes ejes de transformación del sector: sensorización de contenedores, optimización de rutas, plataformas de datos… ¿En qué punto se encuentran las empresas públicas en este proceso?
La digitalización ya no es el futuro, es el presente, y se ha convertido en un eje fundamental en la transformación de los servicios urbanos. En este sentido, muchas de nuestras empresas asociadas ya han incorporado herramientas como la sensorización de contenedores o la optimización de rutas a través de plataformas de datos, lo que refleja un grado de avance significativo en el sector.
Nos encontramos en un punto de madurez en el que el dato adquiere un papel central en la gestión. Gracias a estas tecnologías, es posible conocer en tiempo real el estado de los servicios, anticipar necesidades y ajustar los recursos de manera mucho más precisa. Esto permite evolucionar desde modelos de gestión reactivos, basados en la respuesta a incidencias, hacia modelos predictivos que se anticipan a los problemas antes de que se produzcan. Este cambio supone un salto cualitativo en la eficiencia operativa, pero también en la calidad del servicio que se presta al ciudadano, al optimizar tiempos, reducir costes y mejorar la planificación global de los servicios.
“El dato nos permite tomar decisiones en tiempo real y pasar de servicios reactivos a servicios predictivos”
En este contexto, ¿cree que los ayuntamientos cuentan con suficiente capacidad técnica y organizativa para aprovechar el potencial de estas tecnologías o todavía existe una brecha importante entre municipios?
Existe una brecha, es innegable. Mientras que las grandes ciudades, a priori, cuentan con una mayor capacidad técnica, organizativa y presupuestaria para implementar soluciones inteligentes, los municipios de menor tamaño encuentran más dificultades para adoptar este tipo de tecnologías y avanzar al mismo ritmo.
Esta diferencia no responde únicamente a una cuestión de recursos económicos, sino también a la disponibilidad de personal cualificado, capacidad de gestión y acceso a herramientas tecnológicas adecuadas. Como consecuencia, el desarrollo de los servicios digitales no está siendo homogéneo en todo el territorio.
En este sentido, la cooperación técnica adquiere un papel fundamental. El impulso de las empresas públicas supramunicipales y el apoyo de las diputaciones resultan claves para facilitar la implantación de estas soluciones, compartir conocimiento y generar economías de escala que permitan avanzar de forma conjunta.
El objetivo debe ser, en última instancia, democratizar el acceso a la tecnología y garantizar que ningún ciudadano reciba un servicio de menor calidad por el hecho de residir en un entorno rural, asegurando así la equidad en la prestación de los servicios públicos.
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La gestión de residuos está cada vez más ligada a objetivos europeos de economía circular, reciclaje y reducción de vertido. ¿Qué cambios estructurales cree que veremos en los sistemas de recogida y tratamiento en los próximos años?
Parece que vamos encaminados hacia una progresiva personalización de la recogida. El contenedor dejará de ser un “buzón anónimo” para convertirse en un punto de interacción directa con el ciudadano, en el que este asuma una mayor responsabilidad sobre los residuos que deposita.
Este cambio implica una transformación profunda en la forma de entender los sistemas de recogida, incorporando soluciones que permitan identificar, medir y mejorar los hábitos de separación en origen. De este modo, se refuerza el papel activo del ciudadano dentro del modelo de economía circular. Desde un punto de vista estructural, también presenciaremos un aumento significativo de las plantas de tratamiento de alta tecnología, capaces de recuperar materiales que hasta ahora terminaban en vertedero. Estas instalaciones permitirán mejorar las tasas de reciclaje y valorización, optimizando el aprovechamiento de los recursos contenidos en los residuos.
En conjunto, estos avances nos acercan de forma progresiva al objetivo de vertido cero, alineando los sistemas de gestión con las exigencias europeas en materia de economía circular y reducción del impacto ambiental.
“Presenciaremos un aumento de plantas de tratamiento de alta tecnología para recuperar materiales que antes iban a vertedero”
Otro aspecto clave es la sostenibilidad económica de los servicios. Con el aumento de costes operativos, inversiones en nuevas infraestructuras y exigencias normativas, ¿cómo pueden las empresas públicas garantizar servicios eficientes y financieramente sostenibles?
La clave está en la transparencia y la eficiencia. Es fundamental trasladar al ciudadano que la gestión de residuos tiene un coste real, y que la normativa europea y estatal establece la obligación de repercutirlo de forma adecuada, en línea con el principio de quien contamina paga.
Para garantizar la sostenibilidad económica del sistema, las empresas públicas debemos optimizar procesos mediante la tecnología y buscar economías de escala que nos permitan amortizar las inversiones en infraestructuras necesarias sin comprometer la calidad.
En muchas ciudades también se está avanzando hacia modelos de gestión más inteligentes y basados en datos. ¿Qué papel cree que jugarán la analítica de datos y la inteligencia artificial en la gestión de servicios como la limpieza viaria o la recogida de residuos?
La inteligencia artificial está llamada a convertirse en el “cerebro” de la limpieza viaria y, en general, de los servicios urbanos. Su capacidad para procesar grandes volúmenes de información permitirá anticipar situaciones que hasta ahora solo se abordaban de forma reactiva.
En la práctica, esto se traducirá en la posibilidad de predecir picos de suciedad asociados a eventos, condiciones meteorológicas u otros factores, lo que facilitará una planificación mucho más precisa de los servicios. Asimismo, permitirá asignar los recursos allí donde realmente se necesitan en cada momento, optimizando tanto la eficiencia operativa como la calidad del servicio.
Además, estas herramientas harán posible detectar anomalías en los sistemas de recogida antes incluso de que el ciudadano las perciba o las comunique, reduciendo tiempos de respuesta y mejorando la experiencia global. De este modo, la analítica de datos transformará la gestión tradicional en una gestión inteligente y proactiva, basada en la anticipación y en la toma de decisiones informadas, lo que marcará un antes y un después en la prestación de estos servicios.
“La analítica de datos convertirá la gestión de servicios urbanos en una gestión inteligente, proactiva y más eficiente”
ANEPMA también actúa como espacio de intercambio técnico entre empresas públicas del sector. ¿Qué papel puede jugar la asociación en la transferencia de conocimiento y buenas prácticas entre municipios?
ANEPMA actúa como un auténtico “hub” de conocimiento dentro del sector público ambiental, facilitando el intercambio continuo de experiencias, soluciones y enfoques entre las entidades que la integran. Este papel resulta especialmente relevante en un contexto de transformación acelerada como el actual.
Nuestra asociación permite que una solución innovadora desarrollada en una ciudad pueda ser replicada en otra, evitando duplicidades, reduciendo costes y acortando los tiempos de implantación. De esta forma, se genera un efecto multiplicador que contribuye a elevar el nivel global de los servicios en el conjunto del territorio.
ANEPMA no solo es un espacio para compartir casos de éxito, sino también para poner en común los aprendizajes derivados de proyectos que no han tenido los resultados esperados. Este intercambio honesto de experiencias permite anticipar dificultades, mejorar la toma de decisiones y avanzar con mayor seguridad en la implantación de nuevas soluciones.
En definitiva, fomentamos una red de colaboración y solidaridad técnica única en España, que refuerza la capacidad de las empresas públicas para innovar, adaptarse a los cambios normativos y ofrecer servicios cada vez más eficientes y sostenibles.
Mirando hacia 2030, ¿cómo imagina el futuro de los servicios urbanos de medio ambiente en España y qué papel deberán jugar las empresas públicas en ese nuevo escenario?
Imagino ciudades donde los servicios ambientales estén plenamente integrados en el entorno digital, con modelos cada vez más circulares y orientados a la neutralidad climática. Las empresas públicas evolucionaremos más allá del papel de prestadores de servicios para convertirnos en aliados estratégicos de los ciudadanos y las administraciones en la lucha contra el cambio climático.
“En 2030, la gestión pública será el referente de sostenibilidad, innovación y cercanía humana en los servicios urbanos”
De cara a 2030, la gestión pública aspira a consolidarse como un referente en sostenibilidad, innovación y cercanía, combinando tecnología y servicio público.
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