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El AMB y el Ayuntamiento de Barcelona dan impulso al puerta a puerta

Actualmente, 240 municipios catalanes han implantado la recogida puerta a puerta, y más de 130 municipios tienen previsto hacerlo en los próximos años

El AMB y el Ayuntamiento de Barcelona dan impulso al puerta a puerta
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El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y el Ayuntamiento de Barcelona han organizado una jornada técnica para impulsar la recogida selectiva de residuos puerta a puerta. El acto, que ha contado con la colaboración de la Agencia de Residuos de Cataluña y la Asociación de Municipios Catalanes para la Recogida Porta a Porta (PaP), se ha analizado el contexto actual, y el papel que tienen ciudades de toda Europa en las estrategias de economía circular.

La Jornada ha estado presidida por Eloi Badia, Vicepresidente de Ecología del AMB y Concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica del Ayuntamiento de Barcelona; Isaac Peraire i Soler, director de la Agencia de Residuos de Cataluña; y Antoni Masana Ubach, presidente de la Asociación de Municipios PaP.

 

Contexto actual: el sistema de contenedores abiertos ha tocado techo

Aunque gracias a los esfuerzos de las administraciones, en los últimos años los índices de recogida selectiva han mejorado sensiblemente, se ha comprobado que el sistema de contenedores abiertos en la calle ha llegado al límite de su efectividad, impulsando modelos que individualicen la recogida.

Actualmente, un total de 240 municipios catalanes han implantado la recogida puerta a puerta, y más de 130 municipios tienen previsto hacerlo en los próximos años. Aunque las primeras experiencias de éxito se han dado en municipios pequeños, se está demostrando cómo en zonas con mayor población la estrategia también tiene posibilidades de mejorar los índices. Durante la jornada se han analizado los casos de ciudades como Amberes (Bélgica) y Hernani (Euskadi), que han implantado con éxito este sistema. En Cataluña también se ha empezado a implantar paulatinamente la recogida puerta a puerta (Barcelona, ​​Lleida) y se prevé hacerlo próximamente en municipios como Vilanova y la Geltrú, Ripollet o Vic.

A escala metropolitana, los municipios que han optado por sistemas de recogida individualizada, tanto domiciliaria (Torrelles, Tiana o el barrio de Sarrià Vell o Sant Andreu de Palomar, en Barcelona) como comercial (Castelldefels o Sant Just Desvern), experimentan incrementos sustanciales de los niveles de recogida. Por ejemplo, Tiana y Torrelles son, desde hace años, los municipios que puntúan más alto en la clasificación, actualmente con un 85% y un 70% de recogida selectiva respectivamente.

 

Consecución de los objetivos europeos

En materia de residuos, la Unión Europea establece unos objetivos claros y urgentes: en el año 2035, es necesario que todos sus estados miembros alcancen un 65% de reciclaje de residuos municipales, y un máximo del 10% de residuos municipales en vertedero. El puerta a puerta ha demostrado ser el sistema de recogida más eficiente, en cantidad y calidad, y la forma más rápida de alcanzar estas metas. En este sentido intervino en la sesión William Neale, asesor de la Comisión Europea en economía circular, que detalló qué exige Europa y por qué lo exige. Según Neale, “los productos sostenibles deben convertirse en la norma, no la excepción. En esta línea van las nuevas normativas sobre ecodiseño, que afectarán a todo lo que se comercializa en Europa”.

Los resultados todavía están lejos de las demandas europeas, aunque los primeros esfuerzos por implantar nuevos modelos ya dan resultado: la recogida selectiva de residuos en la metrópolis de Barcelona durante el 2020 han continuado la tendencia al crecimiento situando el índice de recogida en el 38,4%. Paralelamente, la generación de residuos ha disminuido, especialmente la de la fracción resto.

Para Eloi Badia, “es importante que las instituciones impulsemos un modelo basado en una mayor individualización de la recogida, que rompa el anonimato e incentive la correcta participación de la población en la recogida selectiva. También un sistema de tasas más justo, que penaliza la mala separación y reduzca las tarifas a quienes participen correctamente. El ritmo de mejora todavía es demasiado lento, y habrá que trabajar para que más municipios den un gran salto adelante. Ya hemos llegado al primero de los plazos marcados por la UE, en el 2020, sin haber alcanzado el objetivo, y la única forma de llegar será con estrategias como lo lleva a puerta”.

Badia ha añadido que “prueba de ello son los datos que se han obtenido recientemente en el barrio de Sant Andreu, en Barcelona, ​​donde se ha alcanzado un 80% de recogida selectiva, cuando los valores de recogida selectiva a mediados del año 2019 en la ciudad de Barcelona fue del 38%, en el Área Metropolitana de Barcelona de un 39% y en Cataluña de un 46%”.

Isaac Peraire i Soler ha declarado que “Barcelona y su área metropolitana han tomado un gran compromiso con la implantación de la recogida puerta a puerta, con una gran empatía con la ciudadanía y mucha determinación, para crear un verdadero puerta a puerta de ciudad”.

 

Consecuencias de una mala separación

La problemática de una baja separación en origen abarca muchas dimensiones. Por un lado, es evidente el perjuicio al medio ambiente, al ser más alto el porcentaje de residuos que termina en vertederos e incineración.

La no separación implica impactos económicos: el AMB calcula que si los municipios no despliegan sistemas más eficientes que el actual, el coste del tratamiento podría llegar a aumentar en 20 millones de euros desde ahora hasta 2025, debido sobre todo a el incremento del canon de disposición final de los residuos en depósito controlado o incineración.

Por otra parte, la recogida puerta a puerta no es necesariamente más cara que cualquier otro sistema de recogida selectiva. Varios factores explican este balance económico favorable: la reducción de la frecuencia de recogida de la fracción Resto, la redistribución de recursos para aumentar la captación de materia orgánica, el uso de vehículos no compactadores, la desaparición de los gastos de mantenimiento, limpieza y reposición de los contenedores de a pie y la tendencia al aumento de los costes de los tratamientos finalistas y, en paralelo, al aumento de los ingresos por reciclaje.

Económicamente, las diferencias entre municipios en lo que se refiere a la recogida selectiva también son muy importantes. El índice de reciclaje modula el importe que los habitantes de cada municipio paga en concepto de tasa metropolitana de tratamiento y disposición de residuos (TMTR). Los municipios que recuperan más pueden pagar hasta 3 veces menos que los que peor separan. Actualmente, la tasa oscila entre los 20€ y 56€ por hogar y año, en función de la generación de residuos y el índice de reciclaje. Por tanto la ciudadanía, haciendo bien su separación en la recogida, también tiene mucho que ganar.


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