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Medio Ambiente


“Estamos pasando de una concepción tradicional de los servicios urbanos a una gestión basada en datos, eficiencia y adaptación territorial”

Entrevista a Antonio Urdiales, concejal de Sostenibilidad Medioambiental y Energética del Ayuntamiento de Almería

“Estamos pasando de una concepción tradicional de los servicios urbanos a una gestión basada en datos, eficiencia y adaptación territorial”
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Almería ha entrado en una nueva etapa en la gestión de dos de los servicios que más condicionan el día a día de la ciudad. La renovación prácticamente simultánea de la recogida de residuos y la limpieza viaria y de playas supone dejar atrás modelos concebidos hace más de una década para responder a una realidad urbana distinta, marcada por el crecimiento de la ciudad, una mayor actividad económica y turística y unas necesidades que, además, cambian notablemente según el territorio y la época del año. El nuevo contrato de residuos, adjudicado a Urbaser por 142,5 millones de euros y once años, comenzó a operar el pasado febrero, mientras que la limpieza viaria y de playas afronta también una profunda transformación con un contrato de siete años.

Este cambio no obstante tiene mucho más recorrido que la sola renovación de vehículos o el incremento de medios. En residuos, el despliegue contempla una modernización de la contenerización, nuevas recogidas específicas, soluciones diferenciadas para el centro urbano y una digitalización integral del servicio, con la información y los datos ganando peso en la planificación y el control. La limpieza sigue una lógica similar: más recursos, pero también una organización flexible capaz de adaptar intensidades y frecuencias a las características de cada zona y responder a condicionantes especialmente relevantes en Almería, como los episodios de viento, la escasez de precipitaciones, la presión estacional sobre el litoral o la extensión del término municipal.

Con la puesta en marcha de este contrato, Antonio Urdiales, concejal de Sostenibilidad Medioambiental y Energética del Ayuntamiento de Almería, desgrana las primeras mejoras perceptibles y los próximos pasos de unos contratos todavía en fase de implantación. Desde el aumento de la recogida separada y el uso de tecnología GIS hasta los nueve niveles previstos para la limpieza urbana o la gestión específica de más de 30 kilómetros de playas, Urdiales plantea un cambio de enfoque en el que el reto ya no pasa únicamente por disponer de más medios, sino por adaptarlos a las necesidades de cada zona, medir su funcionamiento y traducir la inversión en resultados perceptibles para la ciudadanía.

 

Almería ha afrontado prácticamente en paralelo la renovación de dos servicios esenciales: la recogida de residuos y la limpieza viaria y de playas. ¿Qué carencias había identificado el Ayuntamiento y qué aspectos consideraba prioritario corregir con los nuevos contratos?

La renovación de ambos servicios responde a una misma realidad: Almería ha sufrido un importante cambio en los últimos años y los servicios públicos tienen que evolucionar al mismo ritmo que lo hace la ciudad. Hemos experimentado un importante crecimiento demográfico, una mayor actividad económica y turística y una utilización mucho más intensa del espacio público. Y todo ello en una ciudad con unas características climáticas y territoriales muy particulares.

 

 

Había que superar un modelo diseñado hace 15 años. En residuos necesitábamos una contenerización más moderna, mayor capacidad de recogida selectiva, más adaptación a las necesidades específicas de cada zona y, sobre todo, incorporar tecnología para poder gestionar el servicio con datos e información objetiva para tomar decisiones de mejora.

En limpieza, el reto era similar: incrementar los medios y las frecuencias, pero no simplemente de manera lineal, sino haciendo que los recursos estuvieran donde realmente se necesitan. Por eso los nuevos contratos ponen el foco en tres conceptos: más medios, más adaptación y más capacidad de control.

 

No queremos medir únicamente cuántos vehículos tenemos o cuántas personas trabajan en el servicio; queremos saber qué nivel de servicio estamos ofreciendo a los ciudadanos

 

Y hay un cuarto elemento que para nosotros es fundamental: pasar de una gestión basada únicamente en recursos a una gestión basada en resultados de calidad. No queremos medir únicamente cuántos vehículos tenemos o cuántas personas trabajan en el servicio; queremos saber qué nivel de servicio estamos ofreciendo a los ciudadanos.

 

El nuevo contrato de recogida de residuos, gestionado por Urbaser, entró en servicio el pasado 1 de febrero con una implantación progresiva por barrios. Transcurridos ya más de siete meses, ¿qué balance hacen de esta primera etapa y qué mejoras son ya perceptibles en el funcionamiento del servicio?

La puesta en marcha de este tipo de contratos no es lo rápida que nos gustaría, pero somos conscientes de que estamos ante un proceso de transformación que requiere tiempo. El contrato tiene una duración de once años y su implantación se está realizando progresivamente, con el objetivo de que el servicio madure para mantener la calidad durante toda su duración.

Ya estamos viendo cambios importantes: una renovación progresiva de la contenerización por rutas en diferentes barrios, mejores camiones en nuestras calles, más silenciosos y menos contaminantes, mejoras en determinados servicios específicos como la recogida puerta a puerta de la fracción orgánica en la hostelería, del papel-cartón comercial o de los residuos generados en el principal polígono industrial de la ciudad.

A esto hay que sumar una ampliación del horario de apertura del punto limpio que se extiende también al fin de semana, más puntos limpios móviles, así como la incorporación de mini puntos limpios en sitios estratégicos de la ciudad. Queremos un servicio orientado a las necesidades de los ciudadanos.

 

Hemos comenzado un despliegue que llevará a la ciudad desde unos 2.650 contenedores hasta cerca de 4.000, con especial refuerzo de las fracciones destinadas al reciclaje

 

Un ejemplo muy claro es la propia renovación de los contenedores. Hemos comenzado ya un despliegue que llevará a la ciudad desde unos 2.650 contenedores hasta cerca de 4.000, con especial refuerzo de las fracciones destinadas al reciclaje.

Pero más allá de lo que se ve en la calle, hay una transformación menos visible y posiblemente más importante: estamos construyendo un sistema de gestión mucho más basado en datos. Eso nos permitirá comprobar qué funciona, dónde hay que reforzar y cómo podemos ser más eficientes.

Por tanto, planteamos este primer periodo de implantación como el comienzo de un nuevo modelo de gestión que nos debe ayudar a mejorar el servicio durante toda su vigencia. El espíritu de mejora continua debe ser clave en cualquier servicio municipal, en este más aún dada la evolución que estamos sufriendo en materia de economía circular.

 

 

Uno de los principales cambios previstos es la modernización de la contenerización, junto con soluciones específicas como el “quita-pon” en el Casco Histórico, las “islas emergentes” del Paseo de Almería o la recogida puerta a puerta de materia orgánica para hostelería y grandes productores. ¿En qué punto se encuentra este despliegue y qué está suponiendo desde el punto de vista operativo?

Precisamente una de las características del nuevo contrato es que no hemos querido aplicar una única solución a toda la ciudad. Almería tiene realidades urbanas muy diferentes y cada una necesita una respuesta específica.

 

Almería tiene realidades urbanas muy diferentes y cada una necesita una respuesta específica

 

La renovación general de la contenerización ya está en marcha y constituye uno de los grandes despliegues del nuevo contrato, con contenedores más modernos y con mayores facilidades para el ciudadano como el pedal central, la menor altura o la adaptación del 20% de los contenedores de resto para personas con movilidad reducida.

Por otro lado, a lo largo de este último trimestre del año recibiremos los nuevos camiones recolectores de gas natural, lo que va a suponer una gran evolución desde el punto de vista medioambiental respecto a los recolectores existentes, al ser menos contaminantes y más silenciosos.

Además, en los próximos meses implantaremos unas soluciones específicas para zonas como el Paseo de Almería y el Casco Histórico, basadas en las llamadas “islas emergentes” o el sistema “quita-pon” que permitirán concentrar la recogida a determinadas horas del día, evitando la presencia permanente de los contenedores en el espacio público.

También estamos avanzando en la recogida puerta a puerta de materia orgánica para establecimientos hosteleros y grandes productores. Desde el mes de junio hay casi 50 establecimientos adheridos a este nuevo servicio. Y queremos hacer lo mismo con las pescaderías. Es especialmente importante porque una parte muy significativa de los residuos que generamos, como la orgánica o el cartón, se concentra precisamente en determinadas actividades económicas.

La recogida selectiva no es únicamente una responsabilidad del ciudadano en su domicilio. Tenemos que facilitar que los grandes generadores puedan separar correctamente sus residuos y que el sistema municipal esté preparado para recogerlos de forma eficiente.

 

La digitalización es otro de los pilares del contrato, con una plataforma GIS concebida para disponer de información del servicio en tiempo real. ¿Qué datos está permitiendo obtener y cómo se están utilizando para optimizar rutas, recursos y frecuencias o para controlar la calidad de la prestación?

La digitalización o las herramientas de inteligencia artificial cambian radicalmente la manera de gestionar un servicio público. Hasta ahora podíamos saber qué servicio estaba previsto o información del recorrido de algunos servicios; el objetivo ahora es poder conocer con precisión qué servicio se está prestando, dónde, cuándo y con qué resultado.

La plataforma GIS nos permite integrar información geográfica y operativa del servicio y disponer de una visión mucho más completa de lo que está sucediendo en la ciudad. El contrato contempla precisamente esta digitalización integral para mejorar el control y la eficiencia de la recogida.

Esto permitirá trabajar sobre variables como rutas realizadas, frecuencias, incidencias, tiempos de prestación, ubicación de los recursos o necesidades de refuerzo.

 

Tendremos más datos, pero no deben convertirse en un fin en sí mismos: tienen que servirnos para tomar mejores decisiones

 

Es cierto que tendremos más datos, pero no deben convertirse en un fin en sí mismos, sino que nos deben servir para tomar mejores decisiones. Por ejemplo, si detectamos que una determinada zona necesita una modificación de frecuencia o un refuerzo de contenedores, podremos fundamentarla en información objetiva. Si un recorrido puede optimizarse, podremos hacerlo. Y si se produce una incidencia, podremos localizarla y actuar con mayor rapidez.

Esta plataforma está en fase de implantación y actualmente podemos consultar, a través de los GPS de los vehículos, información sobre las rutas realizadas, mejorando la fiscalización, seguimiento y control del servicio. Una vez se disponga de toda la flota definitiva, se instalará el resto de equipamiento de campo.

 

Más allá de mejorar la recogida, los municipios afrontan el reto de incrementar la separación en origen y cumplir unos objetivos cada vez más exigentes. ¿Qué evolución está registrando Almería en las distintas fracciones? ¿Disponen ya de indicadores que permitan apreciar algún efecto del nuevo modelo de recogida?

La separación en origen es probablemente uno de los grandes retos que tenemos por delante. Y en Almería estamos viendo una evolución positiva en las diferentes fracciones, como, por ejemplo, en la materia orgánica o envases, y lo más importante es que empezamos a notar ligero descenso en la fracción resto, donde aún hay mucho recorrido de mejora.

En 2025, la fracción de envases se incrementó un 5% respecto al año anterior y, por ejemplo, se superaron las 1.000 toneladas de residuo orgánico recogido, cuatro veces más que en 2024. Más que el número, lo importante es hablar de la calidad del residuo separado. Los análisis realizados sobre el contenedor marrón muestran que alrededor del 85% de su contenido es compostable, lo que constituye un indicador muy relevante del grado de separación alcanzado. La cantidad todavía se puede aumentar bastante, pero quienes actualmente separan lo hacen bien porque la calidad es buena para el escaso tiempo que lleva el contenedor marrón en la calle, desde 2024.

 

Los análisis del contenedor marrón muestran que alrededor del 85% de su contenido es compostable, un indicador muy relevante del grado de separación alcanzado

 

Estamos trabajando además en sistemas que nos permitan conocer mejor el comportamiento de los usuarios. El proyecto piloto de la Tarjeta Marrón, por ejemplo, incorpora algunos contenedores marrones con cierre electrónico y permite disponer de información sobre el uso del sistema. El objetivo es estudiar si este tipo de herramientas puede ayudar a mejorar la separación y, en el futuro, vincularla a posibles incentivos ambientales.

El nuevo contrato incluye más medios materiales que permiten una mayor separación en origen y una mejor recogida separada, herramientas para depositar los residuos separados y recogerlos; ahora tenemos que conseguir que cada vez más residuos lleguen correctamente separados. Aún es pronto para tener indicadores que nos revelen el efecto del nuevo contrato, pero no tenemos dudas de que serán positivos.

Además, no podemos olvidar que la nueva planta de reciclaje recientemente construida, la más moderna de la provincia de Almería y dotada de la mejor tecnología disponible, permitirá aumentar la recuperación de la bolsa gris hasta el 15%, lo que nos acercará al cumplimiento de objetivos, aunque no será suficiente. El 85% del contenido del contenedor gris aún no se podrá reciclar, lo que pone de manifiesto el potencial que tenemos los ciudadanos para mejorar desde nuestras casas estas cifras.

 

En paralelo, el Ayuntamiento ha adjudicado a Acciona el nuevo contrato de limpieza viaria y de playas, con una inversión de unos 27,4 millones de euros anuales y un importante incremento de recursos respecto al modelo anterior. ¿Cómo se está desarrollando su puesta en marcha y cuáles serán los cambios más visibles en el día a día de la ciudad?

Estamos ante una renovación profunda del servicio. El nuevo contrato contempla un incremento muy importante de medios, junto con nueva maquinaria, tecnología y una organización diferente del servicio, con una duración de siete años.

Pero para nosotros lo importante es que ese incremento de recursos no se quede únicamente en una cifra presupuestaria. El ciudadano tiene que percibirlo en la calle. Habrá más intensidad de limpieza, más medios mecánicos, una renovación integral de equipamientos, más papeleras, nuevos cubos de playa y una flota completamente renovada y más sostenible. En este punto hemos apostado por una flota híbrida en la que dependiendo del vehículo usaremos gas natural o energía eléctrica.

Además, hemos diseñado el servicio para que tenga capacidad de respuesta ante las situaciones que generan una mayor presión sobre la ciudad: verano, eventos, mercados o, por ejemplo, episodios de viento. El ciudadano debe notar que las calles, plazas y playas reciben una atención adecuada a las necesidades que tienen en cada momento. Y buscaremos también la implicación ciudadana, la corresponsabilidad en el mantenimiento de la limpieza de nuestra ciudad, porque el Ayuntamiento debe proveer de servicios modernos, eficientes y que presten la calidad necesaria, con herramientas que permitan su control, pero también los ciudadanos debemos responsabilizarnos de nuestras acciones y ayudar a que la ciudad sea como nuestra casa, porque lo es.

 

El nuevo servicio plantea una limpieza diferenciada por niveles e intensidades, adaptando medios y frecuencias a las características de cada zona. ¿Qué criterios se han utilizado para diseñar esa zonificación y cómo permitirá responder de manera distinta a barrios residenciales, zonas comerciales, áreas de gran afluencia o espacios periféricos?

Hemos partido de una idea muy sencilla: no todas las calles tienen las mismas necesidades y, por tanto, no tiene sentido limpiarlas exactamente de la misma manera. La zonificación se ha diseñado teniendo en cuenta variables como la densidad de población, la actividad comercial, el tránsito peatonal y el uso turístico de las diferentes zonas. El nuevo contrato establece nueve niveles diferenciados de limpieza.

Esto permite que una zona comercial o de gran afluencia tenga una intensidad y una frecuencia diferentes de las de un barrio fundamentalmente residencial. Del mismo modo, las áreas periféricas, industriales o determinados espacios de uso estacional requieren soluciones específicas. Lo importante es que esta diferenciación no significa que haya barrios de primera y de segunda. Significa que buscamos una asignación inteligente de los recursos, de manera que cada zona reciba el nivel de servicio que necesita.

 

Esta diferenciación no significa que haya barrios de primera y de segunda. Buscamos una asignación inteligente de los recursos para que cada zona reciba el nivel de servicio que necesita

 

Y algo importante también en este punto: esa zonificación tampoco debe entenderse como algo rígido. Precisamente la tecnología y los indicadores de seguimiento nos permitirán ajustar los servicios cuando cambien las necesidades.

 

Almería presenta condicionantes muy particulares para la limpieza urbana, desde los episodios de viento y la escasez de lluvias hasta la presión estacional sobre el litoral. ¿Cómo se han trasladado estas características al dimensionamiento del servicio y qué mecanismos permiten reforzarlo ante episodios o periodos de especial exigencia?

Almería no se puede gestionar con un modelo estándar. El viento, la escasez de precipitaciones, la extensión del término municipal o la presión que soportan determinadas zonas durante el verano condicionan directamente la limpieza. Por eso, el nuevo contrato incorpora una organización mucho más flexible y una mayor capacidad de adaptación. Ya en el diseño del servicio se tuvieron en cuenta las particularidades climáticas de Almería, junto con el crecimiento vivido en la ciudad y el incremento de la actividad turística y de los eventos.

El objetivo es disponer de medios suficientes para prestar el servicio ordinario, pero también de capacidad para incrementar la intensidad cuando las circunstancias lo requieren. Esto es especialmente importante en episodios de viento, cuando determinadas zonas pueden acumular rápidamente residuos ligeros, hojas, arena u otros materiales. Este será un aspecto novedoso en la gestión de este nuevo contrato. También durante el verano, cuando aumenta considerablemente el uso de las playas y de determinados espacios públicos.

La flexibilidad es, por tanto, una característica esencial del nuevo modelo: no se trata únicamente de tener más recursos, sino de poder adaptarlos donde realmente hacen falta.

 

La limpieza de playas adquiere entidad propia dentro del nuevo contrato, con renovación de equipamiento y actuaciones específicas frente a residuos de pequeño tamaño, vegetales marinos o episodios de viento. ¿Qué cambios introduce el nuevo modelo en la gestión del litoral y qué particularidades presenta frente a la limpieza del espacio urbano?

La playa no es simplemente otra superficie que haya que limpiar. Es un espacio natural y urbano al mismo tiempo, con una dinámica propia y con una enorme variabilidad a lo largo del año. Por eso, hemos planteado una gestión específica del litoral, con renovación de equipamiento, nuevos cubos de playa y maquinaria adaptada, además de una mayor capacidad de respuesta ante situaciones como episodios de viento o acumulación de restos vegetales y residuos de pequeño tamaño. También haremos frente al mantenimiento de la limpieza de los más de 30 kilómetros de playas del término municipal, asumiendo por tanto la gestión de zonas del Parque Natural del Cabo de Gata.

Hay que encontrar además un equilibrio entre limpieza y respeto ambiental. No todo lo que llega a una playa debe retirarse automáticamente de la misma manera. Hay que diferenciar los residuos que deben eliminarse de aquellos elementos naturales que forman parte de la dinámica del litoral y cuya gestión debe hacerse con criterios ambientales.

Y existe otro elemento diferencial: la estacionalidad. Una playa de Almería no tiene la misma presión en enero que en julio. El servicio tiene que adaptarse a esa realidad y concentrar recursos allí donde y cuando son necesarios.

 

Tanto la recogida como la limpieza incorporan más tecnología, renovación de flotas y sistemas de seguimiento. ¿Con qué indicadores va a medir el Ayuntamiento si este incremento de recursos se está traduciendo realmente en una mejora del servicio y qué objetivos se han marcado para los próximos años?

Esta es probablemente la pregunta más importante de todas, porque el verdadero éxito de estos contratos no se medirá por cuánto hemos invertido, sino por lo que consigamos transformar.

Vamos a medir el servicio desde diferentes perspectivas. En recogida de residuos tendremos indicadores relacionados con frecuencias, incidencias, cumplimiento de rutas, disponibilidad de contenedores, evolución de las distintas fracciones y calidad de los residuos separados.

En limpieza tendremos que analizar, entre otros aspectos, el cumplimiento de frecuencias e intensidades, los tiempos de respuesta ante incidencias, la calidad de la prestación en las diferentes zonas, el estado de playas y espacios públicos y la capacidad de respuesta ante situaciones extraordinarias.

 

El verdadero éxito de estos contratos no se medirá por cuánto hemos invertido, sino por lo que consigamos transformar

 

Y hay una tercera dimensión que considero imprescindible: la concienciación y la percepción ciudadana. Los indicadores técnicos son necesarios, pero finalmente estamos prestando un servicio a las personas. Tenemos que conocer también cómo perciben los ciudadanos la limpieza y la gestión de los residuos, así como avanzar juntos en este camino de mejora, porque la colaboración y concienciación son claves en este ámbito y los nuevos contratos también apuestan por este factor tan importante. La corresponsabilidad es parte fundamental. Servicios nuevos en nuestra ciudad que tienen que ser valorados y usados responsablemente por todos los ciudadanos.

Nuestro objetivo para los próximos años es construir un modelo de servicios urbanos más eficiente, más sostenible y mucho más medible. Queremos que Almería no solo tenga más medios, sino que sea capaz de demostrar con datos que esos medios y la responsabilidad ciudadana están generando mejores resultados.

En definitiva, estamos pasando de una concepción tradicional de los servicios urbanos a una gestión basada en datos, eficiencia, adaptación territorial, responsabilidad social y mejora continua. Ese es, probablemente, el cambio más importante que queremos consolidar.


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