Sanimobel cabecera
Fabrez Cabecera web

Infraestructura verde


“En Barcelona ya no se concibe ningún proyecto de espacio público sin que el verde tenga un papel preponderante”

Entrevista a Cristina Vila, Gerente del Instituto Municipal de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Barcelona

“En Barcelona ya no se concibe ningún proyecto de espacio público sin que el verde tenga un papel preponderante”
59

La infraestructura verde urbana se ha consolidado en los últimos años como uno de los pilares estratégicos de las ciudades europeas frente a los desafíos del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la creciente demanda de espacios públicos de calidad. Más allá de su valor paisajístico, el verde urbano se entiende hoy como una infraestructura esencial capaz de mejorar el confort térmico, reducir la contaminación, gestionar el agua de forma más eficiente y reforzar la resiliencia de los entornos urbanos. En este contexto, ciudades como Barcelona se han situado a la vanguardia en la integración del verde dentro de la planificación urbana.

La capital catalana ha experimentado en las últimas décadas una transformación profunda de su espacio público, en la que la renaturalización de la ciudad ha ganado protagonismo frente a modelos urbanos más dominados por el tráfico y las infraestructuras grises. A través de planes estratégicos como el Plan Clima o el Plan Endreça, y apoyándose en financiación europea, el Ayuntamiento impulsa una red de más de 600 espacios verdes que no solo cumplen funciones sociales y recreativas, sino que actúan como soluciones basadas en la naturaleza para mitigar los efectos del calentamiento urbano, optimizar el uso del agua o favorecer la biodiversidad.

En este proceso, la gestión del verde urbano también está evolucionando hacia modelos más técnicos, eficientes y basados en datos, incorporando herramientas digitales, nuevos criterios ecológicos y sistemas avanzados de riego que permiten reducir significativamente el consumo de recursos. Hablamos con Cristina Vila, gerente del Instituto Municipal de Parques y Jardines de Barcelona, para analizar cómo se está construyendo esta infraestructura verde, qué impactos está generando y cuáles son los retos de futuro para consolidar una ciudad más saludable, resiliente y sostenible.

 

Barcelona ha experimentado una transformación urbana profunda en las últimas décadas, en la que el espacio público ha ido ganando protagonismo. ¿Cómo ha evolucionado el modelo de infraestructura verde urbana en la ciudad y qué hitos han marcado este proceso?

Los espacios verdes en Barcelona han sido históricamente muy importantes para la ciudad. Hablamos de una ciudad densa encajada entre la montaña, el mar y dos ríos que cuenta con más de 600 espacios verdes en los que hay 50 jardines históricos que han perdurado a lo largo de los siglos y que son auténticas joyas museísticas. Además, desde la segunda mitad del siglo XX, los parques y jardines públicos han ido abriéndose por toda la ciudad, con especial fuerza en las últimas décadas.

La naturaleza urbana ha ido tomando espacios de la ciudad que hasta el momento eran territorio del tráfico con el objetivo de hacer una ciudad más saludable y habitable para toda la ciudadanía y con la idea que la naturaleza urbana es esencial para el futuro de Barcelona. Hablamos de espacios emblemáticos como el parque de les Glòries, una gran esplanada verde con equipamientos y zonas lúdicas que ha unido barrios donde antes se alzaba un gran anillo viario. O del parque de Can Batlló, que ha llenado de verde una antigua y extensa área fabril, o el de las Tretze Roses, todos ellos ejemplos de grandes extensiones de verde y zonas de estancia con servicios y equipamientos al servicio de la ciudadanía, como las grandes áreas de juego infantil o los espacios deportivos. E inclusos los ejes verdes que han pacificado muchas calles, algunas de ellas auténticas arterias viarias, han poblado de árboles, arbustos y parterres el asfalto.

 

“Barcelona cuenta con más de 600 espacios verdes y 50 jardines históricos que son auténticas joyas museísticas”

 

Hoy en día, la infraestructura verde se concibe como una red estratégica dentro del sistema urbano. ¿Qué papel desempeña actualmente dentro de la planificación urbana de Barcelona y cómo se integra en las políticas municipales?

En la actualidad, en Barcelona no se concibe ningún proyecto o remodelación del espacio público sin que el verde y los elementos naturales tengan un papel preponderante. La naturaleza urbana se entiende como un factor clave para el bienestar, la salud y la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras.

Uno de los patrimonios verdes más relevantes es el arbolado urbano, que contribuye a mejorar el confort ambiental, reducir la contaminación, mitigar el efecto isla de calor y proporcionar sombra y refugio térmico. En este sentido, la principal estrategia municipal es el Plan Clima, que marca el rumbo de la ciudad frente a los efectos del cambio climático a través de políticas integradas en ámbitos como el verde, el agua o la energía.

Esta planificación se complementa con el Plan Endreça, que garantiza el buen funcionamiento y la puesta al día del espacio público. En el ámbito del verde urbano, este plan está impulsando actuaciones de renovación y mejora en espacios emblemáticos como el parque de la Ciutadella o el Laberint d’Horta, así como en áreas de juego infantil, espacios para perros y circuitos deportivos.

En conjunto, la infraestructura verde se integra hoy como una red estratégica en la planificación urbana de Barcelona, transversal a las políticas municipales y esencial para avanzar hacia una ciudad más saludable, resiliente y preparada para los retos climáticos.

 

 

En el contexto de cambio climático en el que nos encontramos, el verde urbano se ha consolidado como una herramienta clave para mejorar la resiliencia de las ciudades. ¿Qué impacto está teniendo en la ciudad en términos de adaptación climática, confort urbano y provisión de servicios ecosistémicos?

Barcelona está utilizando el verde urbano no como un elemento paisajístico, sino como una herramienta fundamental para la adaptación climática, capaz de mejorar el confort urbano, reforzar los servicios ecosistémicos y hacer la ciudad más permeable, saludable y preparada para los retos climáticos futuros.

La integración de infraestructura verde con sistemas de drenaje sostenible está permitiendo reducir la escorrentía y el riesgo de inundaciones, aumentar la permeabilización del suelo y favorecer la recarga del acuífero, reforzando así la resiliencia hídrica de la ciudad.

El uso del agua freática y la implantación de sistemas de riego por goteo tienen un impacto significativo en la eficiencia del uso del agua, con ahorros estimados de entre el 30 y el 50 %, facilitando el mantenimiento del verde urbano durante periodos de sequía.

En términos de confort urbano, el aumento de la cobertura vegetal contribuye a una reducción del efecto isla de calor, con descensos de temperatura de hasta 1–3 °C en zonas arboladas, además de mejorar la biodiversidad y la calidad ambiental. La plantación de 11.350 árboles entre 2025 y 2026 refuerza estos impactos positivos y consolida el verde urbano como una infraestructura climática esencial para Barcelona.

 

“El riego eficiente permite ahorros de entre el 30% y el 50% en el uso del agua”

 

Siguiendo esta línea, muchas urbes están avanzando hacia modelos que priorizan soluciones basadas en la naturaleza frente a enfoques más tradicionales. ¿Qué estrategias de renaturalización está impulsando Barcelona y qué cambios han supuesto en el diseño y mantenimiento de los espacios verdes?

Otra de las estrategias clave que impulsa Barcelona en materia de adaptación climática es la renaturalización urbana, a través de soluciones basadas en la naturaleza (SbN) que permiten transformar los espacios verdes para hacerlos más resilientes, biodiversos y funcionales desde el punto de vista ecológico.

Esta estrategia se concreta en actuaciones como la permeabilización de suelos, la incorporación de especies autóctonas y adaptadas al clima mediterráneo, la creación de praderas naturales, la eliminación de flora invasora y la instalación de refugios y estructuras para la fauna. Estos cambios están suponiendo una evolución significativa en el diseño y el mantenimiento de los espacios verdes, pasando de modelos más ornamentales e intensivos a otros más naturales y sostenibles.

En este marco, Barcelona cuenta con una subvención europea del programa FEDER para impulsar su proyecto de renaturalización urbana, con un presupuesto total de 3,32 millones de euros, que se desarrollará entre octubre de 2025 y septiembre de 2028 en espacios como el parque del Poblenou, Montjuïc, el parque del Guinardó o el Turó de la Peira.

Estas actuaciones permiten reforzar la biodiversidad urbana, mejorar la conectividad ecológica y consolidar el verde como una infraestructura clave para la adaptación climática de la ciudad.

 

La gestión del verde urbano implica coordinación institucional y una visión transversal. ¿Cómo se organiza la gobernanza de la infraestructura verde en Barcelona y qué rol desempeña el Instituto Municipal de Parques y Jardines?

La gobernanza de la infraestructura verde en Barcelona se basa en una visión transversal y en la coordinación entre áreas municipales, distritos, otras administraciones y entidades. En este marco, el Instituto Municipal de Parques y Jardines es el organismo del Ayuntamiento responsable de gestionar, preservar y desarrollar el verde urbano, actuando como referente técnico y operativo para garantizar su integración en las políticas urbanas y de adaptación climática.

Además, el Instituto tiene un papel clave en la implicación de la ciudadanía y el tejido social, promoviendo una gobernanza compartida del verde. A través de programas como Mans al Verd, la Red de Huertos Municipales, el Barcelona Espigola o las iniciativas de formación y divulgación del Centro de Formación del Laberinto, se fomenta la corresponsabilidad, el cuidado de los espacios verdes y el vínculo de la ciudadanía con la biodiversidad urbana.

En conjunto, este modelo permite avanzar hacia una infraestructura verde bien gestionada, resiliente y socialmente integrada.

 

“Desde el Instituto Municipal de Parques y Jardines se impulsa una gobernanza compartida que implica a la ciudadanía en el cuidado de los espacios verdes”

 

En los últimos años, se han impulsado intervenciones destacadas en el espacio público. ¿Qué proyectos recientes considera más transformadores en materia de verde urbano y qué lecciones han aportado?

En los últimos años, Barcelona ha impulsado intervenciones del espacio público con un alto impacto transformador a través del verde urbano, especialmente en ámbitos estructurales de la ciudad. Un proyecto ya consolidado es la transformación de la Ronda de Sant Antoni, que ha convertido una antigua infraestructura viaria en un nuevo eje ciudadano, incorporando arbolado, espacios de estancia y mejorando notablemente el confort urbano en un entorno muy denso.

Otro ejemplo clave es la finalización del parc de les Glòries, del que hemos hablado antes, que ha permitido sustituir un gran nodo viario por un nuevo pulmón verde central, ganando superficie verde, arbolado y espacios de uso para la ciudadanía, además de coser barrios históricamente separados y crear una nueva centralidad urbana.

La principal lección de estos proyectos es que el verde urbano integrado en operaciones estructurales actúa como una infraestructura clave para mejorar el confort, la cohesión urbana y la resiliencia climática de Barcelona.

 

“El verde urbano integrado en operaciones estructurales mejora el confort y la cohesión urbana. Por ello, la transformación de grandes infraestructuras viarias en espacios verdes ha sido clave en la ciudad”

 

¿Cuáles son las principales líneas estratégicas o proyectos previstos para seguir desarrollando la infraestructura verde en los próximos años?

En los próximos años, Barcelona continuará desarrollando la infraestructura verde a partir de una apuesta clara por el mantenimiento, la mejora y la transformación del espacio público, con el Plan Endreça como eje principal. En 2026, este plan prevé la mayor inversión anual realizada hasta ahora, con más de 200 millones de euros, que permitirán llevar a cabo más de 1.300 actuaciones de mantenimiento y renovación y 36 intervenciones de transformación en todos los barrios. Dentro de este marco, 107 proyectos estarán orientados específicamente a la renovación de espacios verdes, como parques, jardines e interiores de manzana, con el objetivo de poner al día el verde urbano existente y garantizar un acceso más equitativo y de calidad.

Entre los proyectos de futuro más relevantes destaca el nuevo parque del Front Litoral de la Mar Bella (Nova Mar Bella), que reforzará la continuidad verde del litoral y aportará sombra, biodiversidad y confort climático en una zona especialmente vulnerable al cambio climático. Asimismo, el futuro parque de la Sagrera se configura como una de las grandes transformaciones urbanas previstas, concebido como un gran corredor verde capaz de coser barrios separados por las infraestructuras ferroviarias y generar una nueva columna vertebral verde de la ciudad.

Todas estas líneas de actuación refuerzan una visión estratégica que sitúa a los parques y jardines como piezas clave de la ciudad, impulsando nuevas formas de planificar, diseñar y gestionar el verde urbano, mejorando su distribución territorial y garantizando un acceso equitativo para toda la ciudadanía, como elemento esencial de bienestar y calidad de vida.

 

“El Plan Endreça prevé más de 200 millones de euros y 1.300 actuaciones de mantenimiento y renovación”

 

La gestión del verde urbano está evolucionando hacia enfoques más técnicos y basados en criterios ecológicos. ¿Qué cambios se están produciendo en los modelos de mantenimiento, gestión de la biodiversidad o evaluación del verde urbano?

En los últimos años, la ciudad ha avanzado hacia un modelo de gestión del verde urbano donde la gestión ecológica se aplica de forma generalizada en todos los espacios verdes, mientras que la naturalización se impulsa allí donde es posible, priorizando ecosistemas más diversos, robustos y autosuficientes.

En el ámbito del mantenimiento, se ha consolidado una cultura más sostenible, con una reducción significativa del uso de productos químicos y una apuesta clara por la lucha integrada contra plagas y enfermedades. Este enfoque permite una gestión más eficiente, respetuosa con el medio ambiente y beneficiosa para la salud y el bienestar de la ciudadanía.

El arbolado urbano es una pieza central de este cambio de modelo. Con más de 240.000 árboles y unas 500 especies, Barcelona trabaja para preservar y ampliar este patrimonio incorporando especies más resistentes a la sequía, al calor y a las condiciones urbanas adversas, con menores requerimientos hídricos y mejor adaptación a suelos compactados. En este contexto, destaca el convenio impulsado por el Instituto Municipal de Parques y Jardines, en colaboración con el CREAF y la Fondazione Capellino, para evaluar el comportamiento y los beneficios ecosistémicos de nuevas especies arbóreas. Esta investigación permitirá orientar futuras plantaciones con criterios científicos, reforzando la resiliencia del verde urbano y la calidad de vida de la población.

 

“La gestión ecológica del verde urbano ya se aplica de forma generalizada en la ciudad: Barcelona cuenta con más de 240.000 árboles y cerca de 500 especies”

 

Por otro lado, el uso de recursos como el agua o la energía se ha convertido en un eje crítico en el diseño y conservación de zonas verdes. ¿Qué medidas están implementando para avanzar hacia una gestión más eficiente y descarbonizada del verde urbano?

La gestión eficiente de los recursos es un eje clave en el verde urbano, con especial énfasis en el uso de agua freática y la optimización del riego. La ciudad está finalizando los siete ámbitos de ampliación de la red de agua freática (Alfons el Magnànim, Palau Reial, Av. Diagonal, Can Batlló, Eixample y Montjuïc), que permitirán incorporar hasta 150.000 m³ adicionales, un 20 % más de capacidad, equivalente a unas 60 piscinas olímpicas.

Esta ampliación permitirá regar hasta 186 hectáreas de zonas verdes con agua freática, incrementando en 21 hectáreas la superficie actual y reduciendo de forma muy significativa el consumo de agua potable, especialmente en periodos de sequía.

Paralelamente, se avanza en la implantación de sistemas de riego más eficientes, como el riego por goteo, la sectorización y la telegestión, que ajustan el aporte de agua a las necesidades reales de la vegetación. Estas medidas, junto con el diseño de espacios verdes con suelos permeables y especies adaptadas al clima, permiten avanzar hacia un verde urbano más eficiente, resiliente y alineado con los objetivos de sostenibilidad y descarbonización de la ciudad.

Estas medidas, junto con el diseño de espacios verdes con suelos permeables y especies adaptadas al clima, permiten avanzar hacia un modelo de verde urbano más eficiente en el uso de los recursos, menos intensivo en agua potable y mejor preparado para afrontar los efectos del cambio climático.

 

“Gracias a la ampliación de la red de agua freática, que incorporará hasta 150.000 m³ adicionales, se podrán regar hasta 186 hectáreas de zonas verdes”

 

Además, la incorporación de tecnología también está redefiniendo la gestión de los servicios urbanos. ¿Qué herramientas digitales o soluciones tecnológicas están utilizando y cómo están mejorando la eficiencia operativa y la toma de decisiones?

Barcelona dispone de riego automático en parques y jardines desde finales del siglo XX, especialmente a partir de los años 90, con la generalización de los programadores eléctricos en los espacios verdes municipales. Este primer nivel de automatización permitía una gestión horaria del riego, aunque sin control remoto ni capacidad de ajuste dinámico.

El salto cualitativo se produce con la incorporación de herramientas digitales y la telegestión del riego, que la ciudad empieza a desplegar de forma estructurada a partir de 2013–2014, inicialmente mediante proyectos piloto en grandes parques.

La telegestión permite controlar y ajustar el riego a distancia, sectorizar los espacios verdes y adaptar los aportes de agua a partir de datos meteorológicos, humedad del suelo y necesidades reales de la vegetación. El sistema interrumpe automáticamente el riego cuando llueve, se ajusta a episodios de calor o viento y permite detectar fugas o consumos anómalos en tiempo real, mejorando de forma significativa la eficiencia operativa.

Gracias a la implantación progresiva de la telegestión y a la modernización de los sistemas de riego, el consumo de agua destinado a los espacios verdes municipales se ha reducido entorno a un 25–30 % en los últimos años, incluso en un contexto de sequías recurrentes. En conjunto, estas herramientas consolidan una gestión del verde urbano basada en datos, más eficiente, resiliente y alineada con los objetivos de sostenibilidad y adaptación climática de Barcelona.

 

“La telegestión permite ajustar el riego en función de datos meteorológicos y necesidades reales, detectando fugas y consumos anómalos en tiempo real, mejorando así la eficiencia operativa”

 


59

Noticias relacionadas


EN PORTADA