Entrevista a Meritxell Budó, presidenta de la Asociación Catalana de Municipios y alcaldesa de La Garriga
La gestión de los residuos municipales atraviesa un momento de transformación crítica, marcada por la convergencia de una fiscalidad más exigente, nuevos marcos normativos europeos y la urgencia de alcanzar objetivos de reciclaje cada vez más ambiciosos. En este escenario, Cataluña se ha consolidado como un laboratorio de soluciones avanzadas, donde la coexistencia de modelos como el "puerta a puerta" o los contenedores inteligentes demuestra que la eficiencia no admite recetas universales, sino una adaptación precisa a la orografía y la realidad social de cada territorio.
Sin embargo, el despliegue de estos sistemas no está exento de retos: el déficit crónico del servicio, la necesidad de infraestructuras locales modernas y la importancia de una comunicación segmentada para implicar al ciudadano son hoy las principales preocupaciones en la agenda local. Como entidad puente entre las administraciones y los sistemas de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP), la Asociación Catalana de Municipios (ACM) desempeña un papel operativo y estratégico fundamental en el acompañamiento a los ayuntamientos.
Meritxell Budó, presidenta de la Asociación Catalana de Municipios (ACM) y alcaldesa de La Garriga, aborda en esta entrevista los principales retos que afrontan los ayuntamientos, el papel de la entidad municipalista en el acompañamiento a los entes locales y las claves para avanzar hacia sistemas más eficientes, sostenibles y económicamente viables.
Nuestra labor se centra en actuar como puente y apoyo técnico-institucional. Desde la ACM participamos activamente en diversas mesas y comisiones donde se informan y debaten las actuaciones desarrolladas por los distintos SCRAP (Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor). Este trabajo se realiza bajo el marco del convenio suscrito entre estos sistemas, la Agencia de Residuos de Cataluña (ARC) y las entidades municipalistas.
Asimismo, intervenimos de forma directa en el proceso de elaboración y en la posterior firma de los convenios con los SCRAP correspondientes a las diferentes fracciones de los residuos municipales, garantizando que la voz del municipio sea escuchada en la definición de estos acuerdos.
El reto es multidimensional. Desde el punto de vista organizativo y operativo, cada entidad municipal —o empresa pública encargada de la recogida— debe estructurarse según las necesidades y características de su territorio, con el objetivo de maximizar la eficiencia y prestar el mejor servicio posible a la ciudadanía. Esto se traduce en una gran diversidad de sistemas, que van desde el "puerta a puerta" hasta modelos basados en la recogida intensiva en contenedores de vía pública.
La diversidad territorial de Cataluña hace inviable la implantación de un modelo único de recogida. No obstante, todos los sistemas persiguen un mismo objetivo: maximizar la eficiencia de la recogida selectiva para reducir la presión sobre los vertederos - muchos de los cuales se encuentran próximos al final de su vida útil - y cumplir con la normativa estatal y europea vigente.
“La diversidad territorial de Cataluña hace inviable la implantación de un modelo único de recogida.”
Desde el punto de vista económico, el principal reto es lograr que el balance económico del servicio sea, como mínimo, equilibrado, evitando que el incremento de los costes operativos asociados a la recogida de las distintas fracciones repercuta directamente o indirectamente en la ciudadanía.
Por ello, nuestra prioridad en las negociaciones de los convenios con los distintos SCRAP es garantizar que estos sistemas financien, tal y como establece la ley, la mayor parte de los costes asociados a la recogida de las distintas fracciones.
“El principal reto económico es lograr que el balance del servicio sea, como mínimo, equilibrado, evitando que el incremento de los costes repercuta directa o indirectamente en la ciudadanía.”
No hay fórmulas mágicas, sino adaptación local. Cada territorio implanta el sistema de recogida que, en función de su experiencia y de los recursos disponibles, considera más eficiente, con el objetivo de alcanzar los mejores niveles de separación en origen. Este proceso se sustenta, fundamentalmente, en la implicación de la ciudadanía, que durante años ha recibido los mensajes y estímulos comunicativos necesarios para este fin. En paralelo, las entidades responsables diseñan y aplican los modelos de recogida más apropiados atendiendo siempre a las características específicas del territorio y de sus habitantes.
Tal como se ha ido señalando, cada unidad territorial —ya sea a través de consejos comarcales, empresas públicas u otras fórmulas de gestión— implanta el sistema de recogida que considera más eficiente y adecuado a su experiencia y a las características de su población.
Los objetivos de gestión son cada vez más exigentes y, de forma general, los municipios se van adaptando y cumpliendo con cada nuevo reto. No obstante, existen casos concretos donde determinadas circunstancias sociales y territoriales dificultan el cumplimiento de los objetivos.
“Los objetivos de recogida y gestión son cada vez más exigentes y los municipios, de forma general, se van adaptando y cumpliendo progresivamente con cada nuevo reto.”
En estos supuestos, resulta fundamental que todos los agentes implicados proporcionen las herramientas necesarias a las entidades responsables de la recogida y gestión de los residuos municipales para avanzar hacia su consecución.
Desde la ACM trabajamos para que las entidades municipales reciban el mejor apoyo financiero posible para desarrollar los sistemas de recogida implantados, en función de sus necesidades específicas. No obstante, no es nuestro papel interferir en los modelos de recogida y gestión que cada municipio o territorio decide aplicar.
“Desde la ACM trabajamos para que las entidades municipales reciban el mejor apoyo financiero posible para desarrollar los sistemas de recogida implantados.”
Desde una posición operativa, la ACM facilita la contratación de bienes y servicios a través de su Central de Compras, que recientemente ha adjudicado diversos activos en el ámbito de los residuos. Entre ellos destacan camiones pluma para la recogida de muebles y voluminosos, así como puntos verdes móviles mediante la transformación de furgonetas para residuos especiales (pequeños electrodomésticos, ropa, baterías, fluorescentes, aceites, etc.), donde la entidad local puede escoger la composición de residuos a recoger.
Igualmente, disponemos de la posibilidad de contratar "islas emergentes": un equipo tractor con remolque que se deposita temporalmente en franjas horarias definidas para dar solución a la recogida de las fracciones más comunes (papel, vidrio, plástico, orgánica, ropa y resto) en espacios céntricos que conviene dejar libres de contenedores en las horas diurnas. Estos bienes pueden adquirirse mediante compra o renting y ofrecen ventajas claras: ahorros económicos por economía de escala, reducción de tiempos al evitar procesos de licitación individuales y una total seguridad jurídica en la contratación.
La planificación, la comunicación y la implicación ciudadana son elementos absolutamente clave para el éxito de cualquier sistema de recogida de residuos. La comunicación debe permitir que la ciudadanía conozca claramente cómo actuar y, para ello, debe diseñarse de forma segmentada, teniendo en cuenta variables como la edad, el género, el ámbito territorial y la realidad social.
“La comunicación debe diseñarse de forma segmentada, teniendo en cuenta variables como la edad, el género, el ámbito territorial y la realidad social.”.
De hecho, los resultados de recogida varían significativamente según las distintas realidades municipales, lo que pone de manifiesto que la mejora de la eficiencia del sistema depende, en gran medida, de una buena comunicación y de la implicación de la ciudadanía, que constituye el primer eslabón de la cadena de recogida.
Por otro lado, las entidades encargadas de la gestión disponen de herramientas y espacios de intercambio que facilitan la compartición de experiencias y la mejora continua del servicio.
“La implicación de la ciudadanía constituye el primer eslabón de la cadena de recogida”
Como ACM, no es nuestra función intervenir en la gestión económica de cada entidad municipal; cada ayuntamiento es autónomo en la gestión de su actividad diaria y en su planificación económica. No obstante, es conocido que, en términos generales, la recogida y gestión de residuos presenta un déficit económico para las entidades responsables del servicio. Por ello, los convenios con los SCRAP resultan fundamentales para minimizar la presión económica final sobre la ciudadanía.
“Los convenios con los SCRAP resultan fundamentales para minimizar la presión económica final sobre la ciudadanía.”
Asimismo, el acceso a subvenciones y ayudas públicas es clave para desarrollar acciones y proyectos que permitan adaptar los territorios a las nuevas necesidades tecnológicas, muchas de ellas derivadas de las exigencias normativas europeas y estatales.
En este proceso de adaptación tecnológica y en la transición ecológica y energética de los sistemas, resulta esencial no dejar atrás a ningún territorio. Las exigencias actuales no tienen el mismo impacto en entornos rurales o semirrurales que en áreas urbanas, con necesidades específicas como las zonas de bajas emisiones. Sin embargo, todos los territorios deberán actualizarse de forma progresiva en un horizonte temporal no lejano, de acuerdo con el marco normativo europeo, estatal y autonómico.
“Las exigencias actuales no tienen el mismo impacto en entornos rurales o semirrurales que en áreas urbanas"
No se trata de implantar modelos de recogida más exigentes, sino modelos más eficientes, adaptados a las características sociales y territoriales de cada entidad local. En Cataluña existe una gran diversidad de sistemas de recogida y gestión que buscan mejorar continuamente su eficiencia en función de las particularidades de cada territorio.
Por este motivo, desde la ACM no consideramos adecuado señalar un modelo concreto como referencia, ya que cada municipio debe definir el suyo propio en función de su realidad específica. Desde la asociación, actuamos como facilitadores de información, promoviendo canales de participación, formación e intercambio dirigidos a los técnicos municipales responsables de la recogida y gestión de los residuos.
De acuerdo con el modelo de gestión vigente en Cataluña y teniendo en cuenta sus características sociales, orográficas y urbanísticas, la cooperación supramunicipal resulta fundamental. En muchos casos, son los consejos comarcales, entidades públicas supramunicipales u otras fórmulas jurídicas las que gestionan la recogida, contando con el apoyo de la Agencia de Residuos de Cataluña.
Sin ánimo de establecer una jerarquización estricta, se identifican una serie de ámbitos prioritarios que las entidades responsables de la recogida y gestión de los residuos municipales deberán abordar en los próximos años.
En primer lugar, resulta imperativa la adaptación a las nuevas exigencias normativas, tanto europeas como estatales, así como a las estrategias catalanas en materia de residuos, que incluyen retos como el cierre de vertederos o el desarrollo de nuevas infraestructuras locales de recogida.
Todo ello debe convivir con una gestión económica del servicio orientada a que el inevitable incremento de los costes no repercuta negativamente en la ciudadanía. En definitiva, el objetivo es contribuir a una transición ecológica justa y equitativa que considere las diferencias territoriales, sociales y económicas, así como de edad y de género, garantizando que ningún territorio quede atrás en este proceso de actualización.
“Será clave contribuir a una transición ecológica justa y equitativa desde el ámbito de los residuos, que tenga en cuenta las diferencias territoriales, sociales, económicas, de edad y de género"
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