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Infraestructura verde


"El Jardín del Turia no es solo un parque, sino un sistema urbano multifuncional que se adapta a las necesidades de Valencia"

Entrevista a Ignacio Ballester, Director gerente del Organismo Autónomo Municipal de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Valencia


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Convertido en uno de los mayores referentes europeos de regeneración urbana, el Jardín del Turia ha trascendido su condición de parque para convertirse en una auténtica infraestructura verde que articula Valencia, conecta barrios y espacios naturales y mejora la calidad de vida de cientos de miles de personas. Su gestión constituye hoy un ejemplo de cómo compatibilizar un uso ciudadano intensivo con la conservación ambiental y la adaptación al cambio climático.

En esta entrevista, Ignacio Ballester, director gerente del Organismo Autónomo Municipal de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Valencia, repasa las claves que han consolidado el éxito del antiguo cauce del Turia, explica cómo la digitalización, la biodiversidad y la eficiencia hídrica están redefiniendo la gestión de las zonas verdes y avanza los principales proyectos con los que la ciudad aspira a reforzar su liderazgo como referente internacional en infraestructura verde.

 

El Jardín del Turia se ha consolidado como uno de los grandes referentes europeos de regeneración urbana y espacio público. Desde su perspectiva, ¿cuáles son las claves que explican su éxito más de tres décadas después de su creación?

El Jardín del Turia funciona porque ha logrado un equilibrio que pocas operaciones de regeneración urbana han alcanzado. Más que un parque, es una infraestructura verde que forma parte de la identidad colectiva de Valencia. Su éxito sostenido se explica por varios factores complementarios.

Es un corredor ecológico y social que conecta barrios, equipamientos y personas, actuando como eje vertebrador de la ciudad. Cada tramo ofrece usos diferenciados (deportivos, culturales, lúdicos, botánicos o monumentales), lo que permite acoger millones de usuarios sin saturación. Además, su uso cotidiano y la percepción ciudadana de ser un patrimonio común han integrado el parque en la vida diaria.

 

La biodiversidad se ha convertido en un criterio estructural de la gestión de las zonas verdes

 

La gestión ha mantenido una visión de futuro, con planes de mejora centrados en sostenibilidad, renaturalización y criterios ecosistémicos. El Jardín del Turia es exitoso porque no es solo un parque, sino un sistema urbano multifuncional que se adapta a las necesidades de Valencia.

 

El parque recibe millones de usos al año y alberga actividades deportivas, culturales y de ocio muy diversas. ¿Cómo se gestiona el equilibrio entre una elevada intensidad de uso ciudadano y la conservación de sus valores ambientales y paisajísticos?

Precisamente ese es el éxito. Que el visitante del parque pueda tener una experiencia 360º. Este equilibrio responde a una gestión compleja basada en planificación, mantenimiento especializado y regulación flexible. El parque se gestiona como un sistema multifuncional, no como un parque tradicional. La zonificación distribuye presiones y protege los tramos más sensibles, mientras que la regulación adapta horarios, aforos y actividades según la capacidad de carga. La intención es, desde los niños hasta las personas de mayor edad, pasando por jóvenes, familias, deportistas, turistas… tengan su espacio dentro del jardín para disfrutarlo plenamente.

Por supuesto, el mantenimiento es una herramienta clave: control del arbolado, poda estratégica, gestión eficiente del riego, restauración paisajística y renaturalización progresiva con especies autóctonas y creación de microhábitats. También se presta especial atención a la movilidad activa, con separación de flujos, mejor señalización y actuaciones en puntos conflictivos para preservar la experiencia del paseo.

 

¿Cuáles son actualmente los principales retos de mantenimiento y gestión que plantea un espacio de las dimensiones y complejidad del Jardín del Turia?

El principal reto es gestionar un espacio que es simultáneamente corredor ecológico, área deportiva masiva, eje cultural y zona de movilidad activa sin que ninguna función degrade a las demás. El parque debe mantener lo que ya funciona, como sombra, accesibilidad o conectividad, y adaptarse a un contexto nuevo marcado por las variaciones del clima, mayor presión de uso y envejecimiento del arbolado.

 

El principal reto es mantener el equilibrio entre seguridad, conservación y una presión de uso cada vez mayor

 

El equilibrio entre seguridad y conservación es cada vez más delicado, lo que exige mantenimiento continuo, inversiones sostenidas y una gestión profesionalizada.

 

En un contexto de cambio climático, ¿qué medidas está impulsando el Organismo Autónomo para mejorar la resiliencia de las zonas verdes urbanas frente a fenómenos como las olas de calor, las sequías o los episodios meteorológicos extremos?

El OAM está orientando su gestión hacia modelos con menor dependencia hídrica, más biodiversidad y mayor resiliencia estructural. La estrategia se basa en renaturalizar, diversificar y reforzar la infraestructura verde para que los parques soporten mejor las variaciones del clima.

A mediados de Junio hemos abierto una nueva zona, Núcleo de Polinizadores, con el apoyo de Fondos Europeos, en la que se puede ver hacia dónde podremos analizar la evolución de esta zona respecto a otras de diferentes características y tener un ejemplo práctico de dónde y cómo dirigir futuras actuaciones

En este nuevo espacio, se fomentan microhábitats, se reduce el césped de alto consumo hídrico, se mejora la infiltración del suelo y se integra en corredores verdes y azules para gestionar mejor las lluvias intensas. Además, se impulsa la educación ambiental como parte de una estrategia que combina criterios ecológicos, tecnología y corresponsabilidad.

 

La eficiencia hídrica se ha convertido en una prioridad para todas las ciudades mediterráneas. ¿Qué avances se están incorporando en materia de riego, ahorro de agua y gestión sostenible de los recursos hídricos en los parques y jardines de Valencia?

La eficiencia hídrica avanza en dos líneas: diseño sostenible y digitalización del riego. Se emplean especies resistentes, se reduce el césped, se mejora la infiltración y se capturan mejor las aguas de lluvia. Paralelamente, la digitalización permite monitorizar caudales en tiempo real y optimizar consumos mediante sensores y análisis predictivo.

 

La funcionalidad social es esencial: los parques deben ser espacios seguros, accesibles y pensados para todas las edades

 

Se está pasando de un modelo de riego reactivo a uno predictivo y automatizado, lo que reduce la dependencia del agua y mejora la resiliencia frente a sequías.

 

La biodiversidad urbana está ganando protagonismo en la planificación de los espacios verdes. ¿Qué estrategias se están desarrollando para favorecer la presencia de fauna y flora autóctonas en la red de parques de la ciudad?

La biodiversidad se ha convertido en un criterio estructural. Se impulsa la renaturalización con especies autóctonas, diversificación vegetal y creación de microhábitats como setos, puntos de agua, madera muerta o refugios para fauna. Se mejora la calidad del suelo y se evita la compactación para favorecer ecosistemas urbanos interconectados.

Además, se controla la presencia de especies invasoras mediante vigilancia y sustitución por flora local, con seguimiento científico.

 

¿Qué papel desempeña el Jardín del Turia dentro de la infraestructura verde de Valencia y cómo contribuye a conectar distintos espacios naturales y urbanos?

El Jardín del Turia es el eje vertebrador de la infraestructura verde de Valencia. Conecta parques urbanos, barrios, equipamientos culturales, zonas deportivas y la huerta, enlazando incluso con el Parque Natural del Turia. Funciona como corredor verde para los ciudadanos y visitantes, articulando la ciudad y facilitando desplazamientos seguros y sombreados.

 

Desde el punto de vista de la gestión municipal, ¿cómo ha evolucionado el trabajo del Organismo Autónomo de Parques y Jardines en los últimos años y cuáles son las principales líneas de actuación que están marcando esta etapa?

La evolución del OAM tiene dos ejes, desde la adaptación administrativa por los cambios legislativos en materias de contratación y de recursos humanos, en el que a través de una armonización con el Ayuntamiento de Valencia se establece que los Organismos Autónomos deben funcionar como el resto de administraciones Públicas. Sin duda está siendo un reto difícil por la casuística de donde veníamos y hacia donde debemos de ir normativamente.

Segundo, respecto a la gestión desde un punto de planificación a largo plazo, teniendo en cuenta los retos de adaptación climática, la digitalización, la electrificación de la maquinaria, el enfoque de los usos del jardín por el ciudadano (mayor implantación de bancos y papeleras, limpieza, gestión de residuos, baños públicos, juegos biosaludables, zonas caninas, parques infantiles, etc.)

 

La digitalización ha convertido la gestión en un proceso predictivo basado en datos

 

La digitalización está transformando numerosos servicios públicos. ¿Se están incorporando herramientas tecnológicas para mejorar la gestión, el mantenimiento o el seguimiento del estado de las zonas verdes?

La digitalización ha convertido la gestión en un proceso predictivo basado en datos. Los sistemas de riego inteligente ajustan caudales según necesidades reales; los sensores detectan fugas y optimizan consumos; el inventario digital del arbolado permite priorizar actuaciones; y las plataformas de mantenimiento registran incidencias y planifican tareas.

Todo ello se complementa con cartografía SIG y participación digital ciudadana.

 

Valencia continúa ampliando y mejorando sus espacios verdes. ¿Qué criterios considera prioritarios a la hora de diseñar y gestionar los parques urbanos del futuro?

Los parques del futuro priorizan renaturalización, integración paisajística y funcionalidad social. Se recuperan suelos, se potencia la vegetación autóctona y se crean hábitats para fauna local. Se diseñan parques inundables capaces de gestionar lluvias extremas y se busca la continuidad ecológica con la infraestructura verde metropolitana.

Teniendo en cuenta que Valencia, afortunadamente está rodeada de verde y azul. La huerta de Valencia (zona donde aún se cultivan hortalizas que llegan a nuestros mercados, productor km cero), el corredor natural del río Turia con 35 kms hasta el interior de Valencia, la Devesa que confluye con la Albufera de Valencia y el Mar Mediterráneo.

La funcionalidad social es esencial: espacios seguros, accesibles y pensados para todas las edades, alineados con la Estrategia Urbana Valencia 2030.

 

La ciudad ha sido reconocida internacionalmente por sus políticas relacionadas con la sostenibilidad y los espacios verdes. ¿Qué aportación considera que realiza la red de parques y jardines a la calidad de vida de los ciudadanos y a la imagen exterior de Valencia?

 

La inversión es importante, pero los criterios de mantenimiento lo deben ser aún más si queremos seguir ampliando las zonas verdes

 

La red de parques aporta salud, cohesión social y prestigio internacional. Sus más de 400.000 árboles reducen contaminación, ruido y calor, mejorando la salud pública. Espacios emblemáticos como el Turia, Viveros o el Parque Central refuerzan la identidad comunitaria y la convivencia.

Además, más del 70% de la población vive a menos de cinco minutos de un parque, integrando naturaleza y bienestar en la vida diaria. Todo esto, junto con la Capital Verde Europea 2024, ha consolidado la imagen de Valencia como ciudad moderna, sostenible y atractiva.

 

Mirando a medio y largo plazo, ¿qué objetivos le gustaría haber alcanzado al frente del Organismo Autónomo Municipal de Parques y Jardines en los próximos años?

Los objetivos se centran en consolidar a Valencia como referente en infraestructura verde.

Tenemos grandes proyectos en lo que al Jardín del Turia se refiere, como la rehabilitación del tramo Bofill con una inversión cercana a los 15 millones de euros La reforma del Parque de Cabecera centrada en la accesibilidad y la conservación de las láminas de agua a través de la optimización hidráulica (salas de bombas) , el plan de ajardinamiento de la desembocadura del río en su confluencia con el puerto de Valencia y un nuevo parque infantil Gulliver a través de la colaboración público-privada en la que la infancia de la ciudad tendrá otro punto clave para su esparcimiento.

En octubre abriremos un nuevo Jardín Singular en el antiguo solar de los Jesuítas, que confluye con el Jardín de las Hespérides y el Jardín Botánico de Valencia, sin duda será un espacio único en la ciudad, vertebrando tres espacios verdes icónicos.

 

Se está pasando de un modelo de riego reactivo a uno predictivo y automatizado

 

Esto implica intervenir en espacios urbanos para ganar sombra, permeabilidad y reducir la isla de calor siempre que los criterios técnicos lo permitan en cuánto a gestión de los recursos económicos, humanos y materiales. La inversión es importante pero los criterios de mantenimiento lo deben ser aún más si queremos incrementar las zonas verdes, modernizar el OAM con nuevas herramientas digitales y reforzar la proyección internacional de Valencia como referente en turismo verde/azul.

Resumiendo, nuestro objetivo es hacer una ciudad para disfrutar 360º, en el que intentamos tener un discurso sensato y planificado para satisfacer la demanda de ciudadanos y visitantes.


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