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Medio Ambiente


El AMB presenta un protocolo de sostenibilidad de proyectos y obras públicas

La misión principal es reducir el consumo energético y las emisiones con efecto invernadero, reutilizar y respetar el ciclo natural del agua, y promover la biodiversidad, la salud y el confort.

El AMB presenta un protocolo de sostenibilidad  de proyectos y obras públicas
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El AMB presenta el Protocolo de sostenibilidad de proyectos y obras públicas: una guía que recoge en 19 criterios las medidas para mitigar el cambio climático y adaptarnos a sus efectos locales, que ya sufrimos actualmente, como la falta de agua o incremento de las temperaturas en verano. Esta guía, que desde 2021 ha estado en constante revisión gracias a su implantación en varios proyectos piloto de edificación y urbanización, fija unos criterios ambientales con unos ratios y unos límites concretos por cada tipología de proyecto, para aplicar durante todo el proceso de desarrollo, desde su concepción hasta la ejecución del proyecto y de la obra.

Los principales objetivos del Protocolo de sostenibilidad son los siguientes:

  • Contribuir a mitigar el cambio climático limitando la demanda y el consumo energéticos, reduciendo las emisiones de CO2 y fomentando las energías renovables
  • Mejorar la adaptación al cambio climático del territorio metropolitano reduciendo la demanda hídrica y promoviendo su reutilización, y fomentando la biodiversidad vegetal y animal
  • Impulsar la economía circular
  • Mejorar la salud de los ciudadanos de la metrópolis fomentando los espacios verdes accesibles, reduciendo el efecto isla de calor y promoviendo la movilidad sostenible

 

Albert Gassull, director de Servicios de Espacio Público del AMB, afirma que “el Protocolo de sostenibilidad para los proyectos y las obras del AMB y el IMPSOL nació por responsabilidad profesional e institucional ante la crisis climática con la voluntad de promover la contratación pública verde de los proyectos y obras que se licitan, y para dotar a los técnicos con recursos para dar respuesta a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) promovidos por las Naciones Unidas en el contexto internacional de la Agenda 2030. Se trata de una herramienta transversal con una visión integral que permite evaluar el impacto ambiental de las decisiones que se toman en todo el proceso de concepción y ejecución de cualquier actuación arquitectónica o de ingeniería. Por eso, el Protocolo ya es imprescindible antes de empezar a proyectar –ya que hay decisiones vitales que son previas al diseño– y ya no debemos abandonarlo en ningún momento. Es una guía que, con valores concretos, nos orienta hacia mejorar la gestión de los recursos, avanzar en la reducción de las demandas hídrica y energética, limitar la huella del carbono embebido y fomentar la biodiversidad, la movilidad sostenible, las energías renovables y la renaturalización urbana; todo ello para mitigar el cambio climático y adaptarnos al mismo”.

 

Finalista en los premios New European Bauhaus

El Protocolo de sostenibilidad ha llegado a la final de los premios New European Bauhaus 2024. Se trata de un reconocimiento a su potencial por promover la sostenibilidad y la inclusión en la lucha contra el cambio climático.

La ciudadanía puede votar este proyecto hasta finales de mes en esta web: prizes.new-european-bauhaus.europa.eu.

 

El edificio La CIBA y el paseo de la Salzereda de Santa Coloma de Gramanet: dos obras públicas que se han construido siguiendo estos criterios

En el edificio La CIBA, que está certificado con el sello verde de Green Council Building España, se ha realizado una rehabilitación integral de la que destacan los siguientes aspectos:

  • Conservación o reutilización de todos los materiales y elementos constructivos compatibles con los usos y funcionamiento del edificio. Esto, junto con el uso de materiales de origen local y que generan una baja huella de carbono, ha supuesto una importante reducción de las emisiones en esta fase, respecto a una rehabilitación estándar.
  • Reducción del consumo energético anual generado por fuentes no renovables en un 74,5% respecto a su estado inicial (antes de la rehabilitación), lo que supone una disminución del 78,2% de emisiones de CO2 equivalente.
  • Generación de energía mediante una pérgola fotovoltaica en la cubierta, que cubre el 40% de la demanda de energía media del edificio, y hasta el 100% en verano.
  • Mantenimiento de la biodiversidad:
    • Protección de la colonia de golondrinas de cola blanca, instaurada en la fachada norte, y colocación de algunos nidos artificiales para potenciar la nidificación.
    • Instalación de huertos en la cubierta.
  • Lámpara y ventilación naturales. La apertura del patio de la fachada norte dota de luz y ventilación al sótano del edificio. Esto supone una reducción de la demanda energética y una mejora del confort térmico.

 

El paseo de la Salzereda se ha diseñado pensando en un eje verde que se incorpora a la Bicivia, la red pedaleable metropolitana. Se trata de una intervención que pretende aumentar el efecto albedo del paseo, es decir, la capacidad que tienen las superficies de reflejar la radiación solar y, por tanto, no absorber tanta energía calorífica. Los aspectos más destacados son los siguientes:

  • Mitigación del efecto isla de calor. Se aumenta el efecto de albedo y se mejoran las condiciones de evaporación de las superficies mediante:
    • Materiales con poca capacidad calorífica
    • Generación de sombra
    • Sólo permeables
    • Diferentes capas de vegetación
  • Reutilización de elementos existentes en el sitio. Se han aprovechado los escombros existentes (hormigón y prefabricados de hormigón) como subbases del pavimento y como gravas para los sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS).
  • Minimización de la demanda de consumo energético y generación de energía renovable. Se ha reducido mucho la demanda energética gracias al tipo de alumbrado y la incorporación de placas fotovoltaicas.
  • Reducción del consumo de agua, tanto en el proceso de obra como en su posterior uso. Se han seleccionado plantas adaptadas al estrés hídrico propio del clima mediterráneo y se han generado puntos bajos de recepción de agua para dirigirla a la zona de plantación del arbolado de ribera y arbustiva más herbácea.
  • Reaprovechamiento del agua de lluvia y utilización de agua freática. El riego se realiza con agua que se extrae de la red freática del municipio. El sistema de recogida de agua permite aprovechar todo el agua de lluvia. La permeabilidad del terreno, mediante parterres y pavimentos drenantes, retiene el agua para que llegue a las plantas y el agua sobrante devuelva al freático.
  • Elección de soluciones constructivas y materiales duraderos, reciclados y reciclables. Se ha velado por la incorporación de productos con ecoetiquetas (mobiliario urbano y pavimentos) y se ha reducido la generación de CO2.
  • Preservación de la infraestructura verde y potenciación de la biodiversidad en el contexto del río Besòs.
  • Promoción y mejora de la movilidad sostenible y accesibilidad. El objetivo principal del proyecto es la mejora del espacio como lugar de paseo accesible: se ha ganado espacio peatonal y se ha incorporado un carril bici y aparcamientos para bicicletas. En este sentido, el tramo del paseo de la Salzereda ya forma parte de la red Bicivia.

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