El nuevo documento incorpora más de 5.000 alegaciones y refuerza la seguridad jurídica, la flexibilidad del planeamiento y los objetivos de vivienda, sostenibilidad y equilibrio territorial
El Consell Metropolità ha aprobado inicialmente por segunda vez el Plan director urbanístico metropolitano (PDUM), instrumento clave para la renovación del planeamiento vigente en el área metropolitana de Barcelona y hoja de ruta territorial con horizonte 2050. El PDUM, previsto en la Ley 31/2010 del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), junto con el futuro Plan de ordenación urbanística metropolitano (POUMet), inicia la actualización del Plan General Metropolitano de 1976 y de los planes municipales actualmente en vigor.
La aprobación ha contado con los votos favorables de PSC, ERC, Junts per Catalunya, En Comú Podem, Vivim Montcada i Reixac, Compromís y Acord per Torrelles y Junts per Tiana; el voto en contra de Vox y las abstenciones del PP y de dos consejeros de L’Hospitalet. Desde el área de Políticas Urbanísticas y Espacios Naturales, se ha subrayado que el PDUM debe entenderse como un instrumento abierto y adaptable, orientado a reforzar la cohesión territorial y abordar retos estructurales como el acceso a la vivienda y la descarbonización.
Tras la primera aprobación inicial en marzo de 2023, el AMB recibió 5.184 alegaciones e informes durante el periodo de información pública, recogidos en 528 documentos, procedentes de administraciones, ayuntamientos y entidades. El proceso de redacción ha incorporado un amplio grado de participación ciudadana, más allá de las exigencias legales, y muchas de las aportaciones se han integrado en la nueva versión.
La magnitud de los cambios introducidos ha requerido una nueva aprobación inicial, en lugar de continuar directamente hacia la aprobación provisional. El nuevo documento refuerza cuatro ejes principales: el carácter estratégico y flexible del plan; la claridad y simplificación de su contenido; la seguridad jurídica y el encaje normativo; y la introducción de cambios sustanciales en la clasificación del suelo y en la definición de las áreas de oportunidad metropolitana (AOM) y las áreas de regeneración de los espacios abiertos (AREO).
El PDUM se plantea como una herramienta para mejorar las condiciones territoriales y urbanísticas del área metropolitana y la calidad de vida de su población, con previsiones concretas en vivienda, equilibrio funcional, sostenibilidad y reducción de emisiones.
El plan prevé la posibilidad de crear en torno a 220.000 viviendas principales adicionales, con un rango que oscila entre 167.800 y 262.000 unidades según la combinación con techo destinado a actividad económica. Esta oferta permitiría atender el crecimiento demográfico previsto hasta 2050, estimado en unos 184.000 nuevos habitantes, que requerirían 131.377 viviendas adicionales debido a la reducción del tamaño medio de los hogares.
En este escenario, el área metropolitana alcanzaría una población cercana a los 3,58 millones de habitantes en 2050, con aproximadamente 1,57 millones de personas ocupadas residentes y en torno a 1,76 millones de puestos de trabajo localizados.
El PDUM busca corregir desequilibrios territoriales entre municipios con fuerte especialización residencial o económica. Prácticamente todos los municipios incrementarán la proporción de vivienda o de actividad, según su perfil actual. El coeficiente entre población ocupada residente y puestos de trabajo localizados pasará de 0,89 a 0,91, acercándose al equilibrio funcional (valor 1), lo que favorece tejidos urbanos mixtos y una mayor proximidad entre residencia y empleo, con potencial reducción de la movilidad motorizada.
Uno de los cambios más relevantes es la revisión de la clasificación del suelo. El PDUM duplica la capacidad del planeamiento vigente para albergar el crecimiento previsto sin consumir nuevo suelo. Para ello, plantea la desclasificación de 1.850 hectáreas de suelo urbano y urbanizable actualmente previstas, que pasarán a ser no urbanizables.
El crecimiento se concentrará principalmente en las áreas de oportunidad metropolitana, espacios estratégicos ya transformados o con necesidad de reconversión, y en áreas de regeneración urbana, tanto residenciales como de actividad económica. El objetivo es compactar y reutilizar suelo existente, evitando expansión innecesaria.
El plan incorpora una apuesta por la vivienda asequible y estable. Más del 10 % de las viviendas principales del área metropolitana —166.060 unidades— serán asequibles, garantizando además un mínimo del 7,5 % en cada ámbito funcional. Con estas medidas, se podría alcanzar hasta el 17 % de vivienda asequible, superando el 15 % exigido por el Plan territorial sectorial de vivienda y contribuyendo al objetivo de solidaridad urbana.
El PDUM prevé 3.147 hectáreas destinadas a equipamientos y 5.748 hectáreas de espacios libres públicos. La ratio de espacios libres por cada 100 m² de techo residencial se situará en 25,6 m², por encima de los 20 m² exigidos por la legislación vigente. El plan prioriza la preservación de valores ambientales y criterios de proximidad en la distribución de servicios.
El modelo de movilidad se articula en torno a 240 kilómetros de avenidas metropolitanas, que permitirán que el 50 % del suelo residencial actual —que concentra más del 64 % de las viviendas— y el 58,2 % del suelo destinado a actividad económica se sitúen a menos de 500 metros de estos ejes, facilitando el uso de transporte público y bicicleta.
A ello se suman 735 kilómetros de calles estructurantes, 140 kilómetros de conectores y cerca de mil kilómetros de ejes verdes, configurando una red que articula el territorio y amplía la cobertura de movilidad sostenible.
El PDUM incorpora criterios de ahorro, circularidad y proximidad en la gestión de recursos. En el ámbito energético, se prevé una reducción del consumo doméstico por habitante del 12 % y del 19 % por unidad de techo de actividad económica, al tiempo que la autosuficiencia eléctrica podría aumentar del 1 % actual al 32 %.
En residuos, se proyecta una reducción del 5 % por habitante y del 18 % por techo de actividad económica. En el ciclo del agua, el consumo doméstico por habitante se reduciría un 4 %, y un 2 % en el caso de actividades económicas. Además, el aprovechamiento potencial de recursos alternativos —como acuíferos y agua regenerada— podría alcanzar el 58 %.
Sin cambios en el modelo actual de consumo, el crecimiento previsto hasta 2050 implicaría un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero cercano al 16 %. Según las estimaciones del PDUM, las medidas propuestas permitirían reducir un 24 % las emisiones respecto al escenario de partida, lo que supone un 40 % en términos netos.
Las principales contribuciones a esta reducción se vinculan al nuevo modelo de movilidad, a la rehabilitación de tejidos urbanos y a la generación de energía renovable en entornos urbanos y espacios abiertos. Con ello, el PDUM se alinea con el objetivo de avanzar hacia un área metropolitana climáticamente neutra, integrando planificación territorial, vivienda y sostenibilidad en un mismo marco estratégico.
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