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Medio Ambiente


De la digitalización a la toma de decisiones: el nuevo reto de los servicios urbanos

La integración de información procedente de GPS, RFID, pesaje, sensores, incidencias e inspecciones abre una nueva etapa en la digitalización, en la que el desafío pasa por convertir los datos disponibles en conocimiento &u

De la digitalización a la toma de decisiones: el nuevo reto de los servicios urbanos
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Durante los últimos años, la transformación digital ha ocupado un lugar protagonista en la agenda de los servicios urbanos. Administraciones públicas, empresas concesionarias y proveedores tecnológicos han realizado importantes inversiones para incorporar nuevas herramientas capaces de generar información sobre la actividad diaria de los servicios de recogida de residuos, limpieza viaria o mantenimiento urbano.

Hace apenas una década, el principal objetivo de la administración pública y de las empresas era instalar tecnología, y así actuaba Distromel. Dotar a los vehículos de sistemas GPS, identificar contenedores mediante RFID, incorporar pesaje embarcado, desplegar sensores de llenado o digitalizar los procesos de inspección representaba un importante salto adelante. La capacidad para obtener datos en tiempo real suponía una auténtica revolución frente a modelos basados en registros manuales, partes en papel o información difícilmente verificable.

Sin embargo, la realidad actual es muy diferente. En la mayoría de municipios ya no existe un problema de falta de datos. De hecho, ocurre precisamente lo contrario.

Cada día, los servicios urbanos generan miles de registros procedentes de múltiples fuentes: posiciones GPS de vehículos, pesadas de contenedores, identificaciones RFID, incidencias, sensores instalados en la vía pública, inspecciones de calidad, consumos, tiempos de ejecución o aplicaciones móviles.

La cuestión ya no es cómo obtener información, sino qué hacer con ella, y en Distromel tienen claro el camino a seguir.

 


La digitalización entra así en una nueva etapa: disponer de información ya no es suficiente si los datos no ayudan a comprender el servicio y actuar sobre él

 

Del dato al conocimiento

Uno de los principales retos de la digitalización actual para Distromel consiste en transformar una enorme cantidad de información dispersa en conocimiento útil para la toma de decisiones.

La mera acumulación de datos no genera valor por sí misma. De poco sirve conocer miles de posiciones GPS o disponer de millones de registros históricos si esa información no permite responder a preguntas concretas: ¿se están cumpliendo las rutas planificadas?, ¿qué zonas generan más incidencias?, ¿qué contenedores presentan mayores niveles de uso?, ¿dónde se producen los mayores costes operativos?

Responder a estas cuestiones requiere ir más allá de la simple monitorización y avanzar hacia modelos de análisis capaces de relacionar información procedente de distintas fuentes.

 

Integrar la información para obtener una visión global

Tradicionalmente, muchos sistemas tecnológicos han evolucionado de manera independiente. Una plataforma gestiona los vehículos, otra controla los sensores, una tercera registra incidencias y otra se utiliza para realizar inspecciones de calidad.

Este enfoque genera compartimentos estancos que dificultan la obtención de una visión global del servicio.

El potencial aparece cuando toda la información puede analizarse de forma conjunta. En este punto se sitúa siGEUS 2, la nueva plataforma global de Distromel, capaz de integrar la información a través de diferentes módulos, pero utilizando una única base de datos desde la que se articulan los distintos servicios.

Por ejemplo, combinar los datos GPS con los registros de pesaje permite conocer no solo por dónde ha pasado un vehículo, sino también qué trabajo ha realizado. Del mismo modo, integrar las identificaciones RFID con la información de las recogidas permite obtener datos más precisos sobre determinadas zonas. Si además se incorporan incidencias ciudadanas, inspecciones de calidad y datos históricos, el gestor dispone de una fotografía más completa para fundamentar sus decisiones.

 


La integración permite pasar de observar por separado vehículos, contenedores o incidencias a relacionar toda esa información dentro de una misma visión del servicio

 

Menos cuadros de mando y más indicadores útiles

Otro de los riesgos asociados a la digitalización es la obsesión por acumular indicadores. En muchas ocasiones se generan cuadros de mando con decenas o incluso cientos de métricas que terminan dificultando la interpretación de la información. La abundancia de datos no siempre implica una mejor gestión.

Los responsables municipales necesitan indicadores claros, comprensibles y orientados a la acción: cumplimiento de rutas, ocupación por zona o tipología de contenedor, evolución de incidencias, productividad de los recursos, calidad del servicio, tiempos de respuesta o tendencias de generación de residuos.

La clave no está en disponer de más información, sino en identificar aquella que realmente ayuda a tomar mejores decisiones. Para ello, siGEUS 2 incorpora un cuadro de mandos configurable, informes editables y diferentes cartografías.

 


Seleccionar unos pocos indicadores relevantes puede aportar más capacidad de gestión que disponer de cientos de métricas sin una aplicación operativa clara

 

Tecnología y experiencia operativa

La evolución tecnológica también exige un cambio cultural dentro de las organizaciones. Durante años, muchas decisiones se han basado en la experiencia acumulada de responsables y operarios. Esa experiencia continúa siendo fundamental, pero ahora puede complementarse con información objetiva y verificable.

La gestión moderna de los servicios urbanos debe combinar conocimiento técnico, experiencia operativa y análisis de datos. No se trata de sustituir a las personas por algoritmos, sino de proporcionar herramientas que permitan comprender mejor lo que ocurre en la ciudad y anticipar problemas.

En este contexto, conceptos como inteligencia artificial, análisis predictivo o automatización tendrán sentido únicamente si se apoyan sobre datos fiables, completos e integrados. Los últimos desarrollos de Distromel avanzan en esta dirección, con el objetivo de trasladar estas tecnologías a los municipios y a las empresas que operan los servicios.

 

La próxima etapa de la transformación digital

La digitalización de los servicios urbanos ha recorrido un largo camino durante la última década. Sensores, dispositivos conectados, aplicaciones móviles y plataformas de gestión ya forman parte de la realidad cotidiana de muchas ciudades.

Sin embargo, la próxima evolución no estará únicamente en instalar más tecnología. El desafío consiste en aprovechar de forma inteligente la información disponible para mejorar la eficiencia operativa, incrementar la calidad de los servicios y avanzar hacia una gestión más transparente y sostenible.

 


El valor de la transformación digital dependerá cada vez menos de la cantidad de datos generados y más de la capacidad para convertirlos en decisiones útiles para la gestión de los servicios urbanos

 


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