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Medio Ambiente


Ciudades y municipios circulares, la clave para avanzar hacia un país sostenible, resiliente y justo

Por Ángel Hervella, Director de Gestión Local y Autonómica de Ecoembes

Ciudades y municipios circulares, la clave para avanzar hacia un país sostenible, resiliente y justo
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Desde hace algunos años, la tendencia de la población española, al igual que en otros países, es desplazarse desde zonas rurales a ciudades con el fin de establecerse allí de forma más o menos indefinida. Esto ha supuesto una urbanización de la sociedad, concentrándose esta en una serie de núcleos que han visto cómo su nivel de población crecía exponencialmente. Y, con ello, también lo hacía el consumo de los recursos naturales, la generación de residuos y la emisión de gases contaminantes. Ante esta realidad, la apuesta de ciudades y municipios por la economía circular resulta más necesaria que nunca. Las instituciones han visto cómo cada vez se iba haciendo más necesario propulsar un giro de 360 grados en materia de sostenibilidad para poder hacer viable un modelo de convivencia con una tendencia al cambio constante y cuyo modelo de desarrollo debía responder a las demandas y necesidades de una población en aumento. Así, se hacía imprescindible apostar por modelos de consumo y producción que aplicaran enfoques integrales capaces de revertir la situación actual basada en la tendencia de “usar y tirar”.    

Ese nuevo modelo sería el basado en la economía circular, en el que reutilizar, reducir y reciclar los productos y bienes ya existentes se convierte en el centro de una sociedad que debe ver los residuos como recursos. Así, se construyen los cimientos de un nuevo sistema económico y social y, por ende, una redefinición del concepto de localidad y ciudad, donde se producen bienes y servicios al mismo tiempo que reducimos el consumo, reciclamos y reutilizamos, y evitamos el desperdicio de materias primas. 

Si bien es cierto que nos encontramos ante un gran reto, también es verdad que ante la actual situación climática extrema debemos adelantarnos a los acontecimientos y aplicar una serie de estrategias para impulsar esta economía circular. Y, aquí, el papel municipal -y todo el ecosistema que en él se da- será fundamental. 

En este sentido, ya en marzo de 2020, la Unión Europea, con la adopción de su Plan de Acción para la Economía Circular, marcaba una hoja de ruta clara hacia una economía y unas ciudades basadas en la circularidad. De igual forma, este proyecto internacional se consolida como una de las bases del Pacto Verde Europeo presentado por la Comisión en 2019. Así, este plan tiene como objetivo establecer las bases de un sistema económico sostenible a través de marcos como la colaboración de las empresas privadas, las instituciones públicas, los organismos locales y los consumidores-ciudadanos.

Continuando con los avances en materia de sostenibilidad, la Unión Europea, por medio de su iniciativa de ciudades y regiones circulares, apuesta por el papel clave que desempeñan las urbes como principales motores de la economía circular e incita a las mismas a desarrollar planes de actuación focalizados en la recirculación. Tomando como base este proyecto, un total de 28 ciudades de la Unión Europea se movilizaron para actuar en favor de una transición conjunta hacia las ciudades circulares firmando así, durante la 9ª Conferencia Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles, la Declaración Europea de Ciudades Sostenibles. Las signatarias unieron sus fuerzas para actuar en pro de esta reformulación de la economía y son plenamente conscientes de la necesaria transición de lo lineal a lo circular.

 

La Declaración de Valladolid reconoce el importante papel que los gobiernos locales desempeñan en el fomento y desarrollo de este nuevo modelo basado en los principios de la economía circular.

 

A nivel nacional también, en línea con las recientes actuaciones europeas, las administraciones municipales y provinciales, a través de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), han dado un paso al frente para alcanzar, conjuntamente, una recuperación económica postpandemia que sea viable, pero también sostenible, respetuosa, inclusiva y colaborativa.  Una actuación que se ha materializado con la firma de la Declaración de Valladolid, una actualización de las propuestas y contenidos de la Declaración de Sevilla, firmada hace ya cinco años. La de Valladolid reconoce el importante papel que los gobiernos locales desempeñan en el fomento y desarrollo de este nuevo modelo basado en los principios de la economía circular. Así, en Ecoembes, desde donde trabajamos bajo un modelo de colaboración público-privada, celebramos y acompañamos el paso dado por los firmantes y su pacto de actuación conjunta que nace en el momento más necesario para la sociedad.

Este compromiso con la sostenibilidad y cambio concierne a todos los ciudadanos y empresas, pero especialmente a las administraciones públicas y, por tanto, a los demás entes locales de nuestro país. Los municipios son así los grandes protagonistas y motor del cambio; consumidores de bienes y servicios, un ejemplo para la ciudadanía y un firme motivo para sentirnos realmente orgullosos. Desde Ecoembes nos ponemos a su disposición para ofrecerles todo nuestro conocimiento en materia de reciclaje de residuos, ejemplo de economía circular, para ayudarles a implementar las tan necesarias estrategias encaminadas hacia nuevos modelos de ciudades sostenibles. Porque, si algo hemos aprendido en Ecoembes en los más de 20 años que llevamos en la sociedad española es que, para alcanzar cualquier fin, se necesita colaboración. Por eso, esta meta tan relevante debe alcanzarse entre todos y con todos, construyendo con una visión a largo plazo y creyendo en valores como la generosidad y la justicia ambiental. 

 

La colaboración conjunta y coordinada con los organismos locales ocupa una posición destacada dentro del proceso de reciclaje y, en consecuencia, en la construcción del modelo basado en ciudades circulares.

 

De este modo, trabajamos con los ayuntamientos de todo el país para construir juntos ciudades más sanas, verdes y circulares. Unas acciones que se ven recopiladas en los convenios firmados con las distintas administraciones encaminados a hacer más eficiente la recogida y tratamiento de residuos, a escuchar y dar solución a las demandas de los ciudadanos pero, también, a hacerles ver la importancia de formar parte de este cambio a través de diversas campañas de concienciación y, por supuesto, a buscar las últimas innovaciones en el modelo de gestión de envases domésticos para hacer que estos tengan el menor impacto posible sobre el entorno.  De esta forma, la colaboración conjunta y coordinada con los organismos locales ocupa una posición destacada dentro del proceso de reciclaje y, en consecuencia, en la construcción del modelo basado en ciudades circulares.

 

La colaboración público – privada adquiere vital importancia pues los retos a los que nos enfrentamos son demasiado grandes como para afrontarlos solos.

 

Tal es la importancia de alcanzar este propósito que la Agenda 2030 le ha otorgado un Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) propio: el número 11, Ciudades y comunidades sostenibles. En este punto, la colaboración público – privada adquiere vital importancia pues los retos a los que nos enfrentamos son demasiado grandes como para afrontarlos solos. Las empresas privadas y su colaboración con los organismos locales pueden desarrollar estrategias de actuación ante el cambio climático, favorecer la sostenibilidad urbana, implementar iniciativas de movilidad sostenible, crear zonas verdes y, ante todo, garantizar la salud ciudadana. Ahora, colaborando más unidos que nunca, debemos focalizar nuestros esfuerzos hacia una economía circular que construya las ciudades y municipios que nuestro planeta demanda.


Artículo publicado en el número 197 de Equipamiento y Servicios Municipales.


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