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Autobuses urbanos convertidos en laboratorios móviles permiten mapear la contaminación del aire en tiempo real

El sistema, desarrollado por investigadores del CSIC, permite obtener mapas detallados de partículas PM2.5 en tiempo real mediante sensores móviles de bajo coste instalados en autobuses urbanos

Autobuses urbanos convertidos en laboratorios móviles permiten mapear la contaminación del aire en tiempo real
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11/05/2026

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Sostenibilidad

Un proyecto liderado por el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y el Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC, UIB-CSIC) ha demostrado que los autobuses urbanos pueden convertirse en laboratorios móviles capaces de monitorizar la calidad del aire en tiempo real y detectar puntos críticos de contaminación que pasan desapercibidos para las estaciones fijas tradicionales.

El estudio, desarrollado en Valladolid en el marco de la plataforma PTI Mobility del CSIC, ha utilizado sensores móviles instalados en tres autobuses urbanos durante siete meses, generando más de un millón de registros sobre partículas finas PM2.5 y permitiendo elaborar mapas detallados de contaminación calle a calle.

 

Los sensores móviles permiten detectar patrones de contaminación imposibles de identificar con estaciones fijas

 

Los investigadores destacan que se trata de un sistema “económico y escalable” que podría implantarse en cualquier ciudad para identificar zonas especialmente perjudiciales para la salud respiratoria y diseñar políticas de movilidad y tráfico más eficaces.

 

Monitorización en tiempo real de partículas PM2.5

Las partículas PM2.5 son contaminantes microscópicos de menos de 2,5 micrómetros de diámetro, invisibles al ojo humano y especialmente peligrosos para la salud por su capacidad para penetrar en los pulmones e incluso alcanzar el torrente sanguíneo.

Estas partículas proceden principalmente del tráfico, procesos industriales y combustión, y están relacionadas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares y un mayor riesgo de mortalidad prematura.

Para el desarrollo del estudio, los equipos científicos desplegaron sensores de bajo coste en autobuses urbanos que recorrieron distintos barrios de Valladolid, registrando de forma continua datos sobre contaminación atmosférica.

Tras un proceso de calibración y validación con estaciones oficiales de referencia, los sensores mostraron una elevada fiabilidad pese a su menor coste operativo.

 

Contaminación más intensa en invierno y horas punta

Los resultados del proyecto revelaron patrones diarios y estacionales muy definidos. Las mayores concentraciones de PM2.5 se registraron durante las horas punta de la mañana y la tarde, coincidiendo con los momentos de mayor intensidad de tráfico.

Asimismo, los niveles de contaminación fueron significativamente más elevados durante el invierno, debido a las condiciones atmosféricas que favorecen la acumulación de contaminantes cerca del suelo.

 

El estudio identifica puntos críticos junto a intersecciones, corredores de tráfico y paradas de autobús

 

Los investigadores detectaron además zonas especialmente contaminadas en intersecciones con tráfico intenso, corredores urbanos de alta circulación y áreas próximas a paradas de autobús donde los vehículos aceleran y frenan constantemente.

Este tipo de variaciones a pequeña escala resulta difícil de detectar mediante redes fijas de monitorización, pero es clave para comprender la exposición real de la ciudadanía a la contaminación urbana.

 

Una herramienta para diseñar ciudades más saludables

Según explica José Ramasco, investigador del IFISC (UIB-CSIC) y uno de los autores principales del trabajo publicado en IEEE Internet of Things Journal, la monitorización móvil permite “captar cómo varía realmente la contaminación en la ciudad en tiempo real” y descubrir patrones que normalmente permanecerían ocultos.

Por su parte, Teresa Moreno, investigadora del IDAEA-CSIC y coordinadora del estudio, destaca que esta aproximación permite evaluar con mucha mayor precisión la exposición de la población y desarrollar estrategias de mitigación más eficaces.

Los investigadores subrayan que la combinación de sensores móviles y redes tradicionales de monitorización puede mejorar notablemente la toma de decisiones urbanas relacionadas con movilidad, salud pública y planificación ambiental.

 

Tecnología escalable y retos operativos

El proyecto ha sido financiado por el programa Next4mob de la Agencia Estatal de Investigación y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Aunque el sistema presenta retos técnicos relacionados con el mantenimiento de sensores, fallos puntuales o interrupciones derivadas de la inactividad de los autobuses, el equipo investigador considera que estas limitaciones pueden resolverse mediante sistemas redundantes y diseños más robustos.

Además de mejorar el conocimiento sobre contaminación urbana, los autores señalan que esta tecnología podría ayudar a orientar rutas menos contaminadas para peatones y ciclistas, optimizar políticas de tráfico y avanzar hacia modelos urbanos más saludables y sostenibles.


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