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18/09/2013 | Movilidad | Nacional

Ana Botella presenta el proyecto M-10, que será una realidad antes de final de año

Será una realidad antes de final de año y supone un paso más para hacer sostenible la movilidad en la metrópoli. Es la M-10, un nuevo cinturón metropolitano creado mediante señalizaciones y marcas viales -tanto verticales como en la calzada- que requiere una mínima obra civil y tiene un coste inferior al medio millón de euros. La alcaldesa, Ana Botella, ha presentado esta semana el proyecto, un paso más en ese tránsito iniciado hace años en Madrid "de un modelo de ciudad tradicional a un modelo de ciudad sostenible", en el que siempre se ha tenido en cuenta "la estrecha conexión entre la movilidad urbana y la calidad del aire". Por eso, recordó,  el 70% de las medidas incluidas en el Plan de Calidad del Aire 2011-2015 se dirigen al fomento de la movilidad sostenible.

 

La M-10 es "uno de los mejores exponentes de la transformación que impulsamos en la gestión de la movilidad en Madrid", cuyos beneficios serán "muy tangibles", y que será un referente para la ciudad por muchas razones, entre las que la alcaldesa destacó cuatro.

 

Mejorará significativamente el transporte público colectivo y las conexiones entre diferentes modos de transporte.
Muestra la apuesta clara de Madrid por la bicicleta como opción real de transporte.
Significará más espacio para el peatón y la bicicleta frente a los coches.
Constata que es posible mejorar el bienestar y la calidad de vida con una inversión acorde con la austeridad a la que obliga el contexto económico.

 

La M-10 la conforma el eje conocido popularmente como las rondas y los bulevares, un anillo formado por las calles de Génova- Sagasta- Carranza- Alberto Aguilera- Marqués de Urquijo- Ferraz- Pintor Rosales- Bailén- Gran Vía de San Francisco- rondas de Toledo, Valencia y Atocha y paseos del Prado y de Recoletos. Son 10,3 kilómetros de ciclo-carril, 9,8 kilómetros de carril bus y 67 líneas adelantadas de detención en los semáforos para motos y bicis. Una actuación esta última, denominada "avanza moto-bici", que permite a motoristas y ciclistas situarse en los semáforos unos metros por delante de los coches y autobuses. Esos metros, ha dicho Ana Botella, les permitirá colocarse adecuadamente para continuar su marcha y garantizará la visibilidad de su siguiente movimiento a los demás conductores.

 

Transporte público más rápido

 

Al reservar un carril para el autobús a lo largo de la M-10, la velocidad de servicio de las 25 líneas que utilizan total o parcialmente ese eje aumentará. "Esto se traducirá en una mejor frecuencia de paso y una mayor posibilidad de atraer usuarios".

 

La M-10 va a permitir en un futuro cercano redistribuir las líneas de autobús para disminuir el tráfico en el centro. Aprovechará la combinación de autobús y Metro en las paradas a lo largo del trazado: Argüelles, San Bernardo, Bilbao, Alonso Martínez y Colón. Y la EMT, añadió la alcaldesa, impulsará una redistribución de las líneas de autobús que no tengan como destino el centro para descongestionar aún más el tráfico.

 

Buena noticia para el peatón

 

La nueva M-10 también es una buena noticia para los peatones. El Ayuntamiento creará un paso peatonal para conectar la Plaza de España con los Jardines de Sabatini a través de Bailén. En esta calle, un nuevo paso de peatones regulado por semáforos en la cuesta de San Vicente, y muy cerca del edificio del Senado, permitirá continuar a pie el recorrido entre estos lugares emblemáticos de la capital.

 

Madrid se sube a la bici

 

El Ayuntamiento revisa su modelo urbano -declaró Ana Botella- y cumple su compromiso de hacer de Madrid una urbe más saludable dando más protagonismo a la bicicleta: con la puesta en funcionamiento en 2013 del Eje Mayor-Alcalá y el del Ensanche de Vallecas por la avenida del Mayorazgo, cuando se inaugure la M-10 Madrid tendrá 293 kilómetros de vías ciclistas, a los que se unirán otros 60 kilómetros de ciclo-carriles dentro de la almendra central en 2014.

 

La apuesta municipal por la bicicleta, estructurada en torno al Plan Director de Movilidad Ciclista de 2008, se completa con la red de aparcabicis, que cuenta con 1.242 plazas. Durante el primer semestre del próximo año, avanzó la alcaldesa, se pondrá en marcha el sistema de bicicleta pública. En una primera etapa contará con 120 estaciones de anclaje y 1.560 bicis a disposición de madrileños y visitantes.

 

"La suma de todas estas medidas ya está dando sus frutos" y los datos de que "Madrid se está subiendo a la bici son alentadores", dijo Botella. El aumento de su uso desde 2009 permite ser optimistas y plantear como objetivo para 2016 que el 3% de los desplazamientos privados sean en bicicleta (actualmente representa más del 1,2%). Otro dato es que si en 2011 había 55 tiendas de bicis en el centro de Madrid, el año pasado ya había 180 establecimientos.

 

Para la alcaldesa la M-10 resume bien el compromiso de su Gobierno con el futuro de Madrid: cuidar el medio ambiente, fomentar el transporte público, apostar por la bicicleta velando por la seguridad de los desplazamientos, ganar espacio al peatón y todo con una inversión acorde al actual contexto económico. "Y no estamos hablando de futuro. Esto es ya una realidad".

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